Eugenio de Ávila
Jueves, 28 de Julio de 2022
NOCTURNOS

No me atreví a seducirte

[Img #68311]Me duele tu dolor. Sonrío con tu dicha. Lloro si las lágrimas abandonan tus ojos para recorrer tus mejillas y colarse por las comisuras de tus labios. Vivo si tu vives. Y he sabido vivir sin ti. Demasiados años. Fue una vida muerta, como vivir en un purgatorio erótico.

 

Haberte conocido y amado transformó mi forma de ser. Fuiste mi punto de inflexión. Hubo un antes y un después de que te aparecieras en mi vida como una Virgen de Fátima sensual y sexual. Te esperé. Llegabas y te ibas. Me elegiste y después, sin palabras, desaparecías.  Preferiste, quizá, a un hombre protector, clásico, conservador, un tanto machista. Y yo soy libertino, barroco, ácrata y guardo dentro de mi cuerpo varonil un alma femenina.

 

Quizá no he aprendido amar y no creo que, en el poco tiempo que me resta para respirar, sufra una metamorfosis en mi crisálida erótica. Siento no haber conocido, por dentro y por fuera, del derecho y del revés, a mujeres que se cruzaron en mi camino, a las que les hablé con el lenguaje de mis ojos, diciéndoles: “Me atraes mucho. Te conozco poco. Pero me encantan tus gestos, como me miras, como te mueves, como hablas, y puedo imaginar que besarte me engancharía a tu cuerpo y a tu alma”.  No me atreví. Me dio cosa. Un cierto miedo al fracaso, a un feo final sin un bello principio. Ucronías eróticas.

 

Eugenio-Jesús de Ávila

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