NOCTURNOS
Soy libre porque una mujer me posee
Permíteme que te cuente esta paradoja erótica: soy libre porque ella me tiene. Yo no la poseo. Ella sí me posee. Quizá lo ignore, pero siendo suyo soy más mío, libérrimo. Cuando me deje de amar, regresaré a la dependencia de mí mismo. Solo pensaré en mí, una tarea cansina, tediosa, anodina. Si solo existes tú, si no amas a nadie, te enrocas en tu ser, miras hacia dentro, no ves nada más allá de tu espacio, te deprimes de reflexionar sobre una vida sin alicientes, se esperanza, sin ilusión.
Si te has convertido en un desperdicio erótico, en una nada egoísta; si has hecho de tu vida un pasatiempo, un crucigrama sin solución, un juego de la oca, porque no sabes amar, porque solo viviste de caprichos, no serás nunca un hombre libre…para amar, para ser de otra persona, de una mujer.
Yo soy un proletario de la pasión, la fuerza de trabajo del amor. Mi revolución consiste en que me tome una mujer, me haga un contrato de hedonismo y delirio, y me pague con besos, caricias, ternura, deleite y éxtasis. Soy libre desde que la conocí, desde que me hizo suyo porque me había cansado de ser solo mío.
Eugenio-Jesús de Ávila
Permíteme que te cuente esta paradoja erótica: soy libre porque ella me tiene. Yo no la poseo. Ella sí me posee. Quizá lo ignore, pero siendo suyo soy más mío, libérrimo. Cuando me deje de amar, regresaré a la dependencia de mí mismo. Solo pensaré en mí, una tarea cansina, tediosa, anodina. Si solo existes tú, si no amas a nadie, te enrocas en tu ser, miras hacia dentro, no ves nada más allá de tu espacio, te deprimes de reflexionar sobre una vida sin alicientes, se esperanza, sin ilusión.
Si te has convertido en un desperdicio erótico, en una nada egoísta; si has hecho de tu vida un pasatiempo, un crucigrama sin solución, un juego de la oca, porque no sabes amar, porque solo viviste de caprichos, no serás nunca un hombre libre…para amar, para ser de otra persona, de una mujer.
Yo soy un proletario de la pasión, la fuerza de trabajo del amor. Mi revolución consiste en que me tome una mujer, me haga un contrato de hedonismo y delirio, y me pague con besos, caricias, ternura, deleite y éxtasis. Soy libre desde que la conocí, desde que me hizo suyo porque me había cansado de ser solo mío.
Eugenio-Jesús de Ávila


















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