NOCTURNOS
¡Ámate más, mujer!
Quiérete mucho. Te falta amor a ti misma. Después, si lo deseas, me amas en un rato que tengas libre. Pero si no te quieres un poquito más, complicado que me anheles a tu lado, a tu vera, cuerpo a cuerpo, labio a labio, caricia a ternura, sudor a perfume.
Hay hombre y mujeres que se odian a sí mismos. Gente que no se gusta. Al no quererse, odian a quien consideran mejor que ellos. Necesitan en su vida a otra persona que les descubra su capacidad erótica, su elegancia, su talento, su inteligencia. Si no miras hacia tus adentros, ignorarás lo que sucede a tu alrededor. Entonces despreciarás a quien quiere amarte.
Quizá te hicieron mucho daño. Pudiera ser que, por amarte poco, abrieras tu alma a cualquier libertino, a cualquier malandrín, a cualquier hetera. Todos, varones y féminas, durante épocas determinadas de nuestras vidas, desde la infancia hasta la madurez, nos hemos hecho daño a nosotros mismos. Hubo momentos en que quisimos ser otros u otras. Conozco personas que, con años suficientes para que su cerebro madurase, todavía permanecen verdes en el árbol de la vida.
Me encantaría amarte, mujer, para, desde mi amor, te conozcas mejor, te valores, te quieras una miaja. Naciste para que te amaran y amar. Cuando te ames en función de tus valores, te amaré desde fuera, del revés, como nunca imaginaste cuando no te querías. Si te buscas, quizá te encontrarás en mí, mi dama, porque yo tengo el amor que a ti te falta para amarte más, con locura, a ti misma.
Eugenio-Jesús de Ávila
Quiérete mucho. Te falta amor a ti misma. Después, si lo deseas, me amas en un rato que tengas libre. Pero si no te quieres un poquito más, complicado que me anheles a tu lado, a tu vera, cuerpo a cuerpo, labio a labio, caricia a ternura, sudor a perfume.
Hay hombre y mujeres que se odian a sí mismos. Gente que no se gusta. Al no quererse, odian a quien consideran mejor que ellos. Necesitan en su vida a otra persona que les descubra su capacidad erótica, su elegancia, su talento, su inteligencia. Si no miras hacia tus adentros, ignorarás lo que sucede a tu alrededor. Entonces despreciarás a quien quiere amarte.
Quizá te hicieron mucho daño. Pudiera ser que, por amarte poco, abrieras tu alma a cualquier libertino, a cualquier malandrín, a cualquier hetera. Todos, varones y féminas, durante épocas determinadas de nuestras vidas, desde la infancia hasta la madurez, nos hemos hecho daño a nosotros mismos. Hubo momentos en que quisimos ser otros u otras. Conozco personas que, con años suficientes para que su cerebro madurase, todavía permanecen verdes en el árbol de la vida.
Me encantaría amarte, mujer, para, desde mi amor, te conozcas mejor, te valores, te quieras una miaja. Naciste para que te amaran y amar. Cuando te ames en función de tus valores, te amaré desde fuera, del revés, como nunca imaginaste cuando no te querías. Si te buscas, quizá te encontrarás en mí, mi dama, porque yo tengo el amor que a ti te falta para amarte más, con locura, a ti misma.
Eugenio-Jesús de Ávila



















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.145