Eugenio de Ávila
Martes, 13 de Septiembre de 2022
RES PÚBLICA

La gente no está en política, la echaron

[Img #69564]Pedro Sánchez dijo ayer, con énfasis, que preside el gobierno de la gente. ¿Qué es la gente? Sánchez y sus diputados, Sánchez y sus ministros, no son gente, sino privilegiados en sueldos y prebendas; ni tampoco lo son el resto de cargos de los partidos. La gente no está en la dirección política, la gente está en el tajo, en el paro, en la pensión misérrima.

 

Sin duda, Pedro Sánchez preside el ejecutivo de la gente que más está sufriendo la inflación en Europa; el de la gente joven que menos trabajan en la zona euro, el que presenta mayor número de desempleados, también gente, en el viejo continente; el que más permite que los separatistas, ex terroristas, racistas puteen a la gente española en Cataluña y en el País Vasco; el de la gente que sufre un asalto a la Justicia; el de la gente que carece de los mismos privilegios políticos que catalanes, vascos y navarros; el de la gente que no se explica por qué el presidente prometió no pactar ni con Bildu, ni con el comunismo burguesito, pero que después, cuando lo necesito, olvidó sus promesas; el de la gente que ha conocido el gobierno más numero de ministros, nada menos que 22; el de la gente que padece que el actual presidente haya batido todas las marcas en la historia de la democracia de asesores áulicos; el de la gente que no se entera que los amigotes de Pedro Sánchez, sin conocimientos, ocupan presidencias de distintos organismos del Estado, nepotismo rancio, propio del viejo caciquismo decimonónico. También es el gobierno de la gente que se informa por las televisiones, las públicas y las subvencionadas, al servicio de La Moncloa.

 

¿Para Pedro Sánchez es gente ex ministros socialistas como Elena Salgado (Endesa), Jordi Sevilla y Beatriz Corredor (Red Eléctrica), Antonio Miguel Carmona (Iberdrola); Narcis Serra (Naturgi) y José Blanco (Enagas) ¿Estos son los agentes de los poderes fácticos, los que lo quieren echar del poder, los del sombrero y el puro?

 

La gente de España comprueba cómo el gobierno ha ingresado, merced a la inflación e impuestos 22.000 millones de euros, tres veces el presupuesto de la Seguridad Social, mientras ella vive cada vez peor, paga más por el gas, la gasolina, la luz, las patatas, los huevos, etc.

 

La gente esta harta de escuchar las ocurrencias de esta vice dos, sindicalista, que interfiere en las competencias de otros ministros; y la gente también se pregunta por qué se creó un ministro de Consumo que se pasa el día cruzado de brazos, cobrando un salario que nunca habría recibido por su capacidad profesional. La gente no se explica por qué la Izquierda Unida de Julio Anguita y de otros magníficos dirigentes comunistas ha alcanzado tal degradación moral, con este coordinador nacional, niño pijo malagueño.

 

A la gente le repugna que existan dos varas de medir: para el ciudadano del común y para los ricos, amigos del gobierno, y los políticos.

 

La gente de Zamora ya no cree en nada. La gente de mi tierra muestra escepticismo sobre la instalación de militares en Monte la Reina y la transformación de la nacional 122 entre Zamora y la frontera lusa en autovía. La gente de esta provincia carece de partido, porque tanto el PSOE, que ha gobernando la nación más que ninguna otra formación, como el PP, que siempre ha mandado en la Junta de Castilla y León, la han engañado, la han burlado, se han reído en su propia cara, porque saben que nuestra gente, que no es de nadie, que ignora lo que es, perdió la fe, aun siendo tan creyentes en vírgenes romeras, semanasanteras y cristos ensangrentados y torturados.

 

La gente ya no es de partido alguno, porque todos engañan, mienten, prometen y se toman la Constitución a cachondeo, como excusa, como algo que está ahí, pero que no se cumple.

 

La gente más culta, más enterada, más libérrima, sabe que ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitivas maneras que el hombre -y la mujer- puede elegir para ser un imbécil, porque ambas, en efecto, son formas de hemiplejía social. Solo los sumisos, las almas pías, los parroquianos son de los partidos.

 

La gente quiere comer, trabajar, si es posible; hablar y escribir sin censura, sentir que vive en una sociedad libre y que los políticos están a su servicio. Una persona inteligente y culta no es de nadie, se confiesa escéptica y sospecha siempre del poder.

 

Eugenio-Jesús de Ávila

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