Eugenio de Ávila
Sábado, 01 de Octubre de 2022
COSAS MÍAS

La Zamora viva protesta y la Zamora apática pasa

Manifestación en contra del vaciados de los embalses de Almendra y Ricobayo

Enrique Onís

 

Pudo haber ido más gente, cierto, a la manifestación de esta mañana, que recorrió la columna vertebral de lo que queda de la Zamora del comercio, Santa Clara, para desembocar en la plaza de la Constitución. Tal vez ignoran que el futuro de la Humanidad se halla en el agua, como el siglo XX fue patrimonio del petróleo.

 

Zamora tiene, o tuvo, agua, mucha. Los zamoranos la bebimos. Iberduero nos la embotelló y obtuvo beneficios tan extraordinarios que ahora es una gran multinacional, con más negocio en países bárbaros que aquí. Un socialista, muy amigo de Pedro Sánchez, que dio una conferencia en Zamora, Carmona, Antonio Miguel, es ahora el vicepresidente de Iberdrola. Percibe medio millón de euros al año para ocupar ese sencillo cargo.

 

Zamora, a lo largo de su historia, apenas recibió unas migajas de Iberduero, que ahora mismo solo tiene una oficina abierta, cerca de mi casa. Vació las grandes que atendían al público en la calle Pablo Morillo, ahora en plena transformación en viviendas. Debió llevárselas a Valladolid, donde hay pantanos por doquier.

 

Zamora no es nadie para este multinacional. Zamora, que no es pobre, pero que los políticos, tirios y troyanos, esquilmaron hasta convertirla en una provincia menesterosa, que no cree en nada. Reza por si acaso, por si existe eso del infierno, cuando no se ha dado cuenta de que vive en un purgatorio de provincia.

 

El PSOE le ha hecho mucho daño a esta provincia. El PP, también. La Junta, desde el hombre que llevaba en su cabeza la región más grande de Europa, Lucas, un tipo que dejó la función pública para vivir de la res pública, hasta Mañueco, ha considerado que esta provincia es tierra de aldeanos, de gente mayor y prensa amiga. Con cuatro limosnas, los zamoranos, tan felices. Y a votar a favor en las elecciones. Con Zamora, pues, se dice en Pucela, no se puede perder ni el tiempo ni el dinero.

 

El lema de la pancarta que sujetaban, entre otras personalidades, el presidente de la Diputación, el de la Patronal, Javier Aguado, Javier Faúndez, alcalde y diputados, y otros ediles damnificados, rezaba: “El Gobierno seca la provincia”. Quizá nuestra pasividad, esa apatía antropológica que nos caracteriza, nos ha hecho merecedores de este PSOE  y de este PP que no se sabe ni a quién representa. ¡Pobre Zamora, que no tiene quien la escriba!

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