NOCTURNOS
La mujer pendiente de mi vida erótica

No hay nada razonable en el amor. Amamos, y lo pienso como hombre, sin saber por qué. Nos quedamos con la imagen de una mujer, pero no somos conscientes de si la belleza que la adorna, la muestra, la define, le da vida, coincide con lo que guarda más allá de su piel. Después si ambas hermosuras forman parte de esa dama, te enamoras. Atracción física, primordial para que un hombre se acerque a una mujer, como el perfume y el color lo son para que la abeja libe el néctar de la flor.
Quizá me consideres machista por elegir a una dama por su apariencia exterior. En absoluto. Las mujeres buscan protección. Los varones, belleza. Lo siento. No recuerdo haber intentado seducir a una señorita poco agraciada. Solo sé que las mujeres que pasaron por mi vida me cautivaron por su figura. Con el tiempo, me apasionan o me alejo sin más.
Ni memoria, ni sus hijos, los recuerdos, dejaron en mí las féminas bonitas, pero de cartón-piedra. Solo existen en mi vida, aunque ya ni están ni son, las damas que me enamoraron, que me cambiaron, que me transformaron.
Después de una historia de amor intensa, mi alma se extendió, perfeccionó, aumentó. Cuanto más amé, mejor fruto ofrecí. Pero siempre me quedará, pura ucronía erótica, cómo pude haberte amado a ti, hermosa e inteligente, bella y elegante, presente y pretérito, futuro que nunca alcanzaré, mujer a la que quise amar y jamás acaricié ni un poro de tu piel. Amor que no fue, pero quise que hubiera sido. Aún existe la mujer pendiente de mi vida.
Eugenio-Jesús de Ávila

No hay nada razonable en el amor. Amamos, y lo pienso como hombre, sin saber por qué. Nos quedamos con la imagen de una mujer, pero no somos conscientes de si la belleza que la adorna, la muestra, la define, le da vida, coincide con lo que guarda más allá de su piel. Después si ambas hermosuras forman parte de esa dama, te enamoras. Atracción física, primordial para que un hombre se acerque a una mujer, como el perfume y el color lo son para que la abeja libe el néctar de la flor.
Quizá me consideres machista por elegir a una dama por su apariencia exterior. En absoluto. Las mujeres buscan protección. Los varones, belleza. Lo siento. No recuerdo haber intentado seducir a una señorita poco agraciada. Solo sé que las mujeres que pasaron por mi vida me cautivaron por su figura. Con el tiempo, me apasionan o me alejo sin más.
Ni memoria, ni sus hijos, los recuerdos, dejaron en mí las féminas bonitas, pero de cartón-piedra. Solo existen en mi vida, aunque ya ni están ni son, las damas que me enamoraron, que me cambiaron, que me transformaron.
Después de una historia de amor intensa, mi alma se extendió, perfeccionó, aumentó. Cuanto más amé, mejor fruto ofrecí. Pero siempre me quedará, pura ucronía erótica, cómo pude haberte amado a ti, hermosa e inteligente, bella y elegante, presente y pretérito, futuro que nunca alcanzaré, mujer a la que quise amar y jamás acaricié ni un poro de tu piel. Amor que no fue, pero quise que hubiera sido. Aún existe la mujer pendiente de mi vida.
Eugenio-Jesús de Ávila

















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