23 DE SEPTIEMBRE
El Zamora CF, siempre empieza y... acaba perdiendo: 2-3 ante el Orense
En esta jornada, ante un Orense veterano y profesional, Pereiro regaló penalti y expulsión, dejando al equipo con diez jugadores más de 70 minutos. Este Zamora ya pierde por 0-1 antes de empezar el partido.
Buena segunda parte, pero sin suerte para remontar
Si es usted un club de la 2ª RFEF: ¡Venga los domingos al Ruta de la Plata, será feliz, se le regalará un gol nada más empezar y, a poder ser, alguna expulsión! Hay que tomarse a broma, por no encabronarse y que te suba la tensión, con este Zamora CF, un equipo que empieza siempre sus partidos en propio lar con un gol en contra. Cada jornada se sortea entre los defensas el obsequio, esta tarde casi noche de este 16 de octubre, le tocó a Pereiro, verdadero protagonista de la derrota ante el Orense, porque pasados los nueve minutos de juego, cuando el Zamora había salido bien al campo, entregaba la pelota a un delantero gallego, que aprovechó el regaló, profundizó, llegó al área acompañado por el central zurdo zamorano que consideró hacerle penalti. El colegiado vasco lo pito y Jerin, un grandísimo jugador, transformó. Por su puesto, Pereiro vio la primera amarilla.
Se repetía la historia. De forma incomprensible, un defensa rojiblanco, como le sucedió a Pereiro y antes a otros centrales rojiblancos, caso de Duro, entregaba a un rival el esférico, y el jugador contrario abría el marcador.
El Zamora CF de Yago Iglesias es, sin lugar a dudas, un equipo altruista, caritativo, incluso amoroso: lo da todo incluso en su propio perjuicio. Un partido sí y otro también. El cuadro rojiblanco ya pierde por un gol antes de iniciarse el choque, sea contra el Perilla de Castro o el Cazurra. Y si, además, esas limosnas se realizan ante una afición que espera la menor para alborotar y pedir la testa del técnico gallego, se prepara una situación volcánica, más hoy, con la presencia del propietario del club, Víctor de Aldama, que perdió los nervios cuando el árbitro pitaba el final de la primera entrega y se encaró con la afición. Falta de clase.
Con todo, pese al palo moral, el Zamora, merced a un centro preciso y precioso de Dani Hernández, jugador al que esta categoría le queda pequeña, y un remate primoroso de Altube, empataba (minuto 20). Pero hete aquí que todavía estaba en el campo Pereiro al que se le ocurrió, a sabiendas que ya el árbitro le había premiado con una amarilla, agarrar a un rival. Por lo tanto, segunda amarilla, roja y al vestuario. Dejaba a sus compañeros con diez en el campo para aguantar al Orense más de 70 minutos. Increíble. ¿Es culpable Yago Iglesias de la doble acción infantil, impropia, descalificante de Pereiro?
Un minuto después de la expulsión del central zurdo rojiblanco, gran jugada del central Gerin, jugador de superior categoría, por físico, capacidad táctica y técnica, iniciaba una jugada en la izquierda, con centro que remató Alberto Gil. Orense sacaba partido de la estulticia de jugadores como Pereiro hoy y otros días de Duro o del mismísimo Jesús Rueda, hoy impecable.
La afición, que a la menor la lía, se lanzó contra Yago Iglesias, mientras el Orense se agazapaba atrás y esperaba otro regalo. Pudo empatar Jesús Rueda, de cabeza, a salida de un córner, pero el que aumentaría la ventaja sería el Orense, en otra acción extraordinaria que coronó Amín, su ariete (minuto 42).
Y, al final de la primera parte, bronca entre un sector de la afición y Víctor Aldama, indignado ante la actitud de algunos socios rojiblancos que pedían la destitución de Yago Iglesias.
El técnico de Coruña anduvo aplicado, porque entró a Theo por Amez tras el descanso, para colocarse como central y sacar la pelota bien jugada desde atrás.
Poco después saldrían Caballé, inadvertido, y Sancho, para que entraran Pana y Ander. A partir de ese instante, el Zamora solo jugó con dos centrales, y Theo, incluso, más en el centro del campo. Los laterales se colocaron de extremos para meter al Orense en su campo, que, de momento, jugaba tranquilo.
Pero llegó el minuto 65 y el segundo gol del Zamora, al ejecutar Dani Hernández una pena máxima. A partir de ese instante, el cuadro rojiblanco demostró ganas, fuerza, calidad para empatar el choque. Pana, más a la izquierda, inyectó nueva fuerza al ataque local, mientras Ander entraba por la diestra. Pena que los centros no alcanzaran una buena dirección. También jugarían, en los minutos finales Pau Miguélez, muy activo, que entro por Altube, y Ares por Juanan.
Quizá el Zamora mereciese empatar, porque la segunda parte fue suya totalmente. Pero no se pueden empezar los partidos con un gol en contra, ni quedarse con diez hombres para jugar una hora en inferioridad. De momento, yo no pido cambio de entrenador, porque no hay más mimbres para hacer buen cesto. Otra vez César Miñambres se ha equivocado. Que Víctor de Aldama lo tenga en su gloria.
Por cierto, dadas las actuales circunstancias deportivas y económicas, al Zamora, con Yago o con Bielsa, habrá que pedirle, como mucho, la permanencia. No va más.
Buena segunda parte, pero sin suerte para remontar
Si es usted un club de la 2ª RFEF: ¡Venga los domingos al Ruta de la Plata, será feliz, se le regalará un gol nada más empezar y, a poder ser, alguna expulsión! Hay que tomarse a broma, por no encabronarse y que te suba la tensión, con este Zamora CF, un equipo que empieza siempre sus partidos en propio lar con un gol en contra. Cada jornada se sortea entre los defensas el obsequio, esta tarde casi noche de este 16 de octubre, le tocó a Pereiro, verdadero protagonista de la derrota ante el Orense, porque pasados los nueve minutos de juego, cuando el Zamora había salido bien al campo, entregaba la pelota a un delantero gallego, que aprovechó el regaló, profundizó, llegó al área acompañado por el central zurdo zamorano que consideró hacerle penalti. El colegiado vasco lo pito y Jerin, un grandísimo jugador, transformó. Por su puesto, Pereiro vio la primera amarilla.
Se repetía la historia. De forma incomprensible, un defensa rojiblanco, como le sucedió a Pereiro y antes a otros centrales rojiblancos, caso de Duro, entregaba a un rival el esférico, y el jugador contrario abría el marcador.
El Zamora CF de Yago Iglesias es, sin lugar a dudas, un equipo altruista, caritativo, incluso amoroso: lo da todo incluso en su propio perjuicio. Un partido sí y otro también. El cuadro rojiblanco ya pierde por un gol antes de iniciarse el choque, sea contra el Perilla de Castro o el Cazurra. Y si, además, esas limosnas se realizan ante una afición que espera la menor para alborotar y pedir la testa del técnico gallego, se prepara una situación volcánica, más hoy, con la presencia del propietario del club, Víctor de Aldama, que perdió los nervios cuando el árbitro pitaba el final de la primera entrega y se encaró con la afición. Falta de clase.
Con todo, pese al palo moral, el Zamora, merced a un centro preciso y precioso de Dani Hernández, jugador al que esta categoría le queda pequeña, y un remate primoroso de Altube, empataba (minuto 20). Pero hete aquí que todavía estaba en el campo Pereiro al que se le ocurrió, a sabiendas que ya el árbitro le había premiado con una amarilla, agarrar a un rival. Por lo tanto, segunda amarilla, roja y al vestuario. Dejaba a sus compañeros con diez en el campo para aguantar al Orense más de 70 minutos. Increíble. ¿Es culpable Yago Iglesias de la doble acción infantil, impropia, descalificante de Pereiro?
Un minuto después de la expulsión del central zurdo rojiblanco, gran jugada del central Gerin, jugador de superior categoría, por físico, capacidad táctica y técnica, iniciaba una jugada en la izquierda, con centro que remató Alberto Gil. Orense sacaba partido de la estulticia de jugadores como Pereiro hoy y otros días de Duro o del mismísimo Jesús Rueda, hoy impecable.
La afición, que a la menor la lía, se lanzó contra Yago Iglesias, mientras el Orense se agazapaba atrás y esperaba otro regalo. Pudo empatar Jesús Rueda, de cabeza, a salida de un córner, pero el que aumentaría la ventaja sería el Orense, en otra acción extraordinaria que coronó Amín, su ariete (minuto 42).
Y, al final de la primera parte, bronca entre un sector de la afición y Víctor Aldama, indignado ante la actitud de algunos socios rojiblancos que pedían la destitución de Yago Iglesias.
El técnico de Coruña anduvo aplicado, porque entró a Theo por Amez tras el descanso, para colocarse como central y sacar la pelota bien jugada desde atrás.
Poco después saldrían Caballé, inadvertido, y Sancho, para que entraran Pana y Ander. A partir de ese instante, el Zamora solo jugó con dos centrales, y Theo, incluso, más en el centro del campo. Los laterales se colocaron de extremos para meter al Orense en su campo, que, de momento, jugaba tranquilo.
Pero llegó el minuto 65 y el segundo gol del Zamora, al ejecutar Dani Hernández una pena máxima. A partir de ese instante, el cuadro rojiblanco demostró ganas, fuerza, calidad para empatar el choque. Pana, más a la izquierda, inyectó nueva fuerza al ataque local, mientras Ander entraba por la diestra. Pena que los centros no alcanzaran una buena dirección. También jugarían, en los minutos finales Pau Miguélez, muy activo, que entro por Altube, y Ares por Juanan.
Quizá el Zamora mereciese empatar, porque la segunda parte fue suya totalmente. Pero no se pueden empezar los partidos con un gol en contra, ni quedarse con diez hombres para jugar una hora en inferioridad. De momento, yo no pido cambio de entrenador, porque no hay más mimbres para hacer buen cesto. Otra vez César Miñambres se ha equivocado. Que Víctor de Aldama lo tenga en su gloria.
Por cierto, dadas las actuales circunstancias deportivas y económicas, al Zamora, con Yago o con Bielsa, habrá que pedirle, como mucho, la permanencia. No va más.

















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