2ª RFEF
El Zamora tiene prohibido cometer más errores
Hoy, a las cinco en punto de la tarde, hora taurina por antonomasia, el Zamora juega en Sama con el Langreo, un equipo que tampoco lleva una Liga para enmarcar, partido que debería establecer un punto de inflexión para los rojiblancos y su técnico Yago Iglesias. Ojalá el torero rojiblanco salga por la puerta grande asturiana con tres puntos como tres orejas.
No sé qué pensar de un equipo que, antes de iniciarse cada jornada, sale al campo con un gol en contra. Aunque el marcador señale un empate sin goles, a no tardar, cualquier defensa rojiblanco cometerá un error de parvulito que significará el primer tanto del rival. Hasta la fecha, la defensa rojiblanca se ha mostrado muy caritativa, en exceso altruista, porque lo ha dado tanto, incluso lo que necesitaba. Y así no se puede aspirar a jugar por el ascenso, como mucho intentar mantenerse.
Quizá, ante tanto despropósito, el técnico gallego decida cambiar su filosofía futbolística, basada en el buen trato al cuero, como si la pelota se quejase si le das un patadón. Porque es preferible, sobre todo lejos del Ruta de la Plata jugar a lo positivo, sin combinaciones excelsas, sin toques mágicos de balón, sin el tiki-taka aburrido y sin fruto. No hay que complicarse en la zaga. Si no hay jugadores que garanticen una salida clara del balón, habrá que jugar en largo, y que Pana y Altube intenten llevárselo de cabeza y prolongar a las bandas.
No quiero ni imaginar en qué estado de nervios saldrán esta tarde al campo lo centrales rojiblancos, porque un error infantil más es intolerable para la afición, el entrenado y la propiedad.
El Zamora, y lo reitero por enésima vez, está obligado a ganar ya, a sumar de tres en tres. Si se aspira a algo más que a la permanencia. O habrá que conformarse con tampoco después de haber aspirado a tanto.
Hoy, a las cinco en punto de la tarde, hora taurina por antonomasia, el Zamora juega en Sama con el Langreo, un equipo que tampoco lleva una Liga para enmarcar, partido que debería establecer un punto de inflexión para los rojiblancos y su técnico Yago Iglesias. Ojalá el torero rojiblanco salga por la puerta grande asturiana con tres puntos como tres orejas.
No sé qué pensar de un equipo que, antes de iniciarse cada jornada, sale al campo con un gol en contra. Aunque el marcador señale un empate sin goles, a no tardar, cualquier defensa rojiblanco cometerá un error de parvulito que significará el primer tanto del rival. Hasta la fecha, la defensa rojiblanca se ha mostrado muy caritativa, en exceso altruista, porque lo ha dado tanto, incluso lo que necesitaba. Y así no se puede aspirar a jugar por el ascenso, como mucho intentar mantenerse.
Quizá, ante tanto despropósito, el técnico gallego decida cambiar su filosofía futbolística, basada en el buen trato al cuero, como si la pelota se quejase si le das un patadón. Porque es preferible, sobre todo lejos del Ruta de la Plata jugar a lo positivo, sin combinaciones excelsas, sin toques mágicos de balón, sin el tiki-taka aburrido y sin fruto. No hay que complicarse en la zaga. Si no hay jugadores que garanticen una salida clara del balón, habrá que jugar en largo, y que Pana y Altube intenten llevárselo de cabeza y prolongar a las bandas.
No quiero ni imaginar en qué estado de nervios saldrán esta tarde al campo lo centrales rojiblancos, porque un error infantil más es intolerable para la afición, el entrenado y la propiedad.
El Zamora, y lo reitero por enésima vez, está obligado a ganar ya, a sumar de tres en tres. Si se aspira a algo más que a la permanencia. O habrá que conformarse con tampoco después de haber aspirado a tanto.
















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