2ª RFEF
El Zamora CF empata sin goles y falla una pena máxima, en Langreo
Los rojiblancos, una jornada más, demuestran su querencia por el altruismo, unas jornadas se obsequia en defensa y hoy en ataque
Este Zamora sigue siendo un equipo caritativo, altruista, bondadoso. Si en otras jornadas, sus defensas, cualquiera, regalaron goles y penaltis a sus rivales. Y lo hicieron sin pena. Con sosiego. Sin enfadarse. Personas muy buenas, que no hacen faltas, que no entran duro, que entregan a los delanteros del equipo contrario balones francos para que Iricíbar se convierte en uno de los partidos más goleados del grupo.
Pero hoy, en Sama de Langreo, con una defensa con tres centrales, Rueda, Luis y Theo entre ambos, y dos laterales, Silva y Prada, mejores en su faceta ofensiva que en la destruir, el regalo lo realizaron Marc Caballé, desaparecido en combate desde la pretemporada, que erró en un remate sin portero, y Altube, que falló una pena máxima en el 62, penalti que puede errarse, porque el portero realiza una enorme intervención, o lo lanzas a la madera, pero lo que nunca se puede tirar tan mal, tan flojo, tan acojonado. El meta asturiano apenas tuvo que despeinarse para detener ese cándido disparo.
No fue un buen partido, por parte de ninguno de los dos equipos, que confirmaron su pésima posición en la clasificación. No sé si el cuadro rojiblanco fue mejor que el del Cinzano, pero gozó de las dos mejores oportunidades para golear. Si bien, en el tramo final del choque Iricíbar realizará una excelente parada.
La primera parte fue tediosa. Jugar en un campo muy grande, pero con un césped artificial y lloviendo como si en el nuevo Ganzábal se ubicase el Arca de la Alianza y Noé, me parece algo imposible.
La segunda mitad fue un calco de la primera, si bien el cuadro de Yago se enrocó atrás, para esperar contragolpes. Tras el fallo del penalti, el técnico gallego resolvió mandar a vestuarios a Altube y Caballé. Ribeiro y Pana los sustituyeron.
Quizá dominase en el último cuarto de la hora la Unión Popular de Langreo, pero con fútbol directo que resolvió la defensa rojiblanca, hoy de amarillo chillón. No obstante, el Zamora llevó peligro en alguna contra, como una iniciada por un gran Juanan a la que no supo poner rúbrica Pana.
Yago no se conformaba con el empate sin goles. En el minuto 76, entraron Vallejo, a la medular, y Sancho, al extremo, por Dani y Ares.
El exterior tuvo una ocasión clara en ese tramo final, pero se la paró el meta asturiano, que volvió a realizar una excelente intervención al término del encuentro.
Habrá un día, una jornada, en la que el Zamora deje de regalar en defensa y marque las ocasiones clarísimas en ataque, ante la puerta contraria. Mientras llega ese extraordinario momento, recemos.
Este Zamora sigue siendo un equipo caritativo, altruista, bondadoso. Si en otras jornadas, sus defensas, cualquiera, regalaron goles y penaltis a sus rivales. Y lo hicieron sin pena. Con sosiego. Sin enfadarse. Personas muy buenas, que no hacen faltas, que no entran duro, que entregan a los delanteros del equipo contrario balones francos para que Iricíbar se convierte en uno de los partidos más goleados del grupo.
Pero hoy, en Sama de Langreo, con una defensa con tres centrales, Rueda, Luis y Theo entre ambos, y dos laterales, Silva y Prada, mejores en su faceta ofensiva que en la destruir, el regalo lo realizaron Marc Caballé, desaparecido en combate desde la pretemporada, que erró en un remate sin portero, y Altube, que falló una pena máxima en el 62, penalti que puede errarse, porque el portero realiza una enorme intervención, o lo lanzas a la madera, pero lo que nunca se puede tirar tan mal, tan flojo, tan acojonado. El meta asturiano apenas tuvo que despeinarse para detener ese cándido disparo.
No fue un buen partido, por parte de ninguno de los dos equipos, que confirmaron su pésima posición en la clasificación. No sé si el cuadro rojiblanco fue mejor que el del Cinzano, pero gozó de las dos mejores oportunidades para golear. Si bien, en el tramo final del choque Iricíbar realizará una excelente parada.
La primera parte fue tediosa. Jugar en un campo muy grande, pero con un césped artificial y lloviendo como si en el nuevo Ganzábal se ubicase el Arca de la Alianza y Noé, me parece algo imposible.
La segunda mitad fue un calco de la primera, si bien el cuadro de Yago se enrocó atrás, para esperar contragolpes. Tras el fallo del penalti, el técnico gallego resolvió mandar a vestuarios a Altube y Caballé. Ribeiro y Pana los sustituyeron.
Quizá dominase en el último cuarto de la hora la Unión Popular de Langreo, pero con fútbol directo que resolvió la defensa rojiblanca, hoy de amarillo chillón. No obstante, el Zamora llevó peligro en alguna contra, como una iniciada por un gran Juanan a la que no supo poner rúbrica Pana.
Yago no se conformaba con el empate sin goles. En el minuto 76, entraron Vallejo, a la medular, y Sancho, al extremo, por Dani y Ares.
El exterior tuvo una ocasión clara en ese tramo final, pero se la paró el meta asturiano, que volvió a realizar una excelente intervención al término del encuentro.
Habrá un día, una jornada, en la que el Zamora deje de regalar en defensa y marque las ocasiones clarísimas en ataque, ante la puerta contraria. Mientras llega ese extraordinario momento, recemos.

















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