FÚTBOL FEMENINO/LIGA GONALPI
Patri, lateral del Amigos de Duero pasará por el quirófano
Un error en el primer diagnóstico (“esguinces en los ligamentos laterales”) ha resultado ser rotura del ligamento cruzado anterior, del que será operada el próximo 9 de noviembre

La jugadora coresina cayó lesionada contra el Burgos “B” femenino el 29 de mayo en la Ciudad Deporiva, por lo que se perdía -según el diagnóstico del alcance de su lesión- lo que quedaba de una temporada, enmarcada en la Liga Gonalpi, a la que le faltaban pocos partidos para llegar a su fin.
“Después de estar todo el verano entre fisios y en readaptación y tal, jugué como 20’ en Valladolid, en el segundo amistoso, y luego 45 en Salamanca y, en el último minuto antes del descanso, en una acción clavada a la de mayo (un forcejeo con una contraria) me crujió la rodilla”, describe la jugadora.
Y todo, porque “resulta que el traumatólogo que me vio en junio, determinó que tenía un esguince, y resulta que no, porque el traumatólogo que me ha visto esta vez, ha visto la resonancia tanto de ahora como de aquella vez y ha concluido que no me dieron el diagnóstico correcto”, relata Patricia, consternada y enfadada, “porque por culpa de un error humano, podría estar ya operada y a mitad de mi recuperación”.
Todo un paso atrás para ella y para su equipo, el Zamora CF femenino, ya de por si con una platilla corta, debido a diversas circunstancias.


La jugadora coresina cayó lesionada contra el Burgos “B” femenino el 29 de mayo en la Ciudad Deporiva, por lo que se perdía -según el diagnóstico del alcance de su lesión- lo que quedaba de una temporada, enmarcada en la Liga Gonalpi, a la que le faltaban pocos partidos para llegar a su fin.
“Después de estar todo el verano entre fisios y en readaptación y tal, jugué como 20’ en Valladolid, en el segundo amistoso, y luego 45 en Salamanca y, en el último minuto antes del descanso, en una acción clavada a la de mayo (un forcejeo con una contraria) me crujió la rodilla”, describe la jugadora.
Y todo, porque “resulta que el traumatólogo que me vio en junio, determinó que tenía un esguince, y resulta que no, porque el traumatólogo que me ha visto esta vez, ha visto la resonancia tanto de ahora como de aquella vez y ha concluido que no me dieron el diagnóstico correcto”, relata Patricia, consternada y enfadada, “porque por culpa de un error humano, podría estar ya operada y a mitad de mi recuperación”.
Todo un paso atrás para ella y para su equipo, el Zamora CF femenino, ya de por si con una platilla corta, debido a diversas circunstancias.


















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