RES PÚBLICA
Sedición y jacobinismo
La izquierda de aquí nunca se consideró española. Toda una anomalía respecto a las izquierdas europeas, que jamás odiaron a su país, por el contrario, lo amaron. En el viejo continente, izquierda es jacobinismo. Aquí, no. Antítesis.
Recordaba Jardiel Poncela, un genio, que no le dio por la rojez ni por el azul de la Falange: “En junio de 1936 la situación era insostenible. Decir «¡Viva España!» era un grito subversivo que significaba la cárcel inmediata. Pero «¡Muera España!» estaba admitido y se decía. También se decía por todas partes «¡Viva Rusia!» y «¡Rusia sí, España no!».
La Puerta de Alcala, durante la Guerra Civil, en el aniversario de la Revolución Soviética, aparecía engalanada con enormes imágenes de Stalin, Litvinov y Voroshilov; el escudo de aquell Estado comunista y un cartel con la leyenda ¡Viva Rusia! Como se sabe, todos estos líderes soviéticos destacaron por ser grandes amantes de la libertad y de la democracia.
Un destacado líder izquierdista, Pedro de Répide, escribía: “¡No queremos España! ¡Queremos Rusia!» y los de «¡Viva Rusia, muera España!». El que fuera cronista de Madrid se arrepentiría tras vivir el Terror Rojo en la capital de España, cofundador el 11 de febrero de 1933 de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética.
El 6 de octubre de 1934, PSOE se une a ERC para dar un golpe de Estado contra el legítimo gobierno de la II República, que salió, por abrumadora mayoría, vencedor en los comicios de noviembre de 1933. Al llegar el triunfo del Frente Popular, todos a las calles.
Azaña escribió en la Velada de Benicarlos, quizá también quisiera blanquear el fascismo: «La Generalitat ha vivido en franca rebelión e insubordinación y si no ha tomado las armas para hacer la guerra al Estado será o porque no las tiene o por falta de decisión o por ambas cosas, pero no por falta de ganas”.
Después de 40 de dictadura, desaparecido el PSOE, y callados, a lo suyo, los independentistas. Solo al final de los 60, la banda terrorista, marxista-estalinista, empieza a asesinar, con métodos de absolutos pusilánimes, a policías, beneméritos y militares.
Las izquierdas siempre pensaron que Txomin y demás asesinos venían a liberar España. A la ETA le importaba tres pepinos esta nación, lo que buscaba era romper la unidad política. ETA mató más con la democracia que con la dictadura. Lo tuvo fácil, porque aquí se festejaban sus crímenes. Confieso como culpa, que celebré, en Madrid, donde estudiaba, el asesinato de Carrero. Y Francia acogía a los gudaris. Hijos de mala madre. Lea Patria, escrita por un vasco que vive en Alemania.
Y llegó la democracia y la Constitución concedió a las autonomías vasca y catalana privilegios extraordinarios. Ya Franco, por supuesto, favoreció a ambos territorios.
Y nos encontramos, desde Zapatero, antes también con Felipe y Aznar, pero con especial énfasis en ese presidente de facundia acrisolada, con que los gobiernos españoles empezaron a blanquear a ETA y su partido político. El Supremo falló en contra de la legalización de Herri Batasuna, pero el Constitucional, hecho inconcebible, le abrió la puerta a parlamentos españoles y autonómicos.
Rajoy guardó silencio y mantuvo las políticas zapateristas, que habían dejado al Estado en la ruina, pero cargando impuestos como si fuera un ejecutivo comunista. Y, llegó el golpe de Estado.
Pero vayamos con el tema de la sedición y el Código Penal y cómo el presidente del Gobierno ha vuelto a faltar a su palabra. Algo que ya se ha hecho norma en el inquilino más guapo de La Moncloa. 14 de octubre de 2021. Sánchez defendió acatar el fallo del Tribunal Supremo, que condenaba a los principales líderes independentistas por sedición y malversación a penas de entre tres y doce años de prisión, lo que supondría el “íntegro cumplimiento” de la sentencia.
El 22 de junio, el presidente, se desdijo, indultaba a los Junqueras y demás felones a la patria, que recuperaban la libertad sin haberlo solicitado, sin haberse arrepentido de sus actos y sin el compromiso de no volver a reincidir, pese al rechazo del Tribunal que les condenó por unanimidad. De nuevo, Sánchez demostró que el Poder Judicial no existe para él, que su democracia pasa de Justicia, porque la administra él.
Y ahora anda buscando la triquiñuela jurídica para reformarlo. Sus jueces y fiscales ya trabajan para tal menester. El Supremo resaltó en su rechazo a los indultos que en otros lugares llegan a la cadena perpetua. Las condenas son más elevadas en Alemania, Francia, Italia o Bélgica.
Sánchez necesita los votos de ERC, 13, para sus Presupuestos. Y los secesionistas piden y piden, convencidos, que este caballero de fina estampa se lo dará todo, hasta el rosario de su madre. Apuesto que, más pronto que tarde, Sánchez cambiará el Código Penal. De tal manera, dar golpes de Estado en España resultará sencillo y no conllevará graves penas.
Un abogado de Estado, un erudito en Leyes, Edmundo Bal, denunció hoy este nuevo ataque a la Justicia. Reitero: sin un poder judicial independiente no hay democracia que valga. Eso sí que es blanquear el fascismo y el comunismo al unísono.
Concluyo: las izquierdas de aquí, que no españolas, porque son internacionales, parias de la tierra y famélica legión, nunca fueron, ni son, como en Europa, jacobinas. Extraño fenómeno político. Excelente motivo para una tesis doctoral. Ahora, los que se consideran demócratas ya pueden calumniar.
Ortega y Gasset -al loro, era solo uno- no confundamos: “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”. La Rebelión de las Masas. Si eres un hombre culto y libérrimo deberías leerlo.
Eugenio-Jesús de Ávila
La izquierda de aquí nunca se consideró española. Toda una anomalía respecto a las izquierdas europeas, que jamás odiaron a su país, por el contrario, lo amaron. En el viejo continente, izquierda es jacobinismo. Aquí, no. Antítesis.
Recordaba Jardiel Poncela, un genio, que no le dio por la rojez ni por el azul de la Falange: “En junio de 1936 la situación era insostenible. Decir «¡Viva España!» era un grito subversivo que significaba la cárcel inmediata. Pero «¡Muera España!» estaba admitido y se decía. También se decía por todas partes «¡Viva Rusia!» y «¡Rusia sí, España no!».
La Puerta de Alcala, durante la Guerra Civil, en el aniversario de la Revolución Soviética, aparecía engalanada con enormes imágenes de Stalin, Litvinov y Voroshilov; el escudo de aquell Estado comunista y un cartel con la leyenda ¡Viva Rusia! Como se sabe, todos estos líderes soviéticos destacaron por ser grandes amantes de la libertad y de la democracia.
Un destacado líder izquierdista, Pedro de Répide, escribía: “¡No queremos España! ¡Queremos Rusia!» y los de «¡Viva Rusia, muera España!». El que fuera cronista de Madrid se arrepentiría tras vivir el Terror Rojo en la capital de España, cofundador el 11 de febrero de 1933 de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética.
El 6 de octubre de 1934, PSOE se une a ERC para dar un golpe de Estado contra el legítimo gobierno de la II República, que salió, por abrumadora mayoría, vencedor en los comicios de noviembre de 1933. Al llegar el triunfo del Frente Popular, todos a las calles.
Azaña escribió en la Velada de Benicarlos, quizá también quisiera blanquear el fascismo: «La Generalitat ha vivido en franca rebelión e insubordinación y si no ha tomado las armas para hacer la guerra al Estado será o porque no las tiene o por falta de decisión o por ambas cosas, pero no por falta de ganas”.
Después de 40 de dictadura, desaparecido el PSOE, y callados, a lo suyo, los independentistas. Solo al final de los 60, la banda terrorista, marxista-estalinista, empieza a asesinar, con métodos de absolutos pusilánimes, a policías, beneméritos y militares.
Las izquierdas siempre pensaron que Txomin y demás asesinos venían a liberar España. A la ETA le importaba tres pepinos esta nación, lo que buscaba era romper la unidad política. ETA mató más con la democracia que con la dictadura. Lo tuvo fácil, porque aquí se festejaban sus crímenes. Confieso como culpa, que celebré, en Madrid, donde estudiaba, el asesinato de Carrero. Y Francia acogía a los gudaris. Hijos de mala madre. Lea Patria, escrita por un vasco que vive en Alemania.
Y llegó la democracia y la Constitución concedió a las autonomías vasca y catalana privilegios extraordinarios. Ya Franco, por supuesto, favoreció a ambos territorios.
Y nos encontramos, desde Zapatero, antes también con Felipe y Aznar, pero con especial énfasis en ese presidente de facundia acrisolada, con que los gobiernos españoles empezaron a blanquear a ETA y su partido político. El Supremo falló en contra de la legalización de Herri Batasuna, pero el Constitucional, hecho inconcebible, le abrió la puerta a parlamentos españoles y autonómicos.
Rajoy guardó silencio y mantuvo las políticas zapateristas, que habían dejado al Estado en la ruina, pero cargando impuestos como si fuera un ejecutivo comunista. Y, llegó el golpe de Estado.
Pero vayamos con el tema de la sedición y el Código Penal y cómo el presidente del Gobierno ha vuelto a faltar a su palabra. Algo que ya se ha hecho norma en el inquilino más guapo de La Moncloa. 14 de octubre de 2021. Sánchez defendió acatar el fallo del Tribunal Supremo, que condenaba a los principales líderes independentistas por sedición y malversación a penas de entre tres y doce años de prisión, lo que supondría el “íntegro cumplimiento” de la sentencia.
El 22 de junio, el presidente, se desdijo, indultaba a los Junqueras y demás felones a la patria, que recuperaban la libertad sin haberlo solicitado, sin haberse arrepentido de sus actos y sin el compromiso de no volver a reincidir, pese al rechazo del Tribunal que les condenó por unanimidad. De nuevo, Sánchez demostró que el Poder Judicial no existe para él, que su democracia pasa de Justicia, porque la administra él.
Y ahora anda buscando la triquiñuela jurídica para reformarlo. Sus jueces y fiscales ya trabajan para tal menester. El Supremo resaltó en su rechazo a los indultos que en otros lugares llegan a la cadena perpetua. Las condenas son más elevadas en Alemania, Francia, Italia o Bélgica.
Sánchez necesita los votos de ERC, 13, para sus Presupuestos. Y los secesionistas piden y piden, convencidos, que este caballero de fina estampa se lo dará todo, hasta el rosario de su madre. Apuesto que, más pronto que tarde, Sánchez cambiará el Código Penal. De tal manera, dar golpes de Estado en España resultará sencillo y no conllevará graves penas.
Un abogado de Estado, un erudito en Leyes, Edmundo Bal, denunció hoy este nuevo ataque a la Justicia. Reitero: sin un poder judicial independiente no hay democracia que valga. Eso sí que es blanquear el fascismo y el comunismo al unísono.
Concluyo: las izquierdas de aquí, que no españolas, porque son internacionales, parias de la tierra y famélica legión, nunca fueron, ni son, como en Europa, jacobinas. Extraño fenómeno político. Excelente motivo para una tesis doctoral. Ahora, los que se consideran demócratas ya pueden calumniar.
Ortega y Gasset -al loro, era solo uno- no confundamos: “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”. La Rebelión de las Masas. Si eres un hombre culto y libérrimo deberías leerlo.
Eugenio-Jesús de Ávila



















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