MI VECINA MARISOL
El pajarito
Hace días que tengo ganas de escribir acerca de este tema y ha sido encontrarme con mi vecina Marisol y ponerme las pilas, porque resulta que piensa lo mismo que yo acerca de éste caprichoso descerebrado que es Elon Musk.
-Calificarlo como descerebrado es poco-, agrega mi vecina, -y no en el sentido literal de la palabra, puesto que es un tipo de los que se podría denominar como “un cerebrito”, sino por los barbaridades que ha hecho y está haciendo-.
Efectivamente, tiene una preparación técnico-científica envidiable en los campos de la Economía y la Física. Y en cuanto al aspecto empresarial es fundador de Zip2, SpaceX, SolarCity, Neuralink, The Boring Company y, últimamente ha adquirido Twitter. No se le puede negar su capacidad para crear empresas, normalmente en el campo tecnológico, incluso espacial, que funcionan y que le han hecho supermillonario. Imaginación no le falta, es evidente y resultados, tampoco.
-Si, pero ha ido dejando algún que otro cadáver por el camino-, me corrige Marisol.
-¿Ha matado a alguien?-, le pregunto.
-No físicamente, pero fue demandado por la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos por afirmar que había conseguido un financiación para una adquisición privada de Tesla, siendo mentira y que se resolvió llegando a un acuerdo. También se le descubrió que dio información equivocada sobre el COVID y otros controvertidas opiniones sobre criptomonedas o inteligencia artificial.-
-Vamos, que no es trigo del todo limpio-, le digo.
-Bueno, de limpio tiene poco, es más bien un poco cabroncete-
-Ya estamos con los tacos-, la reprende su amiga Concepción, ya sabéis la funcionaria eficiente que nunca dice palabrotas.
-Pues no encuentro mejor denominación para alguien que juega con el pan y el futuro de miles de personas. Mejor dicho, sí que la encuentro y es peor aún porque, en castellano puro, sería un grandísimo hijo de puta-.
-¡Vaya, pues vamos mejorando!, vuelve a reprenderla Concepción.
Se refiere Marisol a lo que ha hecho con Twitter, porque ha comprado la empresa e inmediatamente ha puesto en la calle a la mitad de la plantilla en todo el mundo.
-Sí, y muchos de los que no había despedido se han marchado por su cuenta porque las condiciones laborales que le ofrecía eran absolutamente leoninas y tramposas. Qué bonito es decirle a los trabajadores “tú trabajas las horas que a mí me dé la gana y no cobrarás ni un hora extra”-
-¿De qué me suena a mí eso, aquí en España?. No sé, algo de camareros, o así-
Y continua Marisol diciendo
– Cada uno con su dinero hace lo que quiere. Los caprichos son muy libres y éste es un caprichoso que juega con la vida de mucha gente. Uno puede comprarse diez yates o un kiosko de pipas, puede construirse un cohete para ir a Venus con Mecano, puede inventar un calentador de orejas a pedales o puede invertir en la fabricación de gafas para los topos. Todo es válido mientras no haya víctimas colaterales y en el caso de Twitter las ha habido-, continúa mi vecina.
Si quiere cobrar una cuota de verificación a los usuarios de Twitter está en su derecho, ya serán los usuarios quienes para aceptarla o no. Si quiere admitir en su secta a Donald Trump, ya dará explicaciones sobre su ética, si le apetece. Los demás también opinaremos. Pero lo que no es de recibo es que ponga en la calle a la mitad de la plantilla, que lleva años trabajando en esa empresa, simplemente porque a él le ha salido de sus “reverendos”, porque eso es señal de que quiere esclavos más que trabajadores. Sólo se han quedado en la empresa aquellos que no pueden renunciar al trabajo, bien por necesidades económicas, bien por mantener la visa de trabajo que les permita permanecer en el país, o bien porque no les queda más remedio que quedarse en las condiciones que sean. Esclavitud, vamos. El pajarito azul nos ha salido “negrero”.
-Y esta forma de proceder de éste descerebrado les pone el culo como gaseosa a más de un empresario español-, remata Marisol.
Y se van ambas a saborear los primeros polvorones de Navidad, que ya están a la venta.
Kebedo.
Hace días que tengo ganas de escribir acerca de este tema y ha sido encontrarme con mi vecina Marisol y ponerme las pilas, porque resulta que piensa lo mismo que yo acerca de éste caprichoso descerebrado que es Elon Musk.
-Calificarlo como descerebrado es poco-, agrega mi vecina, -y no en el sentido literal de la palabra, puesto que es un tipo de los que se podría denominar como “un cerebrito”, sino por los barbaridades que ha hecho y está haciendo-.
Efectivamente, tiene una preparación técnico-científica envidiable en los campos de la Economía y la Física. Y en cuanto al aspecto empresarial es fundador de Zip2, SpaceX, SolarCity, Neuralink, The Boring Company y, últimamente ha adquirido Twitter. No se le puede negar su capacidad para crear empresas, normalmente en el campo tecnológico, incluso espacial, que funcionan y que le han hecho supermillonario. Imaginación no le falta, es evidente y resultados, tampoco.
-Si, pero ha ido dejando algún que otro cadáver por el camino-, me corrige Marisol.
-¿Ha matado a alguien?-, le pregunto.
-No físicamente, pero fue demandado por la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos por afirmar que había conseguido un financiación para una adquisición privada de Tesla, siendo mentira y que se resolvió llegando a un acuerdo. También se le descubrió que dio información equivocada sobre el COVID y otros controvertidas opiniones sobre criptomonedas o inteligencia artificial.-
-Vamos, que no es trigo del todo limpio-, le digo.
-Bueno, de limpio tiene poco, es más bien un poco cabroncete-
-Ya estamos con los tacos-, la reprende su amiga Concepción, ya sabéis la funcionaria eficiente que nunca dice palabrotas.
-Pues no encuentro mejor denominación para alguien que juega con el pan y el futuro de miles de personas. Mejor dicho, sí que la encuentro y es peor aún porque, en castellano puro, sería un grandísimo hijo de puta-.
-¡Vaya, pues vamos mejorando!, vuelve a reprenderla Concepción.
Se refiere Marisol a lo que ha hecho con Twitter, porque ha comprado la empresa e inmediatamente ha puesto en la calle a la mitad de la plantilla en todo el mundo.
-Sí, y muchos de los que no había despedido se han marchado por su cuenta porque las condiciones laborales que le ofrecía eran absolutamente leoninas y tramposas. Qué bonito es decirle a los trabajadores “tú trabajas las horas que a mí me dé la gana y no cobrarás ni un hora extra”-
-¿De qué me suena a mí eso, aquí en España?. No sé, algo de camareros, o así-
Y continua Marisol diciendo
– Cada uno con su dinero hace lo que quiere. Los caprichos son muy libres y éste es un caprichoso que juega con la vida de mucha gente. Uno puede comprarse diez yates o un kiosko de pipas, puede construirse un cohete para ir a Venus con Mecano, puede inventar un calentador de orejas a pedales o puede invertir en la fabricación de gafas para los topos. Todo es válido mientras no haya víctimas colaterales y en el caso de Twitter las ha habido-, continúa mi vecina.
Si quiere cobrar una cuota de verificación a los usuarios de Twitter está en su derecho, ya serán los usuarios quienes para aceptarla o no. Si quiere admitir en su secta a Donald Trump, ya dará explicaciones sobre su ética, si le apetece. Los demás también opinaremos. Pero lo que no es de recibo es que ponga en la calle a la mitad de la plantilla, que lleva años trabajando en esa empresa, simplemente porque a él le ha salido de sus “reverendos”, porque eso es señal de que quiere esclavos más que trabajadores. Sólo se han quedado en la empresa aquellos que no pueden renunciar al trabajo, bien por necesidades económicas, bien por mantener la visa de trabajo que les permita permanecer en el país, o bien porque no les queda más remedio que quedarse en las condiciones que sean. Esclavitud, vamos. El pajarito azul nos ha salido “negrero”.
-Y esta forma de proceder de éste descerebrado les pone el culo como gaseosa a más de un empresario español-, remata Marisol.
Y se van ambas a saborear los primeros polvorones de Navidad, que ya están a la venta.
Kebedo.


















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