PASIÓN POR ZAMORA
La sociedad zamorana tiene que ser más agresiva y directa con los políticos
“Escapad gente tierna que esta tierra está enferma, y no esperes mañana lo que no te dio ayer, que no hay nada que hacer”. Versos de Serrat en su tema “Pueblo Blanco”, incluido en el mejor LP de la historia de la música pop española, “Mediterráneo”. El cantautor catalán, pero también español, parece que definía a la Zamora actual, a la Zamora, en profunda decadencia, desde que nos dieron la democracia los falangistas más avanzados y las izquierdas posibilitas, la del PCE de Santiago Carrillo y el Eurocomunismo, y la del PSOE, partido con el apoyo económico de Alemania y USA, invento del gran capital internacional para evitar que el comunismo pusiera en peligro sus inversiones industriales en España. Punto.
Como he contado muchas veces, el felipismo desinfló a Zamora capital de Estado. Se llevó todo de aquí, desde líneas férreas a militares, Universidad Laboral, Prisión Provincial y la silente, pero profundísima reconversión agroganadera, exigencia de Francia, donde su sector primario posee una enorme fuerza social y, por ende, política.
La Zamora de este agonizante 2022 o cambia su actitud política o social o tendrá sus días contados como ciudad y provincia. No vale ya la diplomacia, ni el buenismo, ni la sonrisa con el poder político, tanto con el autonómico como con el central, gobierne Pedro o mande Juan. Da lo mismo. No contamos para nadie, menos si balamos como las ovejas.
Hay que ser agresivos, directos y consecuentes con nuestra situación social y económica. Verbigracia: la nueva Zamora 10, que ha fijado una reunión para el día 29 de noviembre, con desayuno incluido, pues será el momento para decir qué hacer por nuestra tierra, si mantener una actitud suave, lánguida, servicial con las instituciones públicas o cantarles las cuarenta. Verbigracia: Preguntarle a Fagúndez cómo va lo de Monte la Reina y la transformación en autovía de la N-122 entre la capital de la provincia y la frontera lusa. Y a Diputación y Ayuntamiento si están dispuestos, no con palabras, sino con hechos, con pasta, a cooperar con los proyectos que proponga este organismo empresarial. Y no me olvido de la Junta de Castilla y León. Háblese con Clara San Damián, mujer siempre receptiva, que sabe escuchar, que no se enfada, sobre proyectos para nuestra tierra. Y después, a esperar, sin olvidarse que en mayo hay comicios locales y conocemos cómo se las gastan los políticos: muchas promesas y ninguna realidad.
Oráculo. No soy la Pitia: En el año 2033 se cumplirán 200 años de la creación de las provincias modernas. No me extrañaría que, dos siglos después, se cambie la administración del Estado, con concentración de provincias. La nuestra quedaría de la siguiente monera. La oriental, desde Toro y Tierra de Campos, se integrará en Valladolid. La zona occidental, la capital, más Sayago y La Guareña, a Salamanca, y Sanabria, Aliste y los Valles de Benavente y la ciudad de los condes-duques, a León. Queda muy poco. Lo considero lógico.
Eugenio-Jesús de Ávila
“Escapad gente tierna que esta tierra está enferma, y no esperes mañana lo que no te dio ayer, que no hay nada que hacer”. Versos de Serrat en su tema “Pueblo Blanco”, incluido en el mejor LP de la historia de la música pop española, “Mediterráneo”. El cantautor catalán, pero también español, parece que definía a la Zamora actual, a la Zamora, en profunda decadencia, desde que nos dieron la democracia los falangistas más avanzados y las izquierdas posibilitas, la del PCE de Santiago Carrillo y el Eurocomunismo, y la del PSOE, partido con el apoyo económico de Alemania y USA, invento del gran capital internacional para evitar que el comunismo pusiera en peligro sus inversiones industriales en España. Punto.
Como he contado muchas veces, el felipismo desinfló a Zamora capital de Estado. Se llevó todo de aquí, desde líneas férreas a militares, Universidad Laboral, Prisión Provincial y la silente, pero profundísima reconversión agroganadera, exigencia de Francia, donde su sector primario posee una enorme fuerza social y, por ende, política.
La Zamora de este agonizante 2022 o cambia su actitud política o social o tendrá sus días contados como ciudad y provincia. No vale ya la diplomacia, ni el buenismo, ni la sonrisa con el poder político, tanto con el autonómico como con el central, gobierne Pedro o mande Juan. Da lo mismo. No contamos para nadie, menos si balamos como las ovejas.
Hay que ser agresivos, directos y consecuentes con nuestra situación social y económica. Verbigracia: la nueva Zamora 10, que ha fijado una reunión para el día 29 de noviembre, con desayuno incluido, pues será el momento para decir qué hacer por nuestra tierra, si mantener una actitud suave, lánguida, servicial con las instituciones públicas o cantarles las cuarenta. Verbigracia: Preguntarle a Fagúndez cómo va lo de Monte la Reina y la transformación en autovía de la N-122 entre la capital de la provincia y la frontera lusa. Y a Diputación y Ayuntamiento si están dispuestos, no con palabras, sino con hechos, con pasta, a cooperar con los proyectos que proponga este organismo empresarial. Y no me olvido de la Junta de Castilla y León. Háblese con Clara San Damián, mujer siempre receptiva, que sabe escuchar, que no se enfada, sobre proyectos para nuestra tierra. Y después, a esperar, sin olvidarse que en mayo hay comicios locales y conocemos cómo se las gastan los políticos: muchas promesas y ninguna realidad.
Oráculo. No soy la Pitia: En el año 2033 se cumplirán 200 años de la creación de las provincias modernas. No me extrañaría que, dos siglos después, se cambie la administración del Estado, con concentración de provincias. La nuestra quedaría de la siguiente monera. La oriental, desde Toro y Tierra de Campos, se integrará en Valladolid. La zona occidental, la capital, más Sayago y La Guareña, a Salamanca, y Sanabria, Aliste y los Valles de Benavente y la ciudad de los condes-duques, a León. Queda muy poco. Lo considero lógico.
Eugenio-Jesús de Ávila



















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