LEON FELIPE
Ser en la vida romero
“Ser en la vida romero, romero solo que cruza siempre por caminos nuevos….” Así comienza uno de los poemas de León Felipe que forma parte del libro “Versos y Oraciones del Caminante”.
Felipe Camino Galicia de la Rosa, conocido como León Felipe, fue un poeta español nacido en Tábara (Zamora) el 11 de abril de 1884. Aunque se licenció como farmacéutico y regentó varias farmacias en pueblos de España, más bien se dedicó a recorrer el país como cómico de una compañía de teatro.
Contrajo un matrimonio fracasado con la peruana Irene Lambarri con la que residió en Barcelona. Inició su vida poética en Madrid y marchó a Guinea Ecuatorial, cuando era colonia española, trabajando allí como administrador de hospitales. Después viajó a México, abriéndose camino en el ambiente intelectual mexicano. Trabajó como bibliotecario en Veracruz, y como profesor de literatura española. Contrajo un segundo matrimonio con Berta Gamboa también profesora.
Volvió a España poco antes de iniciarse la guerra civil, viviendo como militante republicano hasta 1938, año en el que se exilia definitivamente a México, pasando a ser agregado cultural de la embajada de la República Española en el exilio.
Según palabras del propio León Felipe, describe su estancia en aquel país diciendo: “Llegué a México montado en la cola de la revolución. Corría el año 1923. Después aquí he vivido por muchos años; aquí he gritado, he sufrido, he protestado, he blasfemado, me he llenado de asombro…”
Su obra suele asociarse con la de Walt Whitman, poeta estadounidense del que fue traductor. Comparte con él el tino enérgico, de proclama y arenga casi religiosa y el impaciente canto de libertad. Después de celebrarse el ciento veinte aniversario de su nacimiento, sigue habiendo partidarios de que se reivindique a León Felipe como un poeta mayor y de que se superen las dificultades que en vida le depararon su independencia de todas las corrientes literarias de la época y su condición de exiliado.
Aunque la mayor parte de su extraordinaria obra de traductor y adaptador está perdida, las traducciones de León Felipe fueron muy abundantes, destacando una desaparecida “No quemen a la dama” del original inglés “The lady is not burning”
La poesía de León Felipe toca las fibras más sensibles, por la claridad de sus versos y porque nadie puede quedar indiferente a sus sonoridades. Como expresión de nuestros sentimientos y sensaciones compartimos algunos fragmentos de poemas de León Felipe:
“¡Qué lástima que yo no pueda cantar a la usanza de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan!”
“¡Qué lástima que yo no pueda entonar con una voz engolada esas brillantes romanzas a las glorias de la patria¡. ¡Qué lástima que yo no tenga una patria¡”….
“¡Qué lástima que yo no tenga comarca, patria chica, tierra provinciana!”
“Debí nacer en la entraña de la estepa castellana y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada; pasé los días azules de mi infancia en Salamanca, y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña. Después…. ya no he vuelto a echar el ancla, y ninguna de estas tierras me levanta, ni me exalta para poder cantar siempre en la misma tonada al mismo río que pasa rodando en las mismas aguas, al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa, una casa solariega y blasonada, una casa en que guardara, a más de otras cosas raras, un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada y el retrato de mi abuelo que ganara una batalla.”
Balbino Lozano
“Ser en la vida romero, romero solo que cruza siempre por caminos nuevos….” Así comienza uno de los poemas de León Felipe que forma parte del libro “Versos y Oraciones del Caminante”.
Felipe Camino Galicia de la Rosa, conocido como León Felipe, fue un poeta español nacido en Tábara (Zamora) el 11 de abril de 1884. Aunque se licenció como farmacéutico y regentó varias farmacias en pueblos de España, más bien se dedicó a recorrer el país como cómico de una compañía de teatro.
Contrajo un matrimonio fracasado con la peruana Irene Lambarri con la que residió en Barcelona. Inició su vida poética en Madrid y marchó a Guinea Ecuatorial, cuando era colonia española, trabajando allí como administrador de hospitales. Después viajó a México, abriéndose camino en el ambiente intelectual mexicano. Trabajó como bibliotecario en Veracruz, y como profesor de literatura española. Contrajo un segundo matrimonio con Berta Gamboa también profesora.
Volvió a España poco antes de iniciarse la guerra civil, viviendo como militante republicano hasta 1938, año en el que se exilia definitivamente a México, pasando a ser agregado cultural de la embajada de la República Española en el exilio.
Según palabras del propio León Felipe, describe su estancia en aquel país diciendo: “Llegué a México montado en la cola de la revolución. Corría el año 1923. Después aquí he vivido por muchos años; aquí he gritado, he sufrido, he protestado, he blasfemado, me he llenado de asombro…”
Su obra suele asociarse con la de Walt Whitman, poeta estadounidense del que fue traductor. Comparte con él el tino enérgico, de proclama y arenga casi religiosa y el impaciente canto de libertad. Después de celebrarse el ciento veinte aniversario de su nacimiento, sigue habiendo partidarios de que se reivindique a León Felipe como un poeta mayor y de que se superen las dificultades que en vida le depararon su independencia de todas las corrientes literarias de la época y su condición de exiliado.
Aunque la mayor parte de su extraordinaria obra de traductor y adaptador está perdida, las traducciones de León Felipe fueron muy abundantes, destacando una desaparecida “No quemen a la dama” del original inglés “The lady is not burning”
La poesía de León Felipe toca las fibras más sensibles, por la claridad de sus versos y porque nadie puede quedar indiferente a sus sonoridades. Como expresión de nuestros sentimientos y sensaciones compartimos algunos fragmentos de poemas de León Felipe:
“¡Qué lástima que yo no pueda cantar a la usanza de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan!”
“¡Qué lástima que yo no pueda entonar con una voz engolada esas brillantes romanzas a las glorias de la patria¡. ¡Qué lástima que yo no tenga una patria¡”….
“¡Qué lástima que yo no tenga comarca, patria chica, tierra provinciana!”
“Debí nacer en la entraña de la estepa castellana y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada; pasé los días azules de mi infancia en Salamanca, y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña. Después…. ya no he vuelto a echar el ancla, y ninguna de estas tierras me levanta, ni me exalta para poder cantar siempre en la misma tonada al mismo río que pasa rodando en las mismas aguas, al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa, una casa solariega y blasonada, una casa en que guardara, a más de otras cosas raras, un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada y el retrato de mi abuelo que ganara una batalla.”
Balbino Lozano



















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