2ª RFEF
El Zamora CF ya está en play-off merced a un gol de Altube ante el Coruxo
Pobre partido de los rojiblancos que estuvieron a merced de la escuadra gallega, que dominó, pero sin concretar su fútbol superior
Si usted, socio o aficionado rojiblanco, prioriza la victoria por encima de otras cualidades futbolísticas, como el buen juego, profundo, rápido, combinativo, hoy saldría satisfecho del Ruta de la Plata, tras la victoria, por la mínima, del Zamora CF sobre el Coruxo. Ahora bien, si usted le pide algo más que sumar tres puntos en cada partido, abandonaría el estadio contento, porque el cuadro rojiblanco entre, por primera vez en la temporada, en los puestos de ascenso, quinto, pero triste por el pobre espectáculo ofrecido por los hombres de Yago Iglesias, que marcaron, eso sí, un gol extraordinario, pero que aburrieron, con su fútbol de toque y toque horizontal a la parroquia más exigente.
El Coruxo, que mereció algo más, no empató porque Iricíbar realizó dos grandes intervenciones y los delanteros verdiblancos no remataron a puerta, salvo contadas ocasiones y de forma cándida. Otro equipo más dotado en ataque se habría llevado esta tarde de lluvia y oscura alguno de los tres puntos en juego.
Yago Iglesias repitió el equipo inicial que ganó en Lugo. Desde el principio, los rojiblancos, desde su defensa, tocaron y tocaron el balón, o si me expreso con mayor rotundidad, sobaron el balón una y otra vez, entre Rueda, Theo y Luismi, para tocarlo hacia los laterales que, como tampoco encontraban pasillos en la defensa gallega, retrasaban, de manera reiterada, la pelota a sus centrales. Parece un fútbol destinado a hipnotizar a los espectadores. Y, cuando Rueda intentaba jugar en largo, el esférico se perdía.
A partir del minuto 20, el Coruxo comprendió que su rival rojiblanco era incapaz de enhebrar ni un sola jugada de ataque, por lo que aprovechó su superioridad en la medular, derivada de la descoordinación entre Dani Hernández, más adelantado que en otros partidos, y Juanan, más dedicado a tareas defensivas.
Pero la escuadra viguesa, que aprovechó la banda derecha del Zamora para hacer daño, donde encontró un pasillo franco para crear peligro, demostró una pobre capacidad para concretar su mejor juego.
Y, cuando el cuadro rojiblanco estaba a merced del rival, un cambio de juego sirvió para que Silva recogiera la pelota cerca del área y lanzase un centro raso y medido al que puso rúbrica Altube. Minuto 27.
Después del tanto, nada cambió en el fútbol rojiblanco, reiterativo y tedioso. Un tuya-mía carente de profundidad. El Coruxo intentó recuperarse el crochet rojiblanco, pero evidenciaba su falta de punch. Además, perdía, casi al final de la primera entrega a su ariete, Youssef, sustituido por Yolco.
Tras el descanso, parecía que el Zamora avivaba su juego. Un cuarto de hora con fútbol más profundo, sobre todo por la izquierda, merced a la habilidad de Viana. Duró poco. Yago Iglesias decidió, pues, sustituir a Altube y Pau Miguélez, al que apenas se le vio en la hora en que estuvo en el campo, por Pana y Ánder. El ariete y el extremo dieron más profundidad al ataque e incordiaron más a los defensas rivales, pero tampoco sirvió para que Coruxo bajara la guardia. El Zamora entonces decidió meterse más en su campo para robar alguna pelota y propiciar contragolpes y cerrar el partido.
El técnico gallego también realizó otros dos cambios para buscar el empate. El conjunto vigués se hizo dueño de la pelota y siguió percutiendo por la derecha de la zaga zamorana, un pasillo abierto para las internadas del extremo y lateral zurdos. Centros y centros que los centrales zamoranos supieron despejar, pero sin que se propiciaran contras. Yago Iglesias volvió a buscar un punto de inflexión en el juego de su equipo, por lo que sustituyó a Dani Hernández y Viana. Entrarían Ribeiro y Marc Caballé, que apenas aportaron nada al fútbol local.
Y, en el minuto 77, Iricibar salvaba los tres puntos con dos paradones colosales. Después, hasta el término del choque, dominio insistente del Coruxo, con una Zamora enrocado en defensa, que ya no quería tocar y tocar, sino que sacara en largo su portero para que Pana y sus hombres más adelantados se aprovechasen de ese tipo de fútbol directísimo. Porque los centrocampistas locales ya no veían la pelota, a no ser que mirasen hacia el cielo gris de la tarde zamorana. Casi al final, expulsión del meta gallego, al sujetar al delantero zamorano, fuera del área, que se disponía a marcar.
Lo dicho. Felicidad absoluta para el socio que no exija más que los tres puntos en juego, en un partido paupérrimo, soso y tedioso. Pero el Zamora CF ya está en puestos de play-off, que es lo que importa a ese tiempo de aficionado al fútbol. Y yo escribo lo que veo. Como socio del Zamora me alegro del éxito momentáneo; pero hay que exigir algo más que la victoria a una plantilla confeccionada para ascender.
Si usted, socio o aficionado rojiblanco, prioriza la victoria por encima de otras cualidades futbolísticas, como el buen juego, profundo, rápido, combinativo, hoy saldría satisfecho del Ruta de la Plata, tras la victoria, por la mínima, del Zamora CF sobre el Coruxo. Ahora bien, si usted le pide algo más que sumar tres puntos en cada partido, abandonaría el estadio contento, porque el cuadro rojiblanco entre, por primera vez en la temporada, en los puestos de ascenso, quinto, pero triste por el pobre espectáculo ofrecido por los hombres de Yago Iglesias, que marcaron, eso sí, un gol extraordinario, pero que aburrieron, con su fútbol de toque y toque horizontal a la parroquia más exigente.
El Coruxo, que mereció algo más, no empató porque Iricíbar realizó dos grandes intervenciones y los delanteros verdiblancos no remataron a puerta, salvo contadas ocasiones y de forma cándida. Otro equipo más dotado en ataque se habría llevado esta tarde de lluvia y oscura alguno de los tres puntos en juego.
Yago Iglesias repitió el equipo inicial que ganó en Lugo. Desde el principio, los rojiblancos, desde su defensa, tocaron y tocaron el balón, o si me expreso con mayor rotundidad, sobaron el balón una y otra vez, entre Rueda, Theo y Luismi, para tocarlo hacia los laterales que, como tampoco encontraban pasillos en la defensa gallega, retrasaban, de manera reiterada, la pelota a sus centrales. Parece un fútbol destinado a hipnotizar a los espectadores. Y, cuando Rueda intentaba jugar en largo, el esférico se perdía.
A partir del minuto 20, el Coruxo comprendió que su rival rojiblanco era incapaz de enhebrar ni un sola jugada de ataque, por lo que aprovechó su superioridad en la medular, derivada de la descoordinación entre Dani Hernández, más adelantado que en otros partidos, y Juanan, más dedicado a tareas defensivas.
Pero la escuadra viguesa, que aprovechó la banda derecha del Zamora para hacer daño, donde encontró un pasillo franco para crear peligro, demostró una pobre capacidad para concretar su mejor juego.
Y, cuando el cuadro rojiblanco estaba a merced del rival, un cambio de juego sirvió para que Silva recogiera la pelota cerca del área y lanzase un centro raso y medido al que puso rúbrica Altube. Minuto 27.
Después del tanto, nada cambió en el fútbol rojiblanco, reiterativo y tedioso. Un tuya-mía carente de profundidad. El Coruxo intentó recuperarse el crochet rojiblanco, pero evidenciaba su falta de punch. Además, perdía, casi al final de la primera entrega a su ariete, Youssef, sustituido por Yolco.
Tras el descanso, parecía que el Zamora avivaba su juego. Un cuarto de hora con fútbol más profundo, sobre todo por la izquierda, merced a la habilidad de Viana. Duró poco. Yago Iglesias decidió, pues, sustituir a Altube y Pau Miguélez, al que apenas se le vio en la hora en que estuvo en el campo, por Pana y Ánder. El ariete y el extremo dieron más profundidad al ataque e incordiaron más a los defensas rivales, pero tampoco sirvió para que Coruxo bajara la guardia. El Zamora entonces decidió meterse más en su campo para robar alguna pelota y propiciar contragolpes y cerrar el partido.
El técnico gallego también realizó otros dos cambios para buscar el empate. El conjunto vigués se hizo dueño de la pelota y siguió percutiendo por la derecha de la zaga zamorana, un pasillo abierto para las internadas del extremo y lateral zurdos. Centros y centros que los centrales zamoranos supieron despejar, pero sin que se propiciaran contras. Yago Iglesias volvió a buscar un punto de inflexión en el juego de su equipo, por lo que sustituyó a Dani Hernández y Viana. Entrarían Ribeiro y Marc Caballé, que apenas aportaron nada al fútbol local.
Y, en el minuto 77, Iricibar salvaba los tres puntos con dos paradones colosales. Después, hasta el término del choque, dominio insistente del Coruxo, con una Zamora enrocado en defensa, que ya no quería tocar y tocar, sino que sacara en largo su portero para que Pana y sus hombres más adelantados se aprovechasen de ese tipo de fútbol directísimo. Porque los centrocampistas locales ya no veían la pelota, a no ser que mirasen hacia el cielo gris de la tarde zamorana. Casi al final, expulsión del meta gallego, al sujetar al delantero zamorano, fuera del área, que se disponía a marcar.
Lo dicho. Felicidad absoluta para el socio que no exija más que los tres puntos en juego, en un partido paupérrimo, soso y tedioso. Pero el Zamora CF ya está en puestos de play-off, que es lo que importa a ese tiempo de aficionado al fútbol. Y yo escribo lo que veo. Como socio del Zamora me alegro del éxito momentáneo; pero hay que exigir algo más que la victoria a una plantilla confeccionada para ascender.
















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