Eugenio de Ávila
Miércoles, 30 de Noviembre de 2022
BRUSELAS

Cuando regrese Clara, Zamora será más pobre y chica

Enrique OnísClara San Damián entró en política cuando apenas despertaba a la vida. Todavía sigue siendo una jovencita, después de haberlo sido todo menos alcaldesa de Zamora, que perdió por errores domésticos. El gran mérito de esta licenciada en Derecho y funcionaria de tres administraciones, creo, consiste en haber permanecido en la jerarquía de un partido tan cainita como el PP de Zamora, donde aquella persona que destaca y critica acaba siendo apartada, zaherida y condenada al ostracismo.

 

Clara siempre tuvo un problema o varios: belleza, elegancia y verbo y…ser del PP.. y no de izquierdas. Si hubiera sido menos agraciada, habría despertado menos envidias entre…las féminas. Hizo muchos favores a gente como Martínez-Maíllo, pero creo que nunca se lo agradeció. No obstante, ella lo defiende cuando yo critico la gestión del que fuera la mano derecha, zurda o negra de Rajoy. Pero sus argumentos carecían de profundidad y potencia. ¡Ah, me olvidada!  Y su gran  defecto  estriba en admirar a García Carnero.  Hecho inexplicable que escapa a cualquier razón.

 

En las últimas elecciones provinciales de su partido la dejaron fuera. No contaron con ella. Lejos de Víctor Gallego se dedicó por entero a trabajar para la Junta de Castilla y León en Zamora. Desde ese alto cargo, a cualquier hora que contactaras con ella para preguntarle por el tema que fuese menester, respondió con educación, cariño y bonhomía. Simplemente con ese detalle se diferencia de la gran mayoría de los políticos de aquí o allá.

 

San Damián sabe, lo supo siempre, que en el PP de Zamora cada cual va a lo suyo, que solo existen alianzas coyunturales, para derribar a un rival común, y que nadie regala nada y, además, como sucede en la prensa, abundan los cobistas, los “pelotas” de toda la puta vida.

 

Clara no es un facha, como la definirían los totalitarios de izquierdas, esos que disfrutarían en una dictadura del proletariado, administrada por una burguesía desclasada. Clara es liberal, abierta y transigente. Con el tiempo, se ha hecho más funcionaria que política. No sé si esta apuesta le aportará más gloria.

 

Y, convencido estoy, que, si puede sacar algo bueno para nuestra provincia desde Bruselas, lo hará. Y si la telefonean Requejo y Guarido los atenderá con educación, con clase y elegancia, porque Clara San Damián es antes zamorana que del Partido Popular. Su desgracia ha sido ser bella por fuera y por dentro. En la res pública son virtudes que acarrean envidia, celos y rencor. Ella, persona alegre, pasará ahora unos años en una de las ciudades más tristes de Europa. Seguro que a la capital europea le sacará una sonrisa.

 

Clara San Damián deja nuestra provincia en plena decadencia económica y social. Quizá, cuando regrese, la hallará todavía más chica, empobrecida y despoblada. Y yo la llamaré Claire.

 

Eugenio-Jesús de Ávila

 

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