2ª RFEF
El Zamora CF funciona como una máquina: quinta victoria consecutiva
Se impone al Bergantiños por 1-3, en un partido duro y complicado, con un Iricíbar que detuvo un penalti y tres cambios en la segunda mitad que resultaron decisivos: Pana, Ander y Ribeiro
El fútbol es una metáfora de la sociedad. Entre los once jugadores que saltan al campo, hay arquitectos, los menos; aparejadores, intelectuales y trabajadores, gente fuerte. Si todos fueran eruditos, nunca se ganaría un partido, ni la sociedad funcionaria. Tampoco ganan los encuentros los que corren y corren. El fútbol, pues, es un deporte colectivo en el que todos sus componentes ganan y pierden los partidos.
Hoy, en un campo de hierba artificial, donde controlar la bola resultaba una proeza, y ante un equipo durísimo, que demostró no saber perder en el tramo final, el Zamora CF ganó porque su portero realizó un paradón en una pena máxima, que podría haber sido el segundo empate del choque, y también porque los cambios introducidos por Yago Iglesias le salieron a la perfección, porque tanto Pana, autor del segundo tanto; como Ribeiro, del tercero, y Ander, autor del último pase en el segundo tanto, fueron determinantes. Y no me olvido del gran trabajo colectivo de los restantes futbolistas que hoy defendieron la camiseta amarilla fosforito con ribetes negro en un soleado Carballo.
Seis partidos consecutivos sin perder, y los cinco últimos resueltos con victorias. El Zamora CF gana, gana y gana. Y no importa que Iglesias cambie la medular, como sucedió hoy: Juanan, sancionado, y Dani Hernández, con una lesión que viene arrastrando, titulares casi siempre, hoy no comparecieron ante el Bergantiños, pero los dos compañeros que los sustituyeron, Vallejo, que no había jugado nada de nada esta Liga, y Marc Caballé, que no es titular, cuajaron excelentes actuaciones. Traduzco: la maquinaria rojiblanca funciona, porque cada pieza saber cuál es su misión en el engranaje del equipo.
Vaya por delante que la RFEF debería prohibir ya que se juegan partidos en campos de hierba artificial, porque convierte este deporte en un espectáculo horrible. Ver una buena jugada resulta casi una utopía.
El Zamora CF, por inercia, porque a su entrenador le gusta tener la pelota y sacarla jugada, decidió practicar buen fútbol, combinar y buscar a los dos hombres más avanzados: Altube, de ariete, y Viana, porque Pau actuó más en la medular que como extremo.
Hasta el ecuador de la primera entrega, el Zamora tuvo el partido bajo control, después, los balones largos de los gallegos y decisiones caseras del árbitro metieron al Bergantiños en el encuentro. Por ejemplo, en un falta directa al borde del área. Su ejecución sirvió para que Iricíbar realizase un paradón extraordinario.
Con empate sin goles concluía la primera mitad. Poco fútbol, intento de control por parte rojiblanca y arremetidas locales sin peligro, salvo la anteriormente mencionada.
El técnico del Bergatiños decidió, tras el descanso, cambiar a sus dos laterales. Pero la segunda mitad se iniciaba con un gol de Viana, que lejos del área, recibe un balón que le venía botando para agarrar un disparo raso que se colocó en la meta local. Alegría inmensa de los rojiblancos.
Con ventaja en el marcador, el Zamora intentó defenderse con la pelota. El Bergantiños no llegaba al área. Hasta que una falta lateral, para mí más que rigurosa, engendraba el primer empate. Una vez lanzada, remate del fornido central Agulló, que se cuela en el marco de Iricíbar.
El cuadro gallego se lo creyó y, durante diez minutos se lanzó al abordaje, pero sin talento, ni inteligencia.
El Zamora, que encontró más huecos en defensa, hilvanó una buena acción en el 72, pero sin consecuencia para la escuadra local. Minuto 72.
Poco después entraban en juego Pana, Ander y Ribeiro, en lugar de Vallejo, que cuajó un buen partido, pese a su ausencia de la competición; Altube, que, como siempre, incordió lo que pudo a la defensa rival, y Pau.
No habrían pasado dos minutos, cuando una gran acción de Ander, por la banda derecha, con centro al área chica, la rubricaba, con un taconazo excelso Pana. El Zamora se adelantaba por segunda vez consecutiva.
Sin apenas disfrutar del gol, el árbitro, otra vez de manera muy rigurosa, sanciona con pena máxima un choque en el área rojiblanca. Y ahí estuve la clave del partido, porque Iricíbar realizó una intervención colosal, evitando el segundo empate. Agulló, autor del gol local, lo tiró bien, pero el meta del Zamora alcanzó el cielo.
El Bergantiños no se vino abajo e intentó equilibrar el marcador. Pero, de nuevo, una gran acción de Pana, por la derecha, la concretaba Ribeiro en el área pequeña, sorteando a defensas y portero locales. El Zamora CF cerraba el choque de la mejor manera.
¡Pensar que un sector de la afición pedía la cabeza de Yago Iglesias hace mes y medio! El fútbol es, como digo, una metáfora de la sociedad, donde pasas de villano a héroe en menos que se tarda en rezar un padrenuestro.
Ahora, antes de la Navidad dos partidos que deberían confirmar el poderío rojiblanco: En el Ruta de la Plata ante el Torrelavega, y en el "sembrao" del líder, Arenteiro, donde jugar al fútbol es misión imposible.
El fútbol es una metáfora de la sociedad. Entre los once jugadores que saltan al campo, hay arquitectos, los menos; aparejadores, intelectuales y trabajadores, gente fuerte. Si todos fueran eruditos, nunca se ganaría un partido, ni la sociedad funcionaria. Tampoco ganan los encuentros los que corren y corren. El fútbol, pues, es un deporte colectivo en el que todos sus componentes ganan y pierden los partidos.
Hoy, en un campo de hierba artificial, donde controlar la bola resultaba una proeza, y ante un equipo durísimo, que demostró no saber perder en el tramo final, el Zamora CF ganó porque su portero realizó un paradón en una pena máxima, que podría haber sido el segundo empate del choque, y también porque los cambios introducidos por Yago Iglesias le salieron a la perfección, porque tanto Pana, autor del segundo tanto; como Ribeiro, del tercero, y Ander, autor del último pase en el segundo tanto, fueron determinantes. Y no me olvido del gran trabajo colectivo de los restantes futbolistas que hoy defendieron la camiseta amarilla fosforito con ribetes negro en un soleado Carballo.
Seis partidos consecutivos sin perder, y los cinco últimos resueltos con victorias. El Zamora CF gana, gana y gana. Y no importa que Iglesias cambie la medular, como sucedió hoy: Juanan, sancionado, y Dani Hernández, con una lesión que viene arrastrando, titulares casi siempre, hoy no comparecieron ante el Bergantiños, pero los dos compañeros que los sustituyeron, Vallejo, que no había jugado nada de nada esta Liga, y Marc Caballé, que no es titular, cuajaron excelentes actuaciones. Traduzco: la maquinaria rojiblanca funciona, porque cada pieza saber cuál es su misión en el engranaje del equipo.
Vaya por delante que la RFEF debería prohibir ya que se juegan partidos en campos de hierba artificial, porque convierte este deporte en un espectáculo horrible. Ver una buena jugada resulta casi una utopía.
El Zamora CF, por inercia, porque a su entrenador le gusta tener la pelota y sacarla jugada, decidió practicar buen fútbol, combinar y buscar a los dos hombres más avanzados: Altube, de ariete, y Viana, porque Pau actuó más en la medular que como extremo.
Hasta el ecuador de la primera entrega, el Zamora tuvo el partido bajo control, después, los balones largos de los gallegos y decisiones caseras del árbitro metieron al Bergantiños en el encuentro. Por ejemplo, en un falta directa al borde del área. Su ejecución sirvió para que Iricíbar realizase un paradón extraordinario.
Con empate sin goles concluía la primera mitad. Poco fútbol, intento de control por parte rojiblanca y arremetidas locales sin peligro, salvo la anteriormente mencionada.
El técnico del Bergatiños decidió, tras el descanso, cambiar a sus dos laterales. Pero la segunda mitad se iniciaba con un gol de Viana, que lejos del área, recibe un balón que le venía botando para agarrar un disparo raso que se colocó en la meta local. Alegría inmensa de los rojiblancos.
Con ventaja en el marcador, el Zamora intentó defenderse con la pelota. El Bergantiños no llegaba al área. Hasta que una falta lateral, para mí más que rigurosa, engendraba el primer empate. Una vez lanzada, remate del fornido central Agulló, que se cuela en el marco de Iricíbar.
El cuadro gallego se lo creyó y, durante diez minutos se lanzó al abordaje, pero sin talento, ni inteligencia.
El Zamora, que encontró más huecos en defensa, hilvanó una buena acción en el 72, pero sin consecuencia para la escuadra local. Minuto 72.
Poco después entraban en juego Pana, Ander y Ribeiro, en lugar de Vallejo, que cuajó un buen partido, pese a su ausencia de la competición; Altube, que, como siempre, incordió lo que pudo a la defensa rival, y Pau.
No habrían pasado dos minutos, cuando una gran acción de Ander, por la banda derecha, con centro al área chica, la rubricaba, con un taconazo excelso Pana. El Zamora se adelantaba por segunda vez consecutiva.
Sin apenas disfrutar del gol, el árbitro, otra vez de manera muy rigurosa, sanciona con pena máxima un choque en el área rojiblanca. Y ahí estuve la clave del partido, porque Iricíbar realizó una intervención colosal, evitando el segundo empate. Agulló, autor del gol local, lo tiró bien, pero el meta del Zamora alcanzó el cielo.
El Bergantiños no se vino abajo e intentó equilibrar el marcador. Pero, de nuevo, una gran acción de Pana, por la derecha, la concretaba Ribeiro en el área pequeña, sorteando a defensas y portero locales. El Zamora CF cerraba el choque de la mejor manera.
¡Pensar que un sector de la afición pedía la cabeza de Yago Iglesias hace mes y medio! El fútbol es, como digo, una metáfora de la sociedad, donde pasas de villano a héroe en menos que se tarda en rezar un padrenuestro.
Ahora, antes de la Navidad dos partidos que deberían confirmar el poderío rojiblanco: En el Ruta de la Plata ante el Torrelavega, y en el "sembrao" del líder, Arenteiro, donde jugar al fútbol es misión imposible.
















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