DENUNCIA
Zamora se precipita hacia un abismo laboral inescrutable
Una de las tres provincias españolas, con Huesca y Guadalajara, donde subió el paro en diciembre
Los datos, palabra que tanto gusta utilizar a ese verso suelto del tardocomunismo que responde al nombre de Yolanda Díaz, evidencian que Zamora ha entrado en coma económico. Como se sabe, todos los trucos del Gobierno no evitan que diciembre de 2022 fuese uno de los peores en creación de empleo de los últimos diez años. No obstante, bajó el paro, de forma mínima.
Ahora bien, solo en tres provincias españolas, Huesca, Guadalajara y Zamora, subió el paro. Lo siento por esa tierra del Alto Aragón y por la Alcarria, pero nuestra provincia evidencia que forma parte de la España más depauperada, en franco declive económico y laboral. Zamora no crea ni tan si quiera empleo en un mes como diciembre, cuando miles de zamoranos que trabajan lejos de su tierra pasan las navidades en su patria chica. De seguir así, durante los meses de enero, febrero y marzo, el desempleo seguirá aumentando. Hasta Semana Santa, primera semana de abril, dudo que las empresas locales creen empleo.
El Gobierno central ha colocado a más de 350.000 personas en la función pública, puestos improductivos, para paliar el enorme paro que provoca la economía nacional. En nuestra provincia, ni la Diputación, ni el Ayuntamiento, instituciones públicas, crearán muchos puestos de trabajo en los próximos meses. Quizá, cuando se inicien las obras de Parque de Bomberos, Centro Cívico, Conservatorio y restauración del Puente de Piedra, descienda el desempleo en nuestra tierra.
Insisto, por enésima vez, que Zamora solo se recuperará con inversiones estatales, porque las empresas zamoranas no dan para más. Algunas, las del sector agroalimentario, ganan mucho dinero; pero los pequeños negocios, comercios de textil, calzado, electrodomésticos, y también algunas cafeterías, bares y restaurantes, sufren la decadencia demográfica y económica de nuestra ciudad y provincia.
Mientras no se active la inversión del Gobierno, del Ministerio de Defensa, en Monte la Reina, y, en unos tres años, vivan militares y sus familias en Zamora y Toro, la vida económica y social provincial acentuará su deriva hacia la nada.
Ahora es cuando políticos del partido en el poder, como Antidio Fagúndez, diputado, y José Fernández Blanco, senador, deberían insistir a Margarita Robles para que acelere la inversión en Monte la Reina, y, por supuesto, en la autovía entre Zamora y la frontera lusa. Y no me olvido de la Junta de Castilla y León, porque los procuradores del PP tienen que presentar proyectos productivos, como un Polígono Tecnológico Agropecuario, y exigir la pronta construcción de esas infraestructuras antes mencionadas.
Y el resto de partidos zamoranos, sin representación institucional, como el que se anuncia en los mentideros políticos, debería presionar a los ejecutivos regional y nacional para evitar la debacle de nuestra provincia. Los zamoranos debemos dejar ya nuestro conformismo y apatía antropológica y colocarnos peto y espaldar para combatir por el futuro de Zamora. No va más. No podemos perder. Cada segundo que se consume sin inversiones del Estado, nuestra tierra profundizaría en su ruina, decrepitud y desolación. Zamora se precipita hacia un abismo laboral inescrutable.
Eugenio-Jesús de Ávila
Los datos, palabra que tanto gusta utilizar a ese verso suelto del tardocomunismo que responde al nombre de Yolanda Díaz, evidencian que Zamora ha entrado en coma económico. Como se sabe, todos los trucos del Gobierno no evitan que diciembre de 2022 fuese uno de los peores en creación de empleo de los últimos diez años. No obstante, bajó el paro, de forma mínima.
Ahora bien, solo en tres provincias españolas, Huesca, Guadalajara y Zamora, subió el paro. Lo siento por esa tierra del Alto Aragón y por la Alcarria, pero nuestra provincia evidencia que forma parte de la España más depauperada, en franco declive económico y laboral. Zamora no crea ni tan si quiera empleo en un mes como diciembre, cuando miles de zamoranos que trabajan lejos de su tierra pasan las navidades en su patria chica. De seguir así, durante los meses de enero, febrero y marzo, el desempleo seguirá aumentando. Hasta Semana Santa, primera semana de abril, dudo que las empresas locales creen empleo.
El Gobierno central ha colocado a más de 350.000 personas en la función pública, puestos improductivos, para paliar el enorme paro que provoca la economía nacional. En nuestra provincia, ni la Diputación, ni el Ayuntamiento, instituciones públicas, crearán muchos puestos de trabajo en los próximos meses. Quizá, cuando se inicien las obras de Parque de Bomberos, Centro Cívico, Conservatorio y restauración del Puente de Piedra, descienda el desempleo en nuestra tierra.
Insisto, por enésima vez, que Zamora solo se recuperará con inversiones estatales, porque las empresas zamoranas no dan para más. Algunas, las del sector agroalimentario, ganan mucho dinero; pero los pequeños negocios, comercios de textil, calzado, electrodomésticos, y también algunas cafeterías, bares y restaurantes, sufren la decadencia demográfica y económica de nuestra ciudad y provincia.
Mientras no se active la inversión del Gobierno, del Ministerio de Defensa, en Monte la Reina, y, en unos tres años, vivan militares y sus familias en Zamora y Toro, la vida económica y social provincial acentuará su deriva hacia la nada.
Ahora es cuando políticos del partido en el poder, como Antidio Fagúndez, diputado, y José Fernández Blanco, senador, deberían insistir a Margarita Robles para que acelere la inversión en Monte la Reina, y, por supuesto, en la autovía entre Zamora y la frontera lusa. Y no me olvido de la Junta de Castilla y León, porque los procuradores del PP tienen que presentar proyectos productivos, como un Polígono Tecnológico Agropecuario, y exigir la pronta construcción de esas infraestructuras antes mencionadas.
Y el resto de partidos zamoranos, sin representación institucional, como el que se anuncia en los mentideros políticos, debería presionar a los ejecutivos regional y nacional para evitar la debacle de nuestra provincia. Los zamoranos debemos dejar ya nuestro conformismo y apatía antropológica y colocarnos peto y espaldar para combatir por el futuro de Zamora. No va más. No podemos perder. Cada segundo que se consume sin inversiones del Estado, nuestra tierra profundizaría en su ruina, decrepitud y desolación. Zamora se precipita hacia un abismo laboral inescrutable.
Eugenio-Jesús de Ávila





















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