DENUNCIA
El árbol de Parada del Molino, en pie, de momento
Se encuentra sujeto al bordillo del jardín, mediante un tirante metálico que no asegura su estabilidad
Bastaban unas cajas envueltas en papel de regalo, colgadas en el árbol de la plaza, para dar ambiente navideño al barrio. Poca cosa parecía, pero resultaba de gran importancia, porque de esta manera el ambiente festivo se extendía por todo el mapa de la ciudad. Corrían otros tiempos donde sin un excesivo gasto, se conseguía llevar la navidad, dentro de lo posible a toda la urbe. Ahora con más medios y menos voluntades, queda reducida toda actividad a lo que se desarrolle en el centro, discriminando una vez más a la olvidada periferia.
Un árbol en el barrio adornado, cambiaba en estos días festivos la fisonomía de todo el entorno. Es más, hasta hacía reparar en el propio árbol que llevaba años allí y solo llamaba la atención, cierto que para algunos, esos días señalados. Un ejemplar de gran tamaño, también está ahí mostrando síntomas de querer encontrarse, puede que lo consiga con la horizontalidad del suelo. Se encuentra en el jardín de la confluencia de Parada del Molino, con la calle de la Lobata, en la trasera del centro de salud. Su gran tamaño y su edad auguran que aquello de mantenerse en pie sin ayuda, incluso con ella, le será difícil, el tiempo lo dirá. El terreno con una mínima capa de tierra asentada sobre roca, impide que las raíces puedan profundizar y sostener la gran envergadura del ejemplar como demuestra ya esa parte, no pequeña, de terreno levantado al lado del tronco, en el mismo jardín.
Que hacer es lo que debe de plantarse, no hacer nada como hasta el momento, pone en riesgo, ya no al propio árbol que puede venirse abajo, si no a quien circule o camine por las inmediaciones que puede ser alcanzado directamente, por la caída del ejemplar. Aunque la vida de un árbol debe mantenerse también conviene tener en cuenta las condiciones en las que se encuentra y los problemas a que podría conducir su permanencia en cierto estado. Por lo que debe plantearse la conveniencia de que continúe, tal y como está y dónde está. Hasta el momento además de aligerar el peso de sus ramas, se ha colocado un tirante anclado sobre el bordillo del jardín donde está situado. Aunque ayuda, no parece muy consistente, el tiempo lo dirá o alguien antes evitará el riesgo. Ya lo veremos.
Manuel Herrero Alonso
Bastaban unas cajas envueltas en papel de regalo, colgadas en el árbol de la plaza, para dar ambiente navideño al barrio. Poca cosa parecía, pero resultaba de gran importancia, porque de esta manera el ambiente festivo se extendía por todo el mapa de la ciudad. Corrían otros tiempos donde sin un excesivo gasto, se conseguía llevar la navidad, dentro de lo posible a toda la urbe. Ahora con más medios y menos voluntades, queda reducida toda actividad a lo que se desarrolle en el centro, discriminando una vez más a la olvidada periferia.
Un árbol en el barrio adornado, cambiaba en estos días festivos la fisonomía de todo el entorno. Es más, hasta hacía reparar en el propio árbol que llevaba años allí y solo llamaba la atención, cierto que para algunos, esos días señalados. Un ejemplar de gran tamaño, también está ahí mostrando síntomas de querer encontrarse, puede que lo consiga con la horizontalidad del suelo. Se encuentra en el jardín de la confluencia de Parada del Molino, con la calle de la Lobata, en la trasera del centro de salud. Su gran tamaño y su edad auguran que aquello de mantenerse en pie sin ayuda, incluso con ella, le será difícil, el tiempo lo dirá. El terreno con una mínima capa de tierra asentada sobre roca, impide que las raíces puedan profundizar y sostener la gran envergadura del ejemplar como demuestra ya esa parte, no pequeña, de terreno levantado al lado del tronco, en el mismo jardín.
Que hacer es lo que debe de plantarse, no hacer nada como hasta el momento, pone en riesgo, ya no al propio árbol que puede venirse abajo, si no a quien circule o camine por las inmediaciones que puede ser alcanzado directamente, por la caída del ejemplar. Aunque la vida de un árbol debe mantenerse también conviene tener en cuenta las condiciones en las que se encuentra y los problemas a que podría conducir su permanencia en cierto estado. Por lo que debe plantearse la conveniencia de que continúe, tal y como está y dónde está. Hasta el momento además de aligerar el peso de sus ramas, se ha colocado un tirante anclado sobre el bordillo del jardín donde está situado. Aunque ayuda, no parece muy consistente, el tiempo lo dirá o alguien antes evitará el riesgo. Ya lo veremos.
Manuel Herrero Alonso




















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