LILIT
¡Amén con la niña!
Según el folclore judío, hubo una mujer antes que Eva. Se llamaba Lilit y había sido creada del polvo por Dios al mismo tiempo que Adán y colocados juntos en el Paraíso. Cuentan que cometió dos transgresiones tan terribles que le valieron su expulsión no sólo del Paraíso, sino de la "historia oficial": La primera, levantar su voz a la opresión jerárquica y a un orden moral desbalanceado que no la contemplaba en su total autonomía y la segunda, abandonar a Adam, porque la unión con él no la hacía feliz. Los comentaristas e intérpretes a menudo visualizan su figura como un peligroso demonio sexualmente activo que, además de elegir a sus víctimas, decide cuando es el momento de tener descendencia. Si no es el adecuado, se come a sus propios bebés incluso antes de nacer. Pero, como toda fábula llegada desde la noche de los tiempos, todo puede ser cierto, y todo puesto en duda (si la Biblia cuenta que Adán fue creado primero, y que Dios, al ver al pobre hombre solo, decidió darle una compañera a partir de una costilla ¿por qué no tener en cuenta esta otra historia?).
El siglo XXI ha visto un nuevo interés por este personaje, y no han faltado algunos promotores del feminismo que han querido presentar a Lilith como modelo de una mujer emancipada social y sexualmente, pasional y combativa, enemiga de la “esclavitud” que se originaría a partir del nacimiento de los hijos. Por su rebeldía, dicen estos intérpretes, fue condenada por quienes querían someter a las mujeres, como si fuese un demonio o un vampiro, cuando, en realidad, sería una anticipación frustrada de la liberación femenina.
El tema lo traigo a colación porque desde el asesinato en Irán de Mahsa Amini, (sólo por no llevar su hiyab “correctamente”), he estado indagando de dónde viene ese dominio que, durante prácticamente toda la historia de la humanidad, ha tenido el hombre sobre la mujer. Y la respuesta (aunque pese a muchos ¡y muchas! especialmente) se encuentra en las religiones.
Todos los libros religiosos, sin excepción, han hecho hincapié en la sumisión, la mansedumbre y la pureza de la mujer como valores primordiales. Aquellas que se desvíen de ese camino (como Lilit, quien se rebeló contra la autoridad del hombre y del mismo Dios) son calificadas de demonios, brujas, o prostitutas. Y Eva (quien no tuvo un destino mucho mejor), cargó con el Pecado Original ¡que vete tú a saber cuál es ahora que la ciencia se ha puesto a investigar (y con razón) el origen de la humanidad!
Durante el devenir histórico, las mujeres que se han destacado lo han hecho porque han asumido actitudes, roles y oficios masculinos. Solo de unos ciento cincuenta años en adelante (y más después de la I Guerra Mundial) una parte de las mujeres occidentales han empezado a igualarse a los hombres en términos de igualdad de género. A las orientales les ha tomado más tiempo y sin resultados equiparables. Y ahora, que recientes estudios genéticos sobre evolución humana han concluido que nuestro ancestro común femenino más reciente fue una mujer africana, (la llamada «Eva mitocondrial») quien llegó primero, mucho antes que el hombre y que tuvo que esperar a su Adán unos 84.000 años, que el origen de la Humanidad lo han localizado en África oriental, donde se cree que la especie humana actual nació hace unos 143.000 años, y que, desde allí, estos humanos modernos colonizaron al resto del mundo, yo me pregunto lo siguiente:
“¿qué sucederá con el “best-seller”, líder de ventas, por los siglos de los siglos, traducido a 2000 idiomas de forma parcial y a 450 idiomas de forma completa (según las últimas cifras disponibles en 2021) que tantos fieles devotos han seguido al pie de la letra? ¿lo han malinterpretado, leído bajo sus propios intereses? Porque un porcentaje importante de la humanidad sigue pensando que existe un ser que creó el mundo y al ser humano, que, además, controla nuestro comportamiento y que nos premia o castiga en función de nuestra adaptación a sus leyes”.
Actualmente el mundo está lleno de diferentes religiones, pero considero que todas tienen el mismo propósito: el de hacer creer a sus fieles que todo está o va a estar bien. Porque para las personas, es “psicológicamente” muy bueno saber que hay un ser superior que te protegerá y te dará fuerzas cuando las necesites. Y, sinceramente, dudo mucho que sea posible vivir sin creer en algo ¡hasta los ateos que no profesamos ninguna religión sentimos confianza en la ciencia y en las leyes naturales!. Al fin y al cabo, creer es una forma de no sentirnos solitarios y, de esa manera, darle un sentido a la vida. El problema es que los humanos somos esencialmente seres sociales y por ello vivimos en grupos; como grupos sociales tendemos a la jerarquía, y la religión no es una excepción. Cuando hay un sistema jerárquico, hay un sistema de poder, y en un grupo social religioso, esa jerarquía localiza a su miembro más poderoso en la cima.
Ainsssss (como diría mi ahijada de doce años) ¡vaya tela, tita! y de la madre que nos creó ¿se sabe algo? Porque prefiero la historia de que somos un experimento genético de civilizaciones muy avanzadas que incluyó en nuestra corteza cerebral (a mayores del habla, o la lectura), la creencia en lo sobrenatural. La historia de Lilit y la de Adam y Eva "no molan". El día que se confirme mi teoría, las ideas, conceptos y situación social, política, económica, y religiosa a nivel mundial, cambiará. Está todo minuciosamente programado y diseñado con un fin. No estamos solos.
Aaaaamén, con la niña
Emilia Casas
Según el folclore judío, hubo una mujer antes que Eva. Se llamaba Lilit y había sido creada del polvo por Dios al mismo tiempo que Adán y colocados juntos en el Paraíso. Cuentan que cometió dos transgresiones tan terribles que le valieron su expulsión no sólo del Paraíso, sino de la "historia oficial": La primera, levantar su voz a la opresión jerárquica y a un orden moral desbalanceado que no la contemplaba en su total autonomía y la segunda, abandonar a Adam, porque la unión con él no la hacía feliz. Los comentaristas e intérpretes a menudo visualizan su figura como un peligroso demonio sexualmente activo que, además de elegir a sus víctimas, decide cuando es el momento de tener descendencia. Si no es el adecuado, se come a sus propios bebés incluso antes de nacer. Pero, como toda fábula llegada desde la noche de los tiempos, todo puede ser cierto, y todo puesto en duda (si la Biblia cuenta que Adán fue creado primero, y que Dios, al ver al pobre hombre solo, decidió darle una compañera a partir de una costilla ¿por qué no tener en cuenta esta otra historia?).
El siglo XXI ha visto un nuevo interés por este personaje, y no han faltado algunos promotores del feminismo que han querido presentar a Lilith como modelo de una mujer emancipada social y sexualmente, pasional y combativa, enemiga de la “esclavitud” que se originaría a partir del nacimiento de los hijos. Por su rebeldía, dicen estos intérpretes, fue condenada por quienes querían someter a las mujeres, como si fuese un demonio o un vampiro, cuando, en realidad, sería una anticipación frustrada de la liberación femenina.
El tema lo traigo a colación porque desde el asesinato en Irán de Mahsa Amini, (sólo por no llevar su hiyab “correctamente”), he estado indagando de dónde viene ese dominio que, durante prácticamente toda la historia de la humanidad, ha tenido el hombre sobre la mujer. Y la respuesta (aunque pese a muchos ¡y muchas! especialmente) se encuentra en las religiones.
Todos los libros religiosos, sin excepción, han hecho hincapié en la sumisión, la mansedumbre y la pureza de la mujer como valores primordiales. Aquellas que se desvíen de ese camino (como Lilit, quien se rebeló contra la autoridad del hombre y del mismo Dios) son calificadas de demonios, brujas, o prostitutas. Y Eva (quien no tuvo un destino mucho mejor), cargó con el Pecado Original ¡que vete tú a saber cuál es ahora que la ciencia se ha puesto a investigar (y con razón) el origen de la humanidad!
Durante el devenir histórico, las mujeres que se han destacado lo han hecho porque han asumido actitudes, roles y oficios masculinos. Solo de unos ciento cincuenta años en adelante (y más después de la I Guerra Mundial) una parte de las mujeres occidentales han empezado a igualarse a los hombres en términos de igualdad de género. A las orientales les ha tomado más tiempo y sin resultados equiparables. Y ahora, que recientes estudios genéticos sobre evolución humana han concluido que nuestro ancestro común femenino más reciente fue una mujer africana, (la llamada «Eva mitocondrial») quien llegó primero, mucho antes que el hombre y que tuvo que esperar a su Adán unos 84.000 años, que el origen de la Humanidad lo han localizado en África oriental, donde se cree que la especie humana actual nació hace unos 143.000 años, y que, desde allí, estos humanos modernos colonizaron al resto del mundo, yo me pregunto lo siguiente:
“¿qué sucederá con el “best-seller”, líder de ventas, por los siglos de los siglos, traducido a 2000 idiomas de forma parcial y a 450 idiomas de forma completa (según las últimas cifras disponibles en 2021) que tantos fieles devotos han seguido al pie de la letra? ¿lo han malinterpretado, leído bajo sus propios intereses? Porque un porcentaje importante de la humanidad sigue pensando que existe un ser que creó el mundo y al ser humano, que, además, controla nuestro comportamiento y que nos premia o castiga en función de nuestra adaptación a sus leyes”.
Actualmente el mundo está lleno de diferentes religiones, pero considero que todas tienen el mismo propósito: el de hacer creer a sus fieles que todo está o va a estar bien. Porque para las personas, es “psicológicamente” muy bueno saber que hay un ser superior que te protegerá y te dará fuerzas cuando las necesites. Y, sinceramente, dudo mucho que sea posible vivir sin creer en algo ¡hasta los ateos que no profesamos ninguna religión sentimos confianza en la ciencia y en las leyes naturales!. Al fin y al cabo, creer es una forma de no sentirnos solitarios y, de esa manera, darle un sentido a la vida. El problema es que los humanos somos esencialmente seres sociales y por ello vivimos en grupos; como grupos sociales tendemos a la jerarquía, y la religión no es una excepción. Cuando hay un sistema jerárquico, hay un sistema de poder, y en un grupo social religioso, esa jerarquía localiza a su miembro más poderoso en la cima.
Ainsssss (como diría mi ahijada de doce años) ¡vaya tela, tita! y de la madre que nos creó ¿se sabe algo? Porque prefiero la historia de que somos un experimento genético de civilizaciones muy avanzadas que incluyó en nuestra corteza cerebral (a mayores del habla, o la lectura), la creencia en lo sobrenatural. La historia de Lilit y la de Adam y Eva "no molan". El día que se confirme mi teoría, las ideas, conceptos y situación social, política, económica, y religiosa a nivel mundial, cambiará. Está todo minuciosamente programado y diseñado con un fin. No estamos solos.
Aaaaamén, con la niña
Emilia Casas




















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