NOCTURNOS
Amar rejuvenece
A mi edad me siento joven…porque amo a una dama. Te puedes sentir muy mayor cuando, aun siendo un tipo de unos 30 años, ni amas ni te aman, o no sabes amar. El arte y el amor prolongan la juventud. Se escribe y se ama como un hombre joven. Un año sin amor es como un lustro. Vivir se hace más lento, un proceso tedioso, un laberinto sin salida.
El sexo, si no hay amor, te seca el cerebro. Se convierte en una droga. Necesitas más y más porque no te sacias. Se te licúa el seso y, con edad suficiente para ser adulto, no pasas de la adolescencia. Hay ancianos con veintitantos años.
Hacer el amor con la mujer que amas es elevar el sexo a otra dimensión. Cuando alcanzas el éxtasis te sitúas más allá del tiempo, que no existe en tu mente. Desaparecen el egoísmo, las cuitas, los problemas laborales, el miedo a la muerte. Solo existe la pasión que se precipita sobre el cuerpo de la mujer que se funde contigo: dos almas en una, intercambios de sentimientos, jamás traducidos en palabras, los yo se desdibujan, se difuminan, y ya no eres tú ni ella la que recibió el primer beso. Porque el amor es el semen del universo.
Y, cuando regreses a la tercera dimensión, te sentirás más joven todavía, porque has amado más allá del bien y del mal, burlando a Cronos y convirtiéndote en un dios sin cielo.
Eugenio-Jesús de Ávila
A mi edad me siento joven…porque amo a una dama. Te puedes sentir muy mayor cuando, aun siendo un tipo de unos 30 años, ni amas ni te aman, o no sabes amar. El arte y el amor prolongan la juventud. Se escribe y se ama como un hombre joven. Un año sin amor es como un lustro. Vivir se hace más lento, un proceso tedioso, un laberinto sin salida.
El sexo, si no hay amor, te seca el cerebro. Se convierte en una droga. Necesitas más y más porque no te sacias. Se te licúa el seso y, con edad suficiente para ser adulto, no pasas de la adolescencia. Hay ancianos con veintitantos años.
Hacer el amor con la mujer que amas es elevar el sexo a otra dimensión. Cuando alcanzas el éxtasis te sitúas más allá del tiempo, que no existe en tu mente. Desaparecen el egoísmo, las cuitas, los problemas laborales, el miedo a la muerte. Solo existe la pasión que se precipita sobre el cuerpo de la mujer que se funde contigo: dos almas en una, intercambios de sentimientos, jamás traducidos en palabras, los yo se desdibujan, se difuminan, y ya no eres tú ni ella la que recibió el primer beso. Porque el amor es el semen del universo.
Y, cuando regreses a la tercera dimensión, te sentirás más joven todavía, porque has amado más allá del bien y del mal, burlando a Cronos y convirtiéndote en un dios sin cielo.
Eugenio-Jesús de Ávila



















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