2ª RFEF
El Zamora, tras la victoria del Orense, y la derrota en Luanco (2-0), a preparar el play-off
Los rojiblancos tuvieron numerosas ocasiones, factor común en casi todos sus encuentros, pero no concretó, ante un Marino que sacó partido de sus contras
El Zamora CF, después de la victoria del Orense en Pasarón, perdió toda opción de ascender de manera directa. Los rojiblancos terminarán la Liga en la tercera posición. La derrota en Luanco, no merecida, importa, pues, poco, de cara a la clasificación final. A partir de ahora, en las dos jornadas que restan para terminar la temporada regular, habrá que realizar una catarsis física y psíquica en la plantilla para jugar el play-off, donde se jugará ascenso y el futuro del club, porque las acciones de Víctor de Aldama se encarecerán si se sube de categoría.
He dejado caer que el Zamora CF mereció algo más en Miramar, porque gozó de las mejores oportunidades y fabricó el único fútbol que se vio en Luanco. Pero Cuesta cazó, en el minuto 25, a la zaga rojiblanca en una contra, como sucedió en el 95, en otro error, cuando Sobrón se hallaba lejos del marco, buscando una pelota el área rival. Y a eso se dedicó el Marino el resto del partido. Los de Movilla que salieron muy mal, quizá porque Eolo jugaba en contra. Pero, tras el tanto asturiano, los rojiblancos mandaron en el campo, primero, sin oportunidades claras, y después con ocasiones para Pito Camacho, Baldrich, Dani Hernández y Joel Priego. Pero el Zamora CF no subirá de manera directa por si incapacidad para concretar su mejor juego. Con tan pocos goles a favor resulta pura utopía ascender.
Movilla diseñó un equipo con tres centrales, los de siempre, tras el regreso tras cumplir sanción, más Delmonte. Dos laterales largos, por la zurda Marcé, y por la diestra Víctor López. Juanan por delante, Joel Priego, Dani Hernández y arriba Baldrich y Pito Camacho.
El Zamora CF apenas llegó al área rival hasta que marcó el Marino. Después, los rojiblancos espabilaron, pero sin concretar sus ocasiones. Derrota, por la mínima, en la primera entrega.
Para comenzar la segunda mitad, dos sustituciones en el banco visitante: Aguirré por Marcé y Ramos por Dani Hernández.
Se intensificó el mando rojiblanco, porque el Marino fio el resultado final a la contra. El Zamora mandaba en la medular con la entrada de Ramos. Una oportunidad de Aguirre, en el minuto 67, que rozó la escuadra, pudo igualar el partido. Después lo intentó Movilla desde el banquillo con las entradas de Etxaburu por Pito y de Morales por Delmonte.
La escuadra asturiana, a falta de 20 minutos, retrasó sus líneas, esperando las envestidas rojiblancas agazapados e intentado dar el golpe definitivo en otra contra. Etxaburu pudo marcar en el minuto 74, pero el palo lo evitó. El Zamora aceleró el ritmo de su juego, con buenos balones de Ramos y centros de Víctor López y Morales, pero el meta Denis resolvió sin grandes problemas.
Fermín evitó un segundo tanto del Marino, pero recibió un golpe en la cabeza que lo dejó tendido en el césped. Una vez recuperado ejerció de lanzador de su equipo desde la medular. En una de esos intentos, se equivocó, lo que engendro el segundo tanto asturiano, en el minuto 95, marcado por Aitor Lorea.
Una derrota que carece de importancia en cuanto a la clasificación, pero que no gusta. Toca ahora cambiar de chic y que la plantilla vuelva a ser la del inicio de la Liga. Porque este tramo final ha resultado desalentador.
Fotografía: Zamora Club de Fútbol
El Zamora CF, después de la victoria del Orense en Pasarón, perdió toda opción de ascender de manera directa. Los rojiblancos terminarán la Liga en la tercera posición. La derrota en Luanco, no merecida, importa, pues, poco, de cara a la clasificación final. A partir de ahora, en las dos jornadas que restan para terminar la temporada regular, habrá que realizar una catarsis física y psíquica en la plantilla para jugar el play-off, donde se jugará ascenso y el futuro del club, porque las acciones de Víctor de Aldama se encarecerán si se sube de categoría.
He dejado caer que el Zamora CF mereció algo más en Miramar, porque gozó de las mejores oportunidades y fabricó el único fútbol que se vio en Luanco. Pero Cuesta cazó, en el minuto 25, a la zaga rojiblanca en una contra, como sucedió en el 95, en otro error, cuando Sobrón se hallaba lejos del marco, buscando una pelota el área rival. Y a eso se dedicó el Marino el resto del partido. Los de Movilla que salieron muy mal, quizá porque Eolo jugaba en contra. Pero, tras el tanto asturiano, los rojiblancos mandaron en el campo, primero, sin oportunidades claras, y después con ocasiones para Pito Camacho, Baldrich, Dani Hernández y Joel Priego. Pero el Zamora CF no subirá de manera directa por si incapacidad para concretar su mejor juego. Con tan pocos goles a favor resulta pura utopía ascender.
Movilla diseñó un equipo con tres centrales, los de siempre, tras el regreso tras cumplir sanción, más Delmonte. Dos laterales largos, por la zurda Marcé, y por la diestra Víctor López. Juanan por delante, Joel Priego, Dani Hernández y arriba Baldrich y Pito Camacho.
El Zamora CF apenas llegó al área rival hasta que marcó el Marino. Después, los rojiblancos espabilaron, pero sin concretar sus ocasiones. Derrota, por la mínima, en la primera entrega.
Para comenzar la segunda mitad, dos sustituciones en el banco visitante: Aguirré por Marcé y Ramos por Dani Hernández.
Se intensificó el mando rojiblanco, porque el Marino fio el resultado final a la contra. El Zamora mandaba en la medular con la entrada de Ramos. Una oportunidad de Aguirre, en el minuto 67, que rozó la escuadra, pudo igualar el partido. Después lo intentó Movilla desde el banquillo con las entradas de Etxaburu por Pito y de Morales por Delmonte.
La escuadra asturiana, a falta de 20 minutos, retrasó sus líneas, esperando las envestidas rojiblancas agazapados e intentado dar el golpe definitivo en otra contra. Etxaburu pudo marcar en el minuto 74, pero el palo lo evitó. El Zamora aceleró el ritmo de su juego, con buenos balones de Ramos y centros de Víctor López y Morales, pero el meta Denis resolvió sin grandes problemas.
Fermín evitó un segundo tanto del Marino, pero recibió un golpe en la cabeza que lo dejó tendido en el césped. Una vez recuperado ejerció de lanzador de su equipo desde la medular. En una de esos intentos, se equivocó, lo que engendro el segundo tanto asturiano, en el minuto 95, marcado por Aitor Lorea.
Una derrota que carece de importancia en cuanto a la clasificación, pero que no gusta. Toca ahora cambiar de chic y que la plantilla vuelva a ser la del inicio de la Liga. Porque este tramo final ha resultado desalentador.
Fotografía: Zamora Club de Fútbol

















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