CANTE
Problemas con el Festival de Flamenco de San Pedro
Parece que el Festival de Flamenco de San Pedro de este año está dando no pocos disgustos a la emblemática Peña Flamenca zamorana, sobre todo por las formas en las que se está llevando a cabo.
Nuestro festival, y digo nuestro, porque se ha hecho a base de la gran afición del público de Zamora que lo sustenta y avala, tiene una trayectoria de más de cincuenta años, casi nada, tan importante, o más, que el propio festival de LA UNIÓN.
Aquí, en Zamora hemos visto crecer y consolidarse a los más importantes nombres del flamenco: guitarristas, cantaores, cantaoras, cuadros de baile, bailaoras o bailaores. No quiero dar nombres porque están en la mente de todos y la lista sería interminable.
Aquí, desde siempre, han venido los más grandes. Y soy testigo, cada año, de escuchar a todos los artistas ensalzar y agradecer a la buena gente de Zamora su amor al flamenco, y a su organización. Como espectadora y amante del flamenco, que no se ha perdido ni uno de sus festivales, me sorprende que algo que funcionaba tan bien haya que cambiarlo. Creo que no había necesidad de disgustar a personas entregadas a la causa y que no les movían otros intereses que el de complacer al pueblo de Zamora.
El Festival de Flamenco de Zamora era perfecto, no necesitaba cambio alguno porque sus organizadores sabían lo que hacían. Creo que las cosas cuando no se politizan salen mejor. Y me barrunto que este cambio en la organización se debe a intereses no muy claros.
Concha Pelayo
Parece que el Festival de Flamenco de San Pedro de este año está dando no pocos disgustos a la emblemática Peña Flamenca zamorana, sobre todo por las formas en las que se está llevando a cabo.
Nuestro festival, y digo nuestro, porque se ha hecho a base de la gran afición del público de Zamora que lo sustenta y avala, tiene una trayectoria de más de cincuenta años, casi nada, tan importante, o más, que el propio festival de LA UNIÓN.
Aquí, en Zamora hemos visto crecer y consolidarse a los más importantes nombres del flamenco: guitarristas, cantaores, cantaoras, cuadros de baile, bailaoras o bailaores. No quiero dar nombres porque están en la mente de todos y la lista sería interminable.
Aquí, desde siempre, han venido los más grandes. Y soy testigo, cada año, de escuchar a todos los artistas ensalzar y agradecer a la buena gente de Zamora su amor al flamenco, y a su organización. Como espectadora y amante del flamenco, que no se ha perdido ni uno de sus festivales, me sorprende que algo que funcionaba tan bien haya que cambiarlo. Creo que no había necesidad de disgustar a personas entregadas a la causa y que no les movían otros intereses que el de complacer al pueblo de Zamora.
El Festival de Flamenco de Zamora era perfecto, no necesitaba cambio alguno porque sus organizadores sabían lo que hacían. Creo que las cosas cuando no se politizan salen mejor. Y me barrunto que este cambio en la organización se debe a intereses no muy claros.
Concha Pelayo

















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