NUESTRA HISTORIA
La Plaza Mayor y las casas consistoriales
La Reina Isabel la Católica firmó en el año de 1480 la cédula para que fueran erigidas las Casas Consistoriales de la Ciudad de Zamora, según documento que se conserva en el Archivo de Simancas.
No siempre estuvo el Consistorio en la Plaza Mayor; en acta del Concejo extendida el año de 1452 se expresa que se reunieron el Justicia y los regidores en las casas donde acostumbran, que eran cerca de San Martín de los Caballeros, también se decía en 1456 que, lindando con las casas del consistorio estaba el templo de Santa María Magdalena y calle pública.
Localizado ya el Consistorio entre la Calle Balborraz y la de la Alcazaba (hoy calle de los Herreros), llegó el año de 1523 en el que se declaró un violento incendio que destruyó todo el edificio y siendo muy sensible la pérdida del archivo municipal, perdiéronse allí los Libros de Acuerdos y las Memorias tan necesarias para escribir la Historia de la Ciudad.
El 1749 se hicieron obras generales de reparación en el edificio y al comprobar que estaba quebrada la campana de la Queda, la mandaron apear para refundirla. Apenas reinstalada la campana en su torre, el terremoto que se sintió el 1 de noviembre de 1755 cuarteó la pared del mediodía, deterioró la escalera y obligó a emprender otras obras de reparación.
El invierno de 1799 a 1800, fue de un continuo aguacero, que ablandó y destruyó muchas casas de adobes de la ciudad, también excavó la pared del Consistorio que da a la calle de la Alcazaba y en la madrugada del 11 de enero de este mismo año se derrumbó, arrastrando parte de la techumbre y las casas contiguas.
Cuando los franceses evacuaron la ciudad el año de 1814 se celebró con gran entusiasmo la promulgación de la Constitución de 1812, colocando en el Consistorio una flamante lapida con letras de oro en la que se leía: PLAZA DE LA CONSTITUCION. El 12 de mayo de ese mismo año, el pueblo la hizo pedazos al tener noticias de que regresaba a España el Rey "Deseado", Fernando VII. Se repuso la placa de PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN en 1820 y de nuevo fue arrancada. Se coloco entonces otra lapida con la leyenda de PLAZA REAL que duró mientras el reinado de Fernando VII.
Por orden del Gobernador civil, se quitó la lapida anterior, sustituyéndola por otra que decía PLAZA DE ISABEL SEGUNDA. Se inauguró el 18 de marzo de 1836 con asistencia de Autoridades y Milicia Urbana, poniendo sobre la placa el retrato de la reina. Cuatro meses después se volvía a quitar aquella placa y se colocaba por tercera vez la de PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN. Con cambios tan frecuentes, en ocasiones tan tumultuosas, el vecindario se acostumbro a llamarla LA PLAZA, a secas.
De las reedificaciones que se hicieron en el Consistorio, hay constancia de la existencia de Capilla y varias salas que cada vez se hacía más insuficientes para albergar los necesarios servicios municipales, hasta el punto que, en 1875 se cerraron los arcos que formaban la amplia galería de la planta superior, para instalar allí los despachos de Alcaldía y Secretaría, hasta que en 1950 se produjo el traslado al Nuevo Ayuntamiento.
A partir de la inauguración del nuevo Consistorio, se llevaron a cabo las necesarias obras de restauración del Antiguo Ayuntamiento, donde en la actualidad se encuentran las dependencias de la Policía Municipal.
Balbino Lozano
La Reina Isabel la Católica firmó en el año de 1480 la cédula para que fueran erigidas las Casas Consistoriales de la Ciudad de Zamora, según documento que se conserva en el Archivo de Simancas.
No siempre estuvo el Consistorio en la Plaza Mayor; en acta del Concejo extendida el año de 1452 se expresa que se reunieron el Justicia y los regidores en las casas donde acostumbran, que eran cerca de San Martín de los Caballeros, también se decía en 1456 que, lindando con las casas del consistorio estaba el templo de Santa María Magdalena y calle pública.
Localizado ya el Consistorio entre la Calle Balborraz y la de la Alcazaba (hoy calle de los Herreros), llegó el año de 1523 en el que se declaró un violento incendio que destruyó todo el edificio y siendo muy sensible la pérdida del archivo municipal, perdiéronse allí los Libros de Acuerdos y las Memorias tan necesarias para escribir la Historia de la Ciudad.
El 1749 se hicieron obras generales de reparación en el edificio y al comprobar que estaba quebrada la campana de la Queda, la mandaron apear para refundirla. Apenas reinstalada la campana en su torre, el terremoto que se sintió el 1 de noviembre de 1755 cuarteó la pared del mediodía, deterioró la escalera y obligó a emprender otras obras de reparación.
El invierno de 1799 a 1800, fue de un continuo aguacero, que ablandó y destruyó muchas casas de adobes de la ciudad, también excavó la pared del Consistorio que da a la calle de la Alcazaba y en la madrugada del 11 de enero de este mismo año se derrumbó, arrastrando parte de la techumbre y las casas contiguas.
Cuando los franceses evacuaron la ciudad el año de 1814 se celebró con gran entusiasmo la promulgación de la Constitución de 1812, colocando en el Consistorio una flamante lapida con letras de oro en la que se leía: PLAZA DE LA CONSTITUCION. El 12 de mayo de ese mismo año, el pueblo la hizo pedazos al tener noticias de que regresaba a España el Rey "Deseado", Fernando VII. Se repuso la placa de PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN en 1820 y de nuevo fue arrancada. Se coloco entonces otra lapida con la leyenda de PLAZA REAL que duró mientras el reinado de Fernando VII.
Por orden del Gobernador civil, se quitó la lapida anterior, sustituyéndola por otra que decía PLAZA DE ISABEL SEGUNDA. Se inauguró el 18 de marzo de 1836 con asistencia de Autoridades y Milicia Urbana, poniendo sobre la placa el retrato de la reina. Cuatro meses después se volvía a quitar aquella placa y se colocaba por tercera vez la de PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN. Con cambios tan frecuentes, en ocasiones tan tumultuosas, el vecindario se acostumbro a llamarla LA PLAZA, a secas.
De las reedificaciones que se hicieron en el Consistorio, hay constancia de la existencia de Capilla y varias salas que cada vez se hacía más insuficientes para albergar los necesarios servicios municipales, hasta el punto que, en 1875 se cerraron los arcos que formaban la amplia galería de la planta superior, para instalar allí los despachos de Alcaldía y Secretaría, hasta que en 1950 se produjo el traslado al Nuevo Ayuntamiento.
A partir de la inauguración del nuevo Consistorio, se llevaron a cabo las necesarias obras de restauración del Antiguo Ayuntamiento, donde en la actualidad se encuentran las dependencias de la Policía Municipal.
Balbino Lozano



















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