LEDHH
Esa cajita de los deseos
Francisco José Alonso Rodríguez
Las elecciones de España nos dejan muchos interrogantes y algunas cosas claras respecto a los electores y a España misma. Lo primero que vemos es que depositar un voto va más allá de escoger un partido, un candidato, una ideología o un programa, son todos sueños, esperanzas, necesidades, anhelos y desencantos.
Un voto va más allá, sin llegar a la fidelidad de los seguidores de un equipo de futbol que seguirá coreándolo y aclamándolo, aunque perdiera todos sus partidos, aquí vimos una cierta continuidad a las posturas anteriores, con algunas disidencias como una persona que entrevistas en la TV y dice yo voto al que promete subir las pensiones, aunque este seguro que no las subirán. Quien, después de votar toda su vida a un Partido, dijo que había votado al contrario porque todos prometen y nunca cumplen. Podemos recordar al viejo Profesor Tierno cuando nos dijo “Los programas electorales son para no cumplirlos “. O la postura de algún señor mayor que votaba a un candidato porque su “aplomo y compostura en el debate televisado le había convencido”.
Si cada español depositara con su voto un deseo, como si las elecciones tuvieran en lugar de una urna una cajita mágica, pediría bien poco, cosas sencilla: un poco más de dinero para vivir mejor, poder irse de vacaciones como los ricos, un mes y un piso propio frente al mar, cambiar el coche, poder pagar la hipoteca o el alquiler, son cosas simples, básica, que no parecen difíciles de conseguir si miramos lo que pedirían en otros países: la Paz, protección ante delincuentes, narcos, guerrillas, paramilitares y terroristas; un presidente que no me mate de hambre o a balazos, que construya viviendas, hospitales y escuelas en lugar de bombardear los que hay; comer siguiera tres veces al día, salud para todos, justicia, un pedazo de tierra donde vivir dignamente, una escuela para los hijos, libertad, tolerancia y respeto a las divergencia y mil necesidades básicas y fundamentales, los españoles solo piden un poco más de bienestar y estabilidad, no vemos grandes sueños, tampoco ideología, un miedo moderado a las nuevas corrientes.
Hay cinco tipos de españoles, según las urnas: los que están muy bien y no desea que nada cambie, los más disidentes y alejados de las políticas centrales, los más descontentos, a los que todos los líderes debería mirar con mucho más cuidado y atención, los profundamente disgustados y separatistas, Cataluña y el País Vasco tienen mucho que decirnos a todos y especialmente a los líderes de este país, hay que escucharlos y entenderlos para legar a hacer de España un país de hermanos y de iguales. Hay zonas de España fieles a sus principios y a su ideología tradicional, la Andalucía más profunda, también hay que escucharla, “como se ve de lejos Madrid, cuando uno vive en Sevilla”, me decía hace unos días un sevillano.
Que poca ideología vemos en estas campañas, que pobres propuestas, que debates tan sosos y carentes de contenido, que falta de fervor partidista, que distancia entre españoles, que poco interés de una parte de los ciudadanos, como si la indiferencia y el hastío infectara dos de cada cinco españoles; tenemos un gran país donde vivir, pongámonos de acuerdo, escuchemos a los descontentos y a los que se sienten marginados, respetemos nuestra historia e ideología heredada, equilibremos los votos de la minoría y contribuyamos en la medida de nuestras posibilidades a seguir construyendo este gran país. Apartado a todos aquellos corruptos que pueblan nuestra geografía Patria. Apartémonos del “buenismo” de la izquierda caviar, enfrentémonos de una vez ya con el programa real de la Okupación, la emigración con unas leyes que respeten los Derechos Humanos, pero sin que se ponga en peligro la convivencia, es posible, pero tienen que apartarse los Políticos de Partido y dejar paso a grupos de saben lo que hacen. Y sobre todo hay que finalizar con la situación actual de división de la sociedad española en dos bloques irreconciliables.
Politólogo. - Sociólogo. - Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. - Centro de Estudios Ateneos.
Las elecciones de España nos dejan muchos interrogantes y algunas cosas claras respecto a los electores y a España misma. Lo primero que vemos es que depositar un voto va más allá de escoger un partido, un candidato, una ideología o un programa, son todos sueños, esperanzas, necesidades, anhelos y desencantos.
Un voto va más allá, sin llegar a la fidelidad de los seguidores de un equipo de futbol que seguirá coreándolo y aclamándolo, aunque perdiera todos sus partidos, aquí vimos una cierta continuidad a las posturas anteriores, con algunas disidencias como una persona que entrevistas en la TV y dice yo voto al que promete subir las pensiones, aunque este seguro que no las subirán. Quien, después de votar toda su vida a un Partido, dijo que había votado al contrario porque todos prometen y nunca cumplen. Podemos recordar al viejo Profesor Tierno cuando nos dijo “Los programas electorales son para no cumplirlos “. O la postura de algún señor mayor que votaba a un candidato porque su “aplomo y compostura en el debate televisado le había convencido”.
Si cada español depositara con su voto un deseo, como si las elecciones tuvieran en lugar de una urna una cajita mágica, pediría bien poco, cosas sencilla: un poco más de dinero para vivir mejor, poder irse de vacaciones como los ricos, un mes y un piso propio frente al mar, cambiar el coche, poder pagar la hipoteca o el alquiler, son cosas simples, básica, que no parecen difíciles de conseguir si miramos lo que pedirían en otros países: la Paz, protección ante delincuentes, narcos, guerrillas, paramilitares y terroristas; un presidente que no me mate de hambre o a balazos, que construya viviendas, hospitales y escuelas en lugar de bombardear los que hay; comer siguiera tres veces al día, salud para todos, justicia, un pedazo de tierra donde vivir dignamente, una escuela para los hijos, libertad, tolerancia y respeto a las divergencia y mil necesidades básicas y fundamentales, los españoles solo piden un poco más de bienestar y estabilidad, no vemos grandes sueños, tampoco ideología, un miedo moderado a las nuevas corrientes.
Hay cinco tipos de españoles, según las urnas: los que están muy bien y no desea que nada cambie, los más disidentes y alejados de las políticas centrales, los más descontentos, a los que todos los líderes debería mirar con mucho más cuidado y atención, los profundamente disgustados y separatistas, Cataluña y el País Vasco tienen mucho que decirnos a todos y especialmente a los líderes de este país, hay que escucharlos y entenderlos para legar a hacer de España un país de hermanos y de iguales. Hay zonas de España fieles a sus principios y a su ideología tradicional, la Andalucía más profunda, también hay que escucharla, “como se ve de lejos Madrid, cuando uno vive en Sevilla”, me decía hace unos días un sevillano.
Que poca ideología vemos en estas campañas, que pobres propuestas, que debates tan sosos y carentes de contenido, que falta de fervor partidista, que distancia entre españoles, que poco interés de una parte de los ciudadanos, como si la indiferencia y el hastío infectara dos de cada cinco españoles; tenemos un gran país donde vivir, pongámonos de acuerdo, escuchemos a los descontentos y a los que se sienten marginados, respetemos nuestra historia e ideología heredada, equilibremos los votos de la minoría y contribuyamos en la medida de nuestras posibilidades a seguir construyendo este gran país. Apartado a todos aquellos corruptos que pueblan nuestra geografía Patria. Apartémonos del “buenismo” de la izquierda caviar, enfrentémonos de una vez ya con el programa real de la Okupación, la emigración con unas leyes que respeten los Derechos Humanos, pero sin que se ponga en peligro la convivencia, es posible, pero tienen que apartarse los Políticos de Partido y dejar paso a grupos de saben lo que hacen. Y sobre todo hay que finalizar con la situación actual de división de la sociedad española en dos bloques irreconciliables.
Politólogo. - Sociólogo. - Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. - Centro de Estudios Ateneos.





















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.213