INFRAESTRUCURAS DEPORTIVAS
Zamora necesita un pabellón de los deportes moderno y digno
El Ángel Nieto es el pabellón con menos capacidad de las capitales de España
Gerardo Hernández de Luz se halla en un status social y en una edad en los que se puede permitir el lujo, más en esta época que padecemos, de decir la verdad y pronunciar deseos con querencia por la realidad. En efecto, ayer, durante la presentación del acuerdo de patrocinio por parte de Caja Rural de Zamora, la entidad bancaria de todos, manifestó, en público, que intentará que nuestra ciudad tenga un pabellón público digno de una capital de provincia como la nuestra. Porque, quizá el lector lo ignore, es el de menor capacidad no solo de Castilla y León, sino de España. Si ya ocupamos las últimas posiciones en actividad económica, envejecimiento y despoblación, intentemos, al menos, gozar de unas infraestructuras acordes a esta tercera década del siglo XXI.
El pabellón Ángel Nieto, un anciano coqueto, tiene muchos años de vida, casi medio siglo, demasiadas arrugas, pese a los tratamientos de belleza de este Ayuntamiento. Ha ejercido su labor con cierta decencia. Pero ya no da más de sí. Urge pensar en la construcción de otro pabellón. Me encantaría que fuese Guarido el alcalde que tomase esa decisión, porque pasaría a la historia de nuestra ciudad como el mejor regidor que pasó por la Casa de las Panaderas.
Ha tiempo escribí que Zamora necesitaba una nueva instalación para deportes en sala. El ascenso del CB Caja Rural, los partidos del play-off y la Copa demostraron la incapacidad del Ángel Nieto para celebrar acontecimientos de esas dimensiones. Añado, además, que otros clubes, a no tardar, como el caso del balonmano, ahora en horas bajas, y el baloncesto femenino y quizá el fútbol-sala, convocarán a muchos más aficionados que padecerán las condiciones del pabellón municipal.
Recuerdo que tanto en la Copa como en los play-off del baloncesto el ambiente en el interior del pabellón resultaba poco grato: muchísimo calor, que dificultaba permanecer sentado más tiempo del debido en las gradas, provocando el movimiento de personas hacia el exterior, a la búsqueda de ese oxígeno necesario y una temperatura más confortable.
CB Caja Rural de Zamora jugará esta temporada en una categoría preciosa del baloncesto nacional. Una división de plata en la que llegarán al Ángel Nieto equipos tan históricos como el Estudiantes o los vecinos de Valladolid, Palencia y Burgos. Los partidos se verán por televisión a toda España. Y, como siempre, Zamora quedará como la Cenicienta del deporte.
Hernández de Luz, un ejemplo como persona y empresario, confesaba ayer, en esa misma rueda de prensa, que su club aspira, y lo logrará, a continuidad en esta espectacular categoría. Por lo tanto, vendrán temporadas en las que se recibirán a grandes equipos en nuestra ciudad. Verbigracia: Valladolid pedirá mil entradas para vivir “in situ” el encuentro en el Ángel Nieto. Pero el club zamorano solo podrá enviar a la entidad hermana un centenar de localidades, porque no existe la posibilidad de cumplir con el deseo de los castellanos.
Zamora necesita, pues, un pabellón de los deportes que marque una época, que honre a nuestra ciudad, acorde a una capital de provincia del siglo XXI, que sirva, además, para otros acontecimientos culturales. Una capacidad de 5.000 espectadores satisfaría la demanda de espectadores para partidos de cualquier deporte y conciertos o, si se quiere, actos políticos.
El Ayuntamiento de Zamora tiene capacidad económica para que ese deseo se convierta en realidad y Francisco Guarido también conoce las necesidades de su ciudad. Si decide que este sea su último mandato, merecería despedirse dejando una infraestructura deportiva digna de su enorme labor política.
Otra cuestión, pero lo importante es la decisión de construirlo, estriba en qué terrenos ubicarlo. Por supuesto, municipales. No sé si existen en Vista Alegre, porque me parece un lugar idóneo, y, sino es posible porque son de naturaleza privada, en la zona del Ruta de la Plata, con lo que se concretarían las infraestructuras deportivas más importantes de la ciudad. Y, para concluir, sugeriría que s construyesen más campos de fútbol allí para las competiciones del fútbol base y que en los campos de Valorio se construyesen piscinas para el disfrute de los populosos barrios de San Lázaro y San José Obrero. Y nada más que añadir. Guarido tiene la palabra, siempre mesurada, pero también ambiciosa.
Eugenio-Jesús de Ávila
Gerardo Hernández de Luz se halla en un status social y en una edad en los que se puede permitir el lujo, más en esta época que padecemos, de decir la verdad y pronunciar deseos con querencia por la realidad. En efecto, ayer, durante la presentación del acuerdo de patrocinio por parte de Caja Rural de Zamora, la entidad bancaria de todos, manifestó, en público, que intentará que nuestra ciudad tenga un pabellón público digno de una capital de provincia como la nuestra. Porque, quizá el lector lo ignore, es el de menor capacidad no solo de Castilla y León, sino de España. Si ya ocupamos las últimas posiciones en actividad económica, envejecimiento y despoblación, intentemos, al menos, gozar de unas infraestructuras acordes a esta tercera década del siglo XXI.
El pabellón Ángel Nieto, un anciano coqueto, tiene muchos años de vida, casi medio siglo, demasiadas arrugas, pese a los tratamientos de belleza de este Ayuntamiento. Ha ejercido su labor con cierta decencia. Pero ya no da más de sí. Urge pensar en la construcción de otro pabellón. Me encantaría que fuese Guarido el alcalde que tomase esa decisión, porque pasaría a la historia de nuestra ciudad como el mejor regidor que pasó por la Casa de las Panaderas.
Ha tiempo escribí que Zamora necesitaba una nueva instalación para deportes en sala. El ascenso del CB Caja Rural, los partidos del play-off y la Copa demostraron la incapacidad del Ángel Nieto para celebrar acontecimientos de esas dimensiones. Añado, además, que otros clubes, a no tardar, como el caso del balonmano, ahora en horas bajas, y el baloncesto femenino y quizá el fútbol-sala, convocarán a muchos más aficionados que padecerán las condiciones del pabellón municipal.
Recuerdo que tanto en la Copa como en los play-off del baloncesto el ambiente en el interior del pabellón resultaba poco grato: muchísimo calor, que dificultaba permanecer sentado más tiempo del debido en las gradas, provocando el movimiento de personas hacia el exterior, a la búsqueda de ese oxígeno necesario y una temperatura más confortable.
CB Caja Rural de Zamora jugará esta temporada en una categoría preciosa del baloncesto nacional. Una división de plata en la que llegarán al Ángel Nieto equipos tan históricos como el Estudiantes o los vecinos de Valladolid, Palencia y Burgos. Los partidos se verán por televisión a toda España. Y, como siempre, Zamora quedará como la Cenicienta del deporte.
Hernández de Luz, un ejemplo como persona y empresario, confesaba ayer, en esa misma rueda de prensa, que su club aspira, y lo logrará, a continuidad en esta espectacular categoría. Por lo tanto, vendrán temporadas en las que se recibirán a grandes equipos en nuestra ciudad. Verbigracia: Valladolid pedirá mil entradas para vivir “in situ” el encuentro en el Ángel Nieto. Pero el club zamorano solo podrá enviar a la entidad hermana un centenar de localidades, porque no existe la posibilidad de cumplir con el deseo de los castellanos.
Zamora necesita, pues, un pabellón de los deportes que marque una época, que honre a nuestra ciudad, acorde a una capital de provincia del siglo XXI, que sirva, además, para otros acontecimientos culturales. Una capacidad de 5.000 espectadores satisfaría la demanda de espectadores para partidos de cualquier deporte y conciertos o, si se quiere, actos políticos.
El Ayuntamiento de Zamora tiene capacidad económica para que ese deseo se convierta en realidad y Francisco Guarido también conoce las necesidades de su ciudad. Si decide que este sea su último mandato, merecería despedirse dejando una infraestructura deportiva digna de su enorme labor política.
Otra cuestión, pero lo importante es la decisión de construirlo, estriba en qué terrenos ubicarlo. Por supuesto, municipales. No sé si existen en Vista Alegre, porque me parece un lugar idóneo, y, sino es posible porque son de naturaleza privada, en la zona del Ruta de la Plata, con lo que se concretarían las infraestructuras deportivas más importantes de la ciudad. Y, para concluir, sugeriría que s construyesen más campos de fútbol allí para las competiciones del fútbol base y que en los campos de Valorio se construyesen piscinas para el disfrute de los populosos barrios de San Lázaro y San José Obrero. Y nada más que añadir. Guarido tiene la palabra, siempre mesurada, pero también ambiciosa.
Eugenio-Jesús de Ávila

















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