DENUNCIAS
Las barandillas del puente de Los Tres Árboles, recien pintadas, muestran ya signos de oxidación
La falta de mantenimiento provocó que algunos tramos de metal se deterioraran hasta el punto de necesitar ser reemplazados por completo debido a la corrosión
Ya lo habíamos denunciado en estas mismas páginas: las barandillas del puente presentaban un avanzado estado de oxidación. En algunos tramos, los tubos metálicos yacían sobre el tablero del viaducto, mientras que otros, aunque aún sujetos a los soportes, no ofrecían la resistencia necesaria para cumplir su función. Este problema era el resultado directo de la falta de un mantenimiento adecuado. Desde su inauguración, solo una vez se había aplicado una capa de pintura a las protecciones metálicas, la cual sirvió únicamente para cambiar el color original amarillo por el azul que actualmente conservan.
Después de una larga espera, que solo agravó el deterioro, finalmente desde el ministerio se decidió intervenir. Durante varios meses se llevaron a cabo minuciosas labores de reparación, que por razones de seguridad obligaron a cerrar parcialmente uno de los carriles de circulación. Los profesionales encargados reemplazaron muchos tramos de tubo, soldando piezas nuevas a las secciones que aún parecían en buen estado. En algunos casos, solo se añadió un refuerzo a los tubos, donde presentaba el problema de perdida de sección por la corrosión. Tras finalizar estos trabajos estructurales, se procedió a la fase más visible: la aplicación de pintura. Este paso no solo mejoró la apariencia del puente. sino que también creó una capa protectora sobre el metal para evitar futuros daños por oxidación, especialmente dado que la estructura está expuesta a las inclemencias del tiempo.
Sin embargo, el problema radica en que únicamente se aplicó una capa de pintura superficial, sin un tratamiento específico que protegiera adecuadamente contra la oxidación, aquellas zonas ya afectadas. Como resultado, el óxido, cubierto apenas por una fina película, ha comenzado a reaparecer. Este proceso, que ya demandó una importante inversión por parte del Ministerio de Transportes (MITMA) hace menos de dos años, amenaza con repetirse si no se adoptan medidas más rigurosas y permanentes para proteger el puente de los efectos de la corrosión.En conclusión, la falta de un tratamiento adecuado sigue generando problemas que, de no ser abordados correctamente, supondrán nuevos gastos y el deterioro continuo de una infraestructura vital.
Manuel Herrero Alonso
Ya lo habíamos denunciado en estas mismas páginas: las barandillas del puente presentaban un avanzado estado de oxidación. En algunos tramos, los tubos metálicos yacían sobre el tablero del viaducto, mientras que otros, aunque aún sujetos a los soportes, no ofrecían la resistencia necesaria para cumplir su función. Este problema era el resultado directo de la falta de un mantenimiento adecuado. Desde su inauguración, solo una vez se había aplicado una capa de pintura a las protecciones metálicas, la cual sirvió únicamente para cambiar el color original amarillo por el azul que actualmente conservan.
Después de una larga espera, que solo agravó el deterioro, finalmente desde el ministerio se decidió intervenir. Durante varios meses se llevaron a cabo minuciosas labores de reparación, que por razones de seguridad obligaron a cerrar parcialmente uno de los carriles de circulación. Los profesionales encargados reemplazaron muchos tramos de tubo, soldando piezas nuevas a las secciones que aún parecían en buen estado. En algunos casos, solo se añadió un refuerzo a los tubos, donde presentaba el problema de perdida de sección por la corrosión. Tras finalizar estos trabajos estructurales, se procedió a la fase más visible: la aplicación de pintura. Este paso no solo mejoró la apariencia del puente. sino que también creó una capa protectora sobre el metal para evitar futuros daños por oxidación, especialmente dado que la estructura está expuesta a las inclemencias del tiempo.
Sin embargo, el problema radica en que únicamente se aplicó una capa de pintura superficial, sin un tratamiento específico que protegiera adecuadamente contra la oxidación, aquellas zonas ya afectadas. Como resultado, el óxido, cubierto apenas por una fina película, ha comenzado a reaparecer. Este proceso, que ya demandó una importante inversión por parte del Ministerio de Transportes (MITMA) hace menos de dos años, amenaza con repetirse si no se adoptan medidas más rigurosas y permanentes para proteger el puente de los efectos de la corrosión.En conclusión, la falta de un tratamiento adecuado sigue generando problemas que, de no ser abordados correctamente, supondrán nuevos gastos y el deterioro continuo de una infraestructura vital.
Manuel Herrero Alonso

















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