MI VECINA MARISOL
Rebelión en las aulas
No es quiera emular la película de James Clavell, protagonizada por Sidney Poitier, es que el curso escolar empezó ya hace cuatro meses y es momento, creo yo, de hablar de algo que tiene muy preocupada a mi vecina Marisol; se trata de la educación que damos a nuestros hijos, de la familiar y de la escolar.
¿A qué viene a éstas alturas éste tema?. Pues muy sencillo, en realidad se trata de política, de la política en la educación, de los programas educativos que se dan en los colegios e institutos y de la repercusión que tienen después en la vida real. Y no me refiero al tan traído “estudia hijo para hacerte un hombre de provecho” sino “estudia hijo para poder votar en consecuencia”.
-Eso es, querido-, me replica mi vecina.
-Es así porque algo le está pasando a nuestra sociedad, en particular a nuestros jóvenes, para que estén apareciendo y creciendo grupos neonazis, ultras y radicales que ondean las banderas de la xenofobia, homofobia, clasismo y todas las fobias mas aberrantes que se nos puedan ocurrir. Y eso es un mal síntoma que, a mi modo de ver, tiene relación con la educación que reciben en casa y de la que reciben en los centros de enseñanza-.
Acierta mi vecina porque es incomprensible que padres y abuelos, provenientes muchos de la posguerra, hayan perdido la memoria y no sepan relatar, clara y convenientemente, a sus descendientes las vicisitudes de lo que fueron los “cuarenta años de paz”.
Muchos de los abuelos habrán tenido que contar a sus hijos y éstos a los suyos, el grado de escasez, penurias y pobreza que hubo en la España de los 50´s y 60´s para los que no habían sido “beneficiados” con pertenecer al bando ganador. Los que tuvieron la desgracia de caer en el bando republicano y, por ende, de perder la guerra –que no fue otra cosa que un golpe de estado contra un gobierno legal y democráticamente constituido- estuvieron represaliados de palabra y obra o directamente fusilados por el “régimen” durante los “cuarenta años de paz”.
-En España no hubo apenas desempleo porque la mayoría se fue a la emigración. Con eso se arreglaban dos cosas, una, la de los propios emigrantes que consiguieron un medio de vida mas que digno, y otra, la del gobierno de don Francisco, que se evitó algaradas callejeras, obreras y sindicalistas; sólo existía un sindicato, ”El sindicato Vertical”. Amén.-
Y cuando, ya en los 70´s, empezaron los estudiantes a dar la lata por las facultades reivindicando libertades y aperturas, llegaban “los grises”, porra en mano, y ponían cordura en los pupitres. A veces, ayudados por grupos fascistas, como los denominados “guerrilleros de Cristo Rey”, que de porrazos también sabían mucho.
-Y esto lo hemos vivido y deberíamos contarlo-.
-¿Por qué, Marisol?-, le pregunta su amiga Concepción, ya sabéis la eficiente funcionaria que nunca dice tacos.
-Pues porque estamos a un paso de que vuelva a ocurrir. Porque parece imposible que los jóvenes de ahora, algunos, no todos evidentemente, se dejen atrapar por el idealismo totalitario del “aquí mando yo porque tengo la razón”. Pero claro, eso no solo puede decirse así porque enseguida alguien te respondería…”¿y por qué no mando yo?”, que siempre es muy incómodo y normalmente se acaba a hostias”-.
-¡Hala, ya estamos con las palabrotas!-, replica Concepción.
Bueno, a lo que vamos, pasamos lo que se llamó “la transición”, en muchos casos envidiable porque fuimos capaces de sentarnos a dialogar, los unos y los otros, y parir una Constitución, con bastantes cosas mejorables, pero una constitución que nos sirvió para establecer unas reglas democráticas, respetadas por todos excepto por los terroristas y por los golpistas que, al fin y al cabo, vienen de la misma madre que los parió.
-No me gustan ni los unos ni los otros-, incide Marisol. –Los totalitarismos nunca, da igual de donde vengan, ni de la izquierda ni de la derecha; y últimamente estamos soportando a algunos grupos que están empezando a asomar la patita por debajo de la puerta y dan miedo. Pero lo peor de esto es que los algunos jóvenes están dejándose atrapar por el falso discurso y la parafernalia de estos grupos fascistoides-.
Pues sí, porque no se explica muy bien el avance internacional de partidos políticos de carácter ultraderechista que consiguen adeptos y lo que es peor, votos, de gente que cree que le van a ir mejor las cosas poniéndose al lado de esos discursos antidemocráticos de los que hacen gala esta gentuza.
-Son populistas, vendehúmos, que se aprovechan de la desinformación que ahora tenemos a diario por las redes sociales y que llegan con demasiada facilidad a gente que no tiene el mas mínimo interés en contrastar lo que se le cuenta. Y no solo por las redes sociales, lo peor de todo es que determinada prensa ha entrado de manera torticera en ese juego –aunque eso ya lo inventó Göbels y Hitler terminó invadiendo media Europa- y algunos políticos, poco ejemplares lo están tomando a guasa –o no- y siguen alimentando bulos discursos vacíos, pero absolutamente tóxicos y nocivos-, remata mi vecina.
Eso es fruto de una mala educación en las familias, que parecen que han olvidado todo lo pasado hace medio siglo y, evidentemente, en los centros educativos. Hay que enseñar la historia tal y como es. Porque esos grupos neonazis y fascistoides, amparados por los partidos ultraderechistas están consiguiendo, no puedo entender muy bien como, que determinada gente piense que el mejor camino es el del totalitarismo, pero el suyo, claro. Por lo tanto hay mucho trabajo por hacer en las familias y otro tanto en las aulas.
-Es que empieza a dar mucho miedito el comportamiento de determinadas bandas de facinerosos que no tienen ningún reparo en emplear métodos represivos como los que usaron las SA, la Stasi, la KGB o la Brigada Políticosocial y ya sabemos todos como terminó la cosa-, terminó de matizar Marisol y se fue con Concepción a comprarse unas gominolas, que le encantan a las dos.
Kebedo.
No es quiera emular la película de James Clavell, protagonizada por Sidney Poitier, es que el curso escolar empezó ya hace cuatro meses y es momento, creo yo, de hablar de algo que tiene muy preocupada a mi vecina Marisol; se trata de la educación que damos a nuestros hijos, de la familiar y de la escolar.
¿A qué viene a éstas alturas éste tema?. Pues muy sencillo, en realidad se trata de política, de la política en la educación, de los programas educativos que se dan en los colegios e institutos y de la repercusión que tienen después en la vida real. Y no me refiero al tan traído “estudia hijo para hacerte un hombre de provecho” sino “estudia hijo para poder votar en consecuencia”.
-Eso es, querido-, me replica mi vecina.
-Es así porque algo le está pasando a nuestra sociedad, en particular a nuestros jóvenes, para que estén apareciendo y creciendo grupos neonazis, ultras y radicales que ondean las banderas de la xenofobia, homofobia, clasismo y todas las fobias mas aberrantes que se nos puedan ocurrir. Y eso es un mal síntoma que, a mi modo de ver, tiene relación con la educación que reciben en casa y de la que reciben en los centros de enseñanza-.
Acierta mi vecina porque es incomprensible que padres y abuelos, provenientes muchos de la posguerra, hayan perdido la memoria y no sepan relatar, clara y convenientemente, a sus descendientes las vicisitudes de lo que fueron los “cuarenta años de paz”.
Muchos de los abuelos habrán tenido que contar a sus hijos y éstos a los suyos, el grado de escasez, penurias y pobreza que hubo en la España de los 50´s y 60´s para los que no habían sido “beneficiados” con pertenecer al bando ganador. Los que tuvieron la desgracia de caer en el bando republicano y, por ende, de perder la guerra –que no fue otra cosa que un golpe de estado contra un gobierno legal y democráticamente constituido- estuvieron represaliados de palabra y obra o directamente fusilados por el “régimen” durante los “cuarenta años de paz”.
-En España no hubo apenas desempleo porque la mayoría se fue a la emigración. Con eso se arreglaban dos cosas, una, la de los propios emigrantes que consiguieron un medio de vida mas que digno, y otra, la del gobierno de don Francisco, que se evitó algaradas callejeras, obreras y sindicalistas; sólo existía un sindicato, ”El sindicato Vertical”. Amén.-
Y cuando, ya en los 70´s, empezaron los estudiantes a dar la lata por las facultades reivindicando libertades y aperturas, llegaban “los grises”, porra en mano, y ponían cordura en los pupitres. A veces, ayudados por grupos fascistas, como los denominados “guerrilleros de Cristo Rey”, que de porrazos también sabían mucho.
-Y esto lo hemos vivido y deberíamos contarlo-.
-¿Por qué, Marisol?-, le pregunta su amiga Concepción, ya sabéis la eficiente funcionaria que nunca dice tacos.
-Pues porque estamos a un paso de que vuelva a ocurrir. Porque parece imposible que los jóvenes de ahora, algunos, no todos evidentemente, se dejen atrapar por el idealismo totalitario del “aquí mando yo porque tengo la razón”. Pero claro, eso no solo puede decirse así porque enseguida alguien te respondería…”¿y por qué no mando yo?”, que siempre es muy incómodo y normalmente se acaba a hostias”-.
-¡Hala, ya estamos con las palabrotas!-, replica Concepción.
Bueno, a lo que vamos, pasamos lo que se llamó “la transición”, en muchos casos envidiable porque fuimos capaces de sentarnos a dialogar, los unos y los otros, y parir una Constitución, con bastantes cosas mejorables, pero una constitución que nos sirvió para establecer unas reglas democráticas, respetadas por todos excepto por los terroristas y por los golpistas que, al fin y al cabo, vienen de la misma madre que los parió.
-No me gustan ni los unos ni los otros-, incide Marisol. –Los totalitarismos nunca, da igual de donde vengan, ni de la izquierda ni de la derecha; y últimamente estamos soportando a algunos grupos que están empezando a asomar la patita por debajo de la puerta y dan miedo. Pero lo peor de esto es que los algunos jóvenes están dejándose atrapar por el falso discurso y la parafernalia de estos grupos fascistoides-.
Pues sí, porque no se explica muy bien el avance internacional de partidos políticos de carácter ultraderechista que consiguen adeptos y lo que es peor, votos, de gente que cree que le van a ir mejor las cosas poniéndose al lado de esos discursos antidemocráticos de los que hacen gala esta gentuza.
-Son populistas, vendehúmos, que se aprovechan de la desinformación que ahora tenemos a diario por las redes sociales y que llegan con demasiada facilidad a gente que no tiene el mas mínimo interés en contrastar lo que se le cuenta. Y no solo por las redes sociales, lo peor de todo es que determinada prensa ha entrado de manera torticera en ese juego –aunque eso ya lo inventó Göbels y Hitler terminó invadiendo media Europa- y algunos políticos, poco ejemplares lo están tomando a guasa –o no- y siguen alimentando bulos discursos vacíos, pero absolutamente tóxicos y nocivos-, remata mi vecina.
Eso es fruto de una mala educación en las familias, que parecen que han olvidado todo lo pasado hace medio siglo y, evidentemente, en los centros educativos. Hay que enseñar la historia tal y como es. Porque esos grupos neonazis y fascistoides, amparados por los partidos ultraderechistas están consiguiendo, no puedo entender muy bien como, que determinada gente piense que el mejor camino es el del totalitarismo, pero el suyo, claro. Por lo tanto hay mucho trabajo por hacer en las familias y otro tanto en las aulas.
-Es que empieza a dar mucho miedito el comportamiento de determinadas bandas de facinerosos que no tienen ningún reparo en emplear métodos represivos como los que usaron las SA, la Stasi, la KGB o la Brigada Políticosocial y ya sabemos todos como terminó la cosa-, terminó de matizar Marisol y se fue con Concepción a comprarse unas gominolas, que le encantan a las dos.
Kebedo.




















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