Eugenio-Jesús de Ávila
Lunes, 27 de Enero de 2025
COSAS MÍAS

Aquellos zamoranos a los que duele el triunfo del prójimo

[Img #95740]Eugenio-Jesús de Ávila

 

Uno de los grandes problemas que condicionan el progreso de Zamora se denomina cainismo. Un sector de zamoranos sufre cuando cualquier paisano triunfa profesionalmente, pero disfruta cuando el prójimo fracasa. Vinculo a lo expresado que todo librepensador padece por estos pagos de la penillanura la persecución del gregario, de ese tipo de personas con querencia por el servilismo. Añado, además, que se persigue todo idea que no sea propia hasta destruirla, imposibilitar su ejecución. Se prefiere a gente que carezca de proyectos, huérfana de personalidad y de propuestas para transformar Zamora.

 

Hay otra capa de zamoranos, una elite pequeño burguesa, que apuesta por una ciudad menguante, decimonónica, sin gente, y una provincia despoblada, deshabitada y proscrita por las grandes instituciones del Estado. Porque, a menos población, más envejecida, menos reivindicativa, más caciquismo y nepotismo. Se trata de regresar a tiempos pretéritos. Se procura que el progreso no nos alcance. Gusta la paz de cementerio que se vive en esta ciudad y su provincia.  

 

Y después nos encontramos con otros zamoranos, muy dicharacheros, gente de afanes críticos, que saben de todo y jamás aportaron nada. Por otra parte, nunca dan la cara, ni la dieron, ni la darán. Ávidos de destrucción, borraron de su diccionario vital el verbo crear. Y, además, a la hora de la verdad, muestran su magisterio en dar coba al que ostenta el poder. No son de nadie, pero ponen huevos en todos los nidos. Según propia confesión, votan a cualquier candidato que se les acerque. ¡Qué más da! Lo importante es quedar bien con todos los políticos. Abundan en la prensa local.

 

Y me temo que una minoría, decida, crítica, bizarra, con preparación para transformar el actual estado de las cosas, como la inactividad económica, el envejecimiento y la despoblación, ya se rindió. Observa la deriva de Zamora hacia su postración como sociedad, pero desde una posición cómoda, alejada de toda posibilidad de imaginar una ciudad mejor, más desarrollada, más poblada y más feliz. ¡Qué cada menda se busque la vida según Dios le dio a entender!

 

Zamora ya vive ese hastío que causa la impotencia política, la derrota de las ideas y la muerte de toda esperanza. Se vive por inercia. Se respira porque toca. Se habla solo, pero sin esperar, como Antonio Machado, hablar a Dios un día. Se ríe sin ganas y los que lloran ignoran por qué.

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.106

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.