IEZ FLORIÁN D'OCAMPO
“3’E” o ¿“los espías al uso”?
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D’Ocampo
Cuando ya, de tiempo en tiempo, se consultan, a veces ocasionalmente, las varias descripciones a las que se ha podido llegar, por alcance informal, e incluso recabando de aquí y de allá, sobre los hechos del “3’E”, asoma `el todo´ completo y denso, y como impresión subjetiva, se configura y teatraliza, así es sí así parece, desde nuestra particular observancia ciudadana y no profesional, en una especie bloquista del indisimulado embarullado agolpamiento de una escalada de hechos, que, cuasi autogenerada y reguladamente, se van reconvirtiendo en sucesos, de un escenario que parece plagado de cuánticos asociados infortunios (incluso concatenados secuencialmente).
En el hecho del “3´E”, tras someras relecturas, se apunta a que, puede que con y/o por todas sus cosas, tales que impresionadamente asoman fluyendo casi por sí solas y que, por mor ( en atención las descripciones cotejadas) de lo que en trasmisión auspicia y/o quiere (¿intencionadamente?) pasar a ser `el exponente descriptor´, véase si no, de la pura y estricta casualidad, cuando de forma veraz han tenido: [1°] Oportunidad logística, [2º] Ocasión técnica propicia, [3°] Escogido lugar geográfico, [4º] Concomitancia temporal, [5º] Imponderables colaterales, [6º] Ambientación procesual integral y [7°] Doloroso pronunciamiento grave.
Tenemos que el “3’E”, año tras año, es un parecer que anotamos, da la impresión (¿sólo la impresión?) que vuelve a resurgir, en cada comienzo de la nueva anualidad tras el fin de año, como si fuera una parte más, en el paisaje escénico berciano y leonés ambiental, de un relato que imaginativamente ‘da a incompleto’ y puede, en un tal vez, que asemeje como ‘hasta inconcluso’, ya que, aún describiendo siempre “lo que sí que pasó”, no se vislumbra el que termina de cuajar a completitud y, con plenitud de sazón, ‘llegar a cogüelmo’, tal que satisfaga, a la vez que explique (en y por todos y cada uno de sus recovecos), la dimensionalidad de un todo que, al menos, supuesta y presumiblemente, se enmarca más amplio.
La cronológica que se despliega a lo largo de todo el aspecto descriptivo del “3’E” ( de aquel invierno del año 1944), marca como una especie de intendente ayudante ‘camino proveedor’ (nos van añadiendo cosas) y/o situación itinerante (nos hacen itinerar y desplazarnos), cuasi peripatética, que, en la medida de su incidencia, se van ‘amoldando agregativanente’, jalonando las pautas con las varias partes episódicas, a modo y manera de entregas, en un ir “in crescendo” el dramático clímax ambiental que, en modo expectativo, denota el anunciador preludio, en agravando al límite la situación, cual acoplamiento de varias piezas que, por disposiciones mecánicas e inexorables, establecen una espeluznante convergencia, marcada y signadamente, tal que en su propia lógica encajan, trascendiendo a lo que daría el final paso a una tragedia sin precedentes.
Todo el “3’E”, se condensa, en lo que nos parece colegir, en el “sumario instructor” [-.- expediente CH/1-20 /1944 de la causa, que solventó “el accidente” -.-], que hete aquí y de forma, a lo que se cuenta, enteramente fortuita, desapareció sin dejar rastro o huella de sí, en un, a lo que se cuenta, fortuito incendio. Es pertinaz, y hasta requiriente, el preguntarse, desde el punto de vista escuetamente cívico, sí, y sobre “el accidente ferroviario” más trágico de España (`el Reino de´), no existía más que una sola y única copia de todo el sumario o que si, con las documentaciones parciales (que no se cuentan hasta ahora como desaparecidas), de las partes comparecientes en el mismo, se podría reunir todo lo descrito en el mismo.
Nos movemos pues, en lo del “3’E”, en un ambiente, del año 1944, de referencias y reseñas, que nos hablan de una situación comarcal, en “Los Montes de León”( en la regionalidad leonesa de la Nación Española) de aquellas fechas, de constatada inseguridad, además de escenificados escarceos, documentados en algunas publicaciones, de los servicios de inteligencia de varios regímenes extranjeros. Lo cual, y en la perspectiva del “3’E”, aporta posibles y hasta objetivas amplias variantes al relato oficial de lo acontecido y pasaría, cuando menos, a dar pábulo y hasta puede que paso firme a otras consideraciones que, por lo consultado, no pueden quedar relegadas y, a lo que asoman, tampoco olvidadas y, por ende, desprovistas de las analiticas actuales.
Ya hemos apuntado, en tiempo pretérito, aquello que fue manifestado, del y en el consejo de guerra, donde, de forma expresa, se indicó que: “nada aparece en las actuaciones que permita suponer que la causa que motivó el accidente fuese intencionadamente producida, ni tampoco que permita asegurar lo contrario y, en este caso, quién fuese el autor o autores de la colocación en la manga general del freno del objeto que causó el supuesto taponamiento…”. , donde se hace narrativamente una literal descripción sobre la si existencia de una observada anomalía funcional, al situar la realidad viaria en quiebra técnica operativa, que detalla y especifica la situación mecánica, del taponamiento de la manga general del freno, de un aparato clave en el control de la marcha de una locomotora cual es el freno, y, a más y a mayores, sitúa tal hecho, sin hacer aseveración gratuita pero sí indicativa puntualización, en la autoría, que opta por calificarla de presumible, de uno o varios individuos, pues por la índole de lo sí visualizado, las aportaciones técnicas y metodológicas para su ejecución práctica pudieran necesitar del concurso laboral/manual y conocimiento específico de `un grupo´ [-.- ¿versado técnica y profesionalmente? -.-], que se supondrá como obviamente conjuntado compuesto de varios individuos. Esta opción interpretativa nos ubicaría, desde la regionalidad leonesa, en el amplio mundo (del complejo escenario de la II Guerra Mundial), donde el trasiego de `los espías¨, integrantes de los diferentes servicios de inteligencia, desplegaban toda su acción y el cómo para tal menester se ayudaban, en ocasiones, de partisanos disconformes con el gestionamiento político ademocrático que imperaba por aquel entonces.
La horquilla de los fallecidos en el “3´E”, es tan amplia y tan sorprendente, pues su intervalo de cotas está entre 800 y 84, que llama la atención a cualquiera, además de establecer, se quiera o no, una interrogante completa sobre todo lo que incide en el trágico hecho. De cómo tal asunto fue causado, las circunstancias de toda índole (políticas y no políticas, estratégicas y no estratégicas,...) que en él incidieron y las repercusiones que él mismo pudo motivar, pudieran abrir otras versiones del arco interpretativo sobre todo lo que ha planeado alrededor del 3-1-1944 en Torre del Bierzo.
Del pasado, sea del pasado que sea, arcano [-.- medievales (las fronteras en la Corona Leonesa y la Corona Castellana entre los ríos Cea y Pisuerga,el implantado origen del Obispado de Valladolid, la nacencia de Isabel I de León en el espacio de la Diócesis de Santiago,...) y o modernos (los visitantes de Bayona de mayo de 1808, el aclarar la proclama de J. Pérez Villamil y E. Fernandez de León signada ante Manuel del Valle y aquella multa de 30.000 reales,..), e incluso del pasado no tan arcano y ya contemporáneos (-.- diversos pasajes del periodo 1931-1975, episodios de la transición política, involucionismo posconstitucional, etc) -.-], se vienen haciendo relecturas y cuasi obligadas puestas al día [-.- en USA han anunciado la desclasificación de documentación sobre el atentado a JFK, que viene del 22-11-1963 -.-], casi a cada momento y/o situación, lo cual incidiría en que, en este caso del “3´E”, además de aquella lejana publicada verdad oficial, pudiera haber, desde todas las suposiciones, otras variantes y/o posibilidades interpretativas, con argumentaciones provistas de nuevas y/o mejores aportaciones técnicas y/o documentaciones complementarias que pudieran ayudar a configurar una descripción mejor y más completa.
VALORIO 3-2-2025
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D’Ocampo
Cuando ya, de tiempo en tiempo, se consultan, a veces ocasionalmente, las varias descripciones a las que se ha podido llegar, por alcance informal, e incluso recabando de aquí y de allá, sobre los hechos del “3’E”, asoma `el todo´ completo y denso, y como impresión subjetiva, se configura y teatraliza, así es sí así parece, desde nuestra particular observancia ciudadana y no profesional, en una especie bloquista del indisimulado embarullado agolpamiento de una escalada de hechos, que, cuasi autogenerada y reguladamente, se van reconvirtiendo en sucesos, de un escenario que parece plagado de cuánticos asociados infortunios (incluso concatenados secuencialmente).
En el hecho del “3´E”, tras someras relecturas, se apunta a que, puede que con y/o por todas sus cosas, tales que impresionadamente asoman fluyendo casi por sí solas y que, por mor ( en atención las descripciones cotejadas) de lo que en trasmisión auspicia y/o quiere (¿intencionadamente?) pasar a ser `el exponente descriptor´, véase si no, de la pura y estricta casualidad, cuando de forma veraz han tenido: [1°] Oportunidad logística, [2º] Ocasión técnica propicia, [3°] Escogido lugar geográfico, [4º] Concomitancia temporal, [5º] Imponderables colaterales, [6º] Ambientación procesual integral y [7°] Doloroso pronunciamiento grave.
Tenemos que el “3’E”, año tras año, es un parecer que anotamos, da la impresión (¿sólo la impresión?) que vuelve a resurgir, en cada comienzo de la nueva anualidad tras el fin de año, como si fuera una parte más, en el paisaje escénico berciano y leonés ambiental, de un relato que imaginativamente ‘da a incompleto’ y puede, en un tal vez, que asemeje como ‘hasta inconcluso’, ya que, aún describiendo siempre “lo que sí que pasó”, no se vislumbra el que termina de cuajar a completitud y, con plenitud de sazón, ‘llegar a cogüelmo’, tal que satisfaga, a la vez que explique (en y por todos y cada uno de sus recovecos), la dimensionalidad de un todo que, al menos, supuesta y presumiblemente, se enmarca más amplio.
La cronológica que se despliega a lo largo de todo el aspecto descriptivo del “3’E” ( de aquel invierno del año 1944), marca como una especie de intendente ayudante ‘camino proveedor’ (nos van añadiendo cosas) y/o situación itinerante (nos hacen itinerar y desplazarnos), cuasi peripatética, que, en la medida de su incidencia, se van ‘amoldando agregativanente’, jalonando las pautas con las varias partes episódicas, a modo y manera de entregas, en un ir “in crescendo” el dramático clímax ambiental que, en modo expectativo, denota el anunciador preludio, en agravando al límite la situación, cual acoplamiento de varias piezas que, por disposiciones mecánicas e inexorables, establecen una espeluznante convergencia, marcada y signadamente, tal que en su propia lógica encajan, trascendiendo a lo que daría el final paso a una tragedia sin precedentes.
Todo el “3’E”, se condensa, en lo que nos parece colegir, en el “sumario instructor” [-.- expediente CH/1-20 /1944 de la causa, que solventó “el accidente” -.-], que hete aquí y de forma, a lo que se cuenta, enteramente fortuita, desapareció sin dejar rastro o huella de sí, en un, a lo que se cuenta, fortuito incendio. Es pertinaz, y hasta requiriente, el preguntarse, desde el punto de vista escuetamente cívico, sí, y sobre “el accidente ferroviario” más trágico de España (`el Reino de´), no existía más que una sola y única copia de todo el sumario o que si, con las documentaciones parciales (que no se cuentan hasta ahora como desaparecidas), de las partes comparecientes en el mismo, se podría reunir todo lo descrito en el mismo.
Nos movemos pues, en lo del “3’E”, en un ambiente, del año 1944, de referencias y reseñas, que nos hablan de una situación comarcal, en “Los Montes de León”( en la regionalidad leonesa de la Nación Española) de aquellas fechas, de constatada inseguridad, además de escenificados escarceos, documentados en algunas publicaciones, de los servicios de inteligencia de varios regímenes extranjeros. Lo cual, y en la perspectiva del “3’E”, aporta posibles y hasta objetivas amplias variantes al relato oficial de lo acontecido y pasaría, cuando menos, a dar pábulo y hasta puede que paso firme a otras consideraciones que, por lo consultado, no pueden quedar relegadas y, a lo que asoman, tampoco olvidadas y, por ende, desprovistas de las analiticas actuales.
Ya hemos apuntado, en tiempo pretérito, aquello que fue manifestado, del y en el consejo de guerra, donde, de forma expresa, se indicó que: “nada aparece en las actuaciones que permita suponer que la causa que motivó el accidente fuese intencionadamente producida, ni tampoco que permita asegurar lo contrario y, en este caso, quién fuese el autor o autores de la colocación en la manga general del freno del objeto que causó el supuesto taponamiento…”. , donde se hace narrativamente una literal descripción sobre la si existencia de una observada anomalía funcional, al situar la realidad viaria en quiebra técnica operativa, que detalla y especifica la situación mecánica, del taponamiento de la manga general del freno, de un aparato clave en el control de la marcha de una locomotora cual es el freno, y, a más y a mayores, sitúa tal hecho, sin hacer aseveración gratuita pero sí indicativa puntualización, en la autoría, que opta por calificarla de presumible, de uno o varios individuos, pues por la índole de lo sí visualizado, las aportaciones técnicas y metodológicas para su ejecución práctica pudieran necesitar del concurso laboral/manual y conocimiento específico de `un grupo´ [-.- ¿versado técnica y profesionalmente? -.-], que se supondrá como obviamente conjuntado compuesto de varios individuos. Esta opción interpretativa nos ubicaría, desde la regionalidad leonesa, en el amplio mundo (del complejo escenario de la II Guerra Mundial), donde el trasiego de `los espías¨, integrantes de los diferentes servicios de inteligencia, desplegaban toda su acción y el cómo para tal menester se ayudaban, en ocasiones, de partisanos disconformes con el gestionamiento político ademocrático que imperaba por aquel entonces.
La horquilla de los fallecidos en el “3´E”, es tan amplia y tan sorprendente, pues su intervalo de cotas está entre 800 y 84, que llama la atención a cualquiera, además de establecer, se quiera o no, una interrogante completa sobre todo lo que incide en el trágico hecho. De cómo tal asunto fue causado, las circunstancias de toda índole (políticas y no políticas, estratégicas y no estratégicas,...) que en él incidieron y las repercusiones que él mismo pudo motivar, pudieran abrir otras versiones del arco interpretativo sobre todo lo que ha planeado alrededor del 3-1-1944 en Torre del Bierzo.
Del pasado, sea del pasado que sea, arcano [-.- medievales (las fronteras en la Corona Leonesa y la Corona Castellana entre los ríos Cea y Pisuerga,el implantado origen del Obispado de Valladolid, la nacencia de Isabel I de León en el espacio de la Diócesis de Santiago,...) y o modernos (los visitantes de Bayona de mayo de 1808, el aclarar la proclama de J. Pérez Villamil y E. Fernandez de León signada ante Manuel del Valle y aquella multa de 30.000 reales,..), e incluso del pasado no tan arcano y ya contemporáneos (-.- diversos pasajes del periodo 1931-1975, episodios de la transición política, involucionismo posconstitucional, etc) -.-], se vienen haciendo relecturas y cuasi obligadas puestas al día [-.- en USA han anunciado la desclasificación de documentación sobre el atentado a JFK, que viene del 22-11-1963 -.-], casi a cada momento y/o situación, lo cual incidiría en que, en este caso del “3´E”, además de aquella lejana publicada verdad oficial, pudiera haber, desde todas las suposiciones, otras variantes y/o posibilidades interpretativas, con argumentaciones provistas de nuevas y/o mejores aportaciones técnicas y/o documentaciones complementarias que pudieran ayudar a configurar una descripción mejor y más completa.
VALORIO 3-2-2025




















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