REFLEXIONES
A Zamora no le queda mucho tiempo para subirse al tren del futuro
Eugenio-Jesús de Ávila
Nunca jugué con los Reyes Magos a pedirles cosas para Zamora y su provincia. Lo juzgo argumento simple e infantiloide. Además, como repúblico, paso de tontear con gentes de sangre azul. Para un servidor solo le he pedido al destino que me procure buena salud, que mi familia no padezca enfermedades graves y que Eros me trate como a uno de sus discípulos preferidos. Ahora bien, sé que el futuro de nuestra tierra depende, absolutamente, de decisiones políticas. Siempre fue así. Zamora jamás tuvo, si exceptuamos a Carlos Pinilla, un buen cacique. Las empresas se ubican dónde el poder político recomienda o exige. Y hay inversiones, como la de la Biorrefinería de Barcial del Barco, aquel proyecto que el ingeniero Vicente Merino Febrero plasmó hace unos 16 años, cuando era casi un niño, destruida porque los poderes políticos consideraron impropia para un empresario zamorano y para nuestra provincia. Punto.
Zamora, cuando concluya la todavía nonata autovía entre la capital de la provincia y la frontera lusa, se convertiría en una zona privilegiada para realizar excelentes inversiones. De norte a sur y de este a oeste perfectamente comunicada por carretera y por ferrocarril. Solo nos quedaría transforma la nacional entre Zamora y Sanabria en autovía para que esta provincia atrajese a importantes empresas nacionales y extranjeras. Pero me temo que los zamoranos nunca, en la próxima década podamos viajar hasta Oporto a través de una autovía moderna. Los gobiernos del PSOE, 28 años en La Moncloa, y del PP, 14 en la gobernanza de España, nunca tomaron se tomaron en serio ese enlace con la hermana nación portuguesa. Se ríen de nosotros. Cuando hay elecciones legislativas, nos vienen con ese cuento. Se olvidan que hay zamoranos que ya nos sabemos todos los cuentos sin necesidad de haber leído a León Felipe.
La inversión de la Junta en el polígono de Monfarracinos me parece una excelente idea. Pero el ejecutivo debería, además de crear esa infraestructura, favorecer la instalación de empresas en esa área industrial. ¿Cómo? Exigiendo menos impuestos a los empresarios que elijan Zamora que a los que se decanten por invertir en otras provincias como Valladolid y Burgos, por solo citar a dos de las más industrializadas de Castilla.
Estoy a la espera de saber cómo se encuentran las negociaciones con Adif y Renfe para que los terrenos y las naves sin ningún tipo de utilidad del complejo de la Estación del Ferrocarril formen parte del patrimonio municipal de Zamora. No olvidemos que fue el proyecto estrella de Francisco Guarido en su programa electoral de 2023. Se quería hacer de ese espacio un polígono tecnológico.
Respecto a Monte la Reina como inversión del Ministerio de Defensa, parece que, después de años sin ningún tipo de inversión, el proyecto ya avanza. Perfecto. Pero veo un peligro real. Lo menciono: que parte de esos 1.500 militares y sus familias prefieran vivir en Salamanca o Valladolid y no se queden ni en Toro ni en Zamora. En la capital de la provincia, hay miles de viviendas deshabitadas. Verbigracia: las construidas en Vista Alegre. Ahora mismo, existen muchos solares que podrían ajardinarse y plantar árboles. Además, el Ayuntamiento podría construir allí un nuevo Pabellón Polideportivo, un proyecto que Guarido debería proponer y, en su día, ejecutar, antes de cortarse la coleta política.
Ojalá, cambiando de tercio, pero como contribución al desarrollo de Zamora, me encantaría que se redactase un segundo Plan del Casco Histórico. Se necesita. Han pasado décadas, creo que, desde el primer mandato de Antonio Vázquez, todo sigue igual, como la vida de Julio Iglesias. Y la epidermis de la zona noble de la ciudad se ha ido arrugando, como el rostro de cualquier personal, con el paso de los años.
Hay que dar toques de distinción a la subida o bajada de la Puerta de la Lealtad, como instalar escaleras de granito sayagués, que evitarían el deslizamiento y agrietamiento de la tierra que ahora preside ese camino. Y, por supuesto, me imagino que en 2027 los lienzos de muralla de la avenida de la Feria se hallen liberados y ajardinados los terrenos colindantes. Si el diseño urbano se hace con gusto, con clase, con elegancia, se convertirá en el bulevar más atractivo de la ciudad del Romancero.
Si Gardel cantaba aquello de que veinte años no son nada, qué puedo escribir yo sobre un solo año en la vida de Zamora. No obstante, insisto que a Zamora no le queda apenas tiempo para sacar billete para formar parte del pasaje de ese tren que se llama futuro.
Eugenio-Jesús de Ávila
Nunca jugué con los Reyes Magos a pedirles cosas para Zamora y su provincia. Lo juzgo argumento simple e infantiloide. Además, como repúblico, paso de tontear con gentes de sangre azul. Para un servidor solo le he pedido al destino que me procure buena salud, que mi familia no padezca enfermedades graves y que Eros me trate como a uno de sus discípulos preferidos. Ahora bien, sé que el futuro de nuestra tierra depende, absolutamente, de decisiones políticas. Siempre fue así. Zamora jamás tuvo, si exceptuamos a Carlos Pinilla, un buen cacique. Las empresas se ubican dónde el poder político recomienda o exige. Y hay inversiones, como la de la Biorrefinería de Barcial del Barco, aquel proyecto que el ingeniero Vicente Merino Febrero plasmó hace unos 16 años, cuando era casi un niño, destruida porque los poderes políticos consideraron impropia para un empresario zamorano y para nuestra provincia. Punto.
Zamora, cuando concluya la todavía nonata autovía entre la capital de la provincia y la frontera lusa, se convertiría en una zona privilegiada para realizar excelentes inversiones. De norte a sur y de este a oeste perfectamente comunicada por carretera y por ferrocarril. Solo nos quedaría transforma la nacional entre Zamora y Sanabria en autovía para que esta provincia atrajese a importantes empresas nacionales y extranjeras. Pero me temo que los zamoranos nunca, en la próxima década podamos viajar hasta Oporto a través de una autovía moderna. Los gobiernos del PSOE, 28 años en La Moncloa, y del PP, 14 en la gobernanza de España, nunca tomaron se tomaron en serio ese enlace con la hermana nación portuguesa. Se ríen de nosotros. Cuando hay elecciones legislativas, nos vienen con ese cuento. Se olvidan que hay zamoranos que ya nos sabemos todos los cuentos sin necesidad de haber leído a León Felipe.
La inversión de la Junta en el polígono de Monfarracinos me parece una excelente idea. Pero el ejecutivo debería, además de crear esa infraestructura, favorecer la instalación de empresas en esa área industrial. ¿Cómo? Exigiendo menos impuestos a los empresarios que elijan Zamora que a los que se decanten por invertir en otras provincias como Valladolid y Burgos, por solo citar a dos de las más industrializadas de Castilla.
Estoy a la espera de saber cómo se encuentran las negociaciones con Adif y Renfe para que los terrenos y las naves sin ningún tipo de utilidad del complejo de la Estación del Ferrocarril formen parte del patrimonio municipal de Zamora. No olvidemos que fue el proyecto estrella de Francisco Guarido en su programa electoral de 2023. Se quería hacer de ese espacio un polígono tecnológico.
Respecto a Monte la Reina como inversión del Ministerio de Defensa, parece que, después de años sin ningún tipo de inversión, el proyecto ya avanza. Perfecto. Pero veo un peligro real. Lo menciono: que parte de esos 1.500 militares y sus familias prefieran vivir en Salamanca o Valladolid y no se queden ni en Toro ni en Zamora. En la capital de la provincia, hay miles de viviendas deshabitadas. Verbigracia: las construidas en Vista Alegre. Ahora mismo, existen muchos solares que podrían ajardinarse y plantar árboles. Además, el Ayuntamiento podría construir allí un nuevo Pabellón Polideportivo, un proyecto que Guarido debería proponer y, en su día, ejecutar, antes de cortarse la coleta política.
Ojalá, cambiando de tercio, pero como contribución al desarrollo de Zamora, me encantaría que se redactase un segundo Plan del Casco Histórico. Se necesita. Han pasado décadas, creo que, desde el primer mandato de Antonio Vázquez, todo sigue igual, como la vida de Julio Iglesias. Y la epidermis de la zona noble de la ciudad se ha ido arrugando, como el rostro de cualquier personal, con el paso de los años.
Hay que dar toques de distinción a la subida o bajada de la Puerta de la Lealtad, como instalar escaleras de granito sayagués, que evitarían el deslizamiento y agrietamiento de la tierra que ahora preside ese camino. Y, por supuesto, me imagino que en 2027 los lienzos de muralla de la avenida de la Feria se hallen liberados y ajardinados los terrenos colindantes. Si el diseño urbano se hace con gusto, con clase, con elegancia, se convertirá en el bulevar más atractivo de la ciudad del Romancero.
Si Gardel cantaba aquello de que veinte años no son nada, qué puedo escribir yo sobre un solo año en la vida de Zamora. No obstante, insisto que a Zamora no le queda apenas tiempo para sacar billete para formar parte del pasaje de ese tren que se llama futuro.


















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.122