NUESTRA HISTORIA
Zamora (10-1-1809): Puerta de San Pablo
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D´Ocampo
Todos las anualidades, al comenzar el año, solemos hacer un pequeño desplazamiento, el día 10 de enero, hacia el lugar, en la ciudad leonesa de Zamora, que en su día ocupó, en el recinto amurallado, la llamada Puerta de San Pablo.
Ni que decir tiene que, estamos en donde sí estamos, no hay, hoy en día, `tal puerta´, como tampoco está ya la que fue cercana iglesia de San Pablo ( conocida en su fábrica en nuestra niñez) de la cual tomaba nombre, es más, de uno de los lados, de lo que fuera tal entrada de la `civitas zamorensis´, no se ven restos murados (se puede presumir que están en el interior de las edificaciones, como acontece en el comedor de un restaurante próximo) y del otro, por su aspecto, tenemos que los restos amurallados (que por “El Degolladero” llegan hasta “Puerta Nueva”) parecen requerir una pronta restauración.
Lo trascendente es, que tal Puerta de San Pablo, cobró alta importancia en la fecha del día 10-1-1809, ya que fue a través de ella por donde penetraron los cercadores (invasores de los ejércitos napoleónicos), después de poner a la ciudad de Zamora en asedio durante cuatro días, a partir de la Batalla de Villagodio (6-1-1809).
Los hechos del día 10-1-1809, sitúan a la ciudad leonesa de Zamora (ubicada en tal demarcación territorial anterior a 1833), dentro del elenco de las contadas urbes hispánicas que fueron sitiadas durante la invasión francesa. Ello hace que Zamora sea destacada en las apreciaciones que se formulan sobre el desarrollo de la llamada “Guerra de La Independencia”.
Tenemos que Astorga, Ciudad Rodrigo y Zamora, son tres centros urbanos de la regionalidad leonesa que destacaron sobre manera en La Guerra de la Independencia, y que además, a más y a mayores, no fueron los únicos espacios de leoneseidad donde se dirimió la contienda, ya que, y como poco, están las batallas de: Los Arapiles, Morales de Toro, Villafranca y Villagodio. Y en abundancia “La Marcha Paralela”.
Casi se podría añadir que fuimos, en el pasado, en nuestro espacio de leonesidad, elementos claves y decisorios para ganar “La Guerra de la Independencia”.
Además de tales hechos, desarrollado en plena guerra, resulta también que los espacios de leonesidad fueron precursores de los hostigamientos y pronunciamientos ante los invasores como aconteció en Peñaparda y León.
Viene ahora, lo de recordar nuestro pasado y, además, hacerlo aquí, en nuestra propia tierra y con nuestra gente, para que lo hagamos entre todos, con todos y, a ser posible, para todos. Ya que ese tal pasado, no es más que el reflejo de lo que los de aquí (que eran nuestras sagas familiares pretéritas), y a veces con sus solos medios (e incluso con la oposición de las autoridades, cuál es el caso de Zamora en 1809), hicieron y, con gran orgullo ciudadano zamorano por nuestra parte, llevaron a efecto.
Hoy día, eso de traer a colación rasgos de nuestro pasado, no es solo el decir que en tales momentos y ocasiones fuimos, también es un ejemplo, y hasta una acción educativa, para instruirnos a todos, en el que nosotros, los del ahora y del aquí, podamos tomar tales, tan esforzados y tan meritorios ejemplos, en provecho y utilidad de nuestros entornos convivenciales de proximidad.
De la toma al asalto de la ciudad leonesa de Zamora, por los ejércitos invasores franceses, un día 10 de enero, tenemos que se cumplen ahora 217 años.
Algún día, y en el tiempo futuro, puede que al comienzo de la calle San Pablo, de la leonesa ciudad de Zamora, se indique expresamente, mediante una simple rotulación o con una placa al caso, la efemérides del día 10-1-1809
VALORIO 10-1-2026
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D´Ocampo
Todos las anualidades, al comenzar el año, solemos hacer un pequeño desplazamiento, el día 10 de enero, hacia el lugar, en la ciudad leonesa de Zamora, que en su día ocupó, en el recinto amurallado, la llamada Puerta de San Pablo.
Ni que decir tiene que, estamos en donde sí estamos, no hay, hoy en día, `tal puerta´, como tampoco está ya la que fue cercana iglesia de San Pablo ( conocida en su fábrica en nuestra niñez) de la cual tomaba nombre, es más, de uno de los lados, de lo que fuera tal entrada de la `civitas zamorensis´, no se ven restos murados (se puede presumir que están en el interior de las edificaciones, como acontece en el comedor de un restaurante próximo) y del otro, por su aspecto, tenemos que los restos amurallados (que por “El Degolladero” llegan hasta “Puerta Nueva”) parecen requerir una pronta restauración.
Lo trascendente es, que tal Puerta de San Pablo, cobró alta importancia en la fecha del día 10-1-1809, ya que fue a través de ella por donde penetraron los cercadores (invasores de los ejércitos napoleónicos), después de poner a la ciudad de Zamora en asedio durante cuatro días, a partir de la Batalla de Villagodio (6-1-1809).
Los hechos del día 10-1-1809, sitúan a la ciudad leonesa de Zamora (ubicada en tal demarcación territorial anterior a 1833), dentro del elenco de las contadas urbes hispánicas que fueron sitiadas durante la invasión francesa. Ello hace que Zamora sea destacada en las apreciaciones que se formulan sobre el desarrollo de la llamada “Guerra de La Independencia”.
Tenemos que Astorga, Ciudad Rodrigo y Zamora, son tres centros urbanos de la regionalidad leonesa que destacaron sobre manera en La Guerra de la Independencia, y que además, a más y a mayores, no fueron los únicos espacios de leoneseidad donde se dirimió la contienda, ya que, y como poco, están las batallas de: Los Arapiles, Morales de Toro, Villafranca y Villagodio. Y en abundancia “La Marcha Paralela”.
Casi se podría añadir que fuimos, en el pasado, en nuestro espacio de leonesidad, elementos claves y decisorios para ganar “La Guerra de la Independencia”.
Además de tales hechos, desarrollado en plena guerra, resulta también que los espacios de leonesidad fueron precursores de los hostigamientos y pronunciamientos ante los invasores como aconteció en Peñaparda y León.
Viene ahora, lo de recordar nuestro pasado y, además, hacerlo aquí, en nuestra propia tierra y con nuestra gente, para que lo hagamos entre todos, con todos y, a ser posible, para todos. Ya que ese tal pasado, no es más que el reflejo de lo que los de aquí (que eran nuestras sagas familiares pretéritas), y a veces con sus solos medios (e incluso con la oposición de las autoridades, cuál es el caso de Zamora en 1809), hicieron y, con gran orgullo ciudadano zamorano por nuestra parte, llevaron a efecto.
Hoy día, eso de traer a colación rasgos de nuestro pasado, no es solo el decir que en tales momentos y ocasiones fuimos, también es un ejemplo, y hasta una acción educativa, para instruirnos a todos, en el que nosotros, los del ahora y del aquí, podamos tomar tales, tan esforzados y tan meritorios ejemplos, en provecho y utilidad de nuestros entornos convivenciales de proximidad.
De la toma al asalto de la ciudad leonesa de Zamora, por los ejércitos invasores franceses, un día 10 de enero, tenemos que se cumplen ahora 217 años.
Algún día, y en el tiempo futuro, puede que al comienzo de la calle San Pablo, de la leonesa ciudad de Zamora, se indique expresamente, mediante una simple rotulación o con una placa al caso, la efemérides del día 10-1-1809
VALORIO 10-1-2026















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