E. Navascués de Zubiría
Domingo, 11 de Enero de 2026
1ª RFEF

El Zamora CF fue mejor, pero Unionistas y el árbitro impideron su victoria (0-0)

El colegiado perdonó la expulsión de Hiobi, al que perdonó una segunda amarilla de libro, y consintió el fútbol duro de los charros para destruir todo atisbo de buen fútbol rojiblanco

E. Navascués de Zubiría

 

Había un lema turístico charro ha tiempo, aquello de “arte, saber y toros”. Cierto. Plateresco, gótico tardío, algo de románico y Universidad, magnífica, y excelentes toreros, Viti, Capea, Robles, y ganaderías. Ahora bien, su primer equipo en este 2026, carece de arte, porque prefiere la épica a la lírica, porque su fútbol destroza toda querencia del rival, en este caso del Zamora, por fabricar buen juego, y, además, sabe más de tretas que de elaborar jugadas de excelente fútbol. Para que ocurra de tal guisa, la escuadra blanquinegra necesita de un árbitro pusilánime como este andaluz de cuyo nombre no quiero acordarme, que la dejó con vida en el minuto 30 de la primera mitad, porque Ibi agarró y golpeó en la cara a un jugador rojiblanco, clarísima tarjeta amarilla, que hubiera sido la segunda, pero el jeta asturiano prefirió ignorarlo.

 

Por otra parte, el técnico charro, cuando mejor jugaba el Zamora, cuando más dominaba, cuando Unionistas estaba a su merced, decidió parar el partido. ¿Cómo? Pues Marco, su portero, fingió una lesión. Tres minutos de masajes de los sanitarios, mientras el resto del equipo recibía, en la banda los consejos del entrenador. A partir de ese instante, los hombres de Cano perdieron el ritmo y el mando. Además, los charros iniciaron una concatenación de entradas y faltas, por arriba y a ras de césped, que inhibieron toda apuesta por el juego.

 

El Zamora fue mejor, pero erró en el último pase. En la primera mitad, cuando jugaba en campo contrario, se llegó por las bandas, pero los centros desde la izquierda y desde la derecha no fueron precisos, ni idóneos para el remata de Carbonell. Se disparo a puerta, pero sin tino o blando. Ahora bien, dominio absoluto rojiblanco.

 

Unionistas solo gozó de una ocasión, un regalo de Fermín en el saque. Después el portero realizó la intervención del partido para evitar el gol.

 

Como Hiobi ya tenía una tarjeta y Sancho lo traía loco, y después de perdonarle el colegiado la segunda, su entrenador lo cambio en el minuto 38. En su lugar entró Vadik.

 

Con ese cero a cero inicial, tras media hora excelente rojiblanca y ese cuarto de hora de golpes, faltas y acciones duras, concluía la primera entrega.

 

La segunda fue un calco de la fase final de la primera mitad. Ni una sola jugada digna. Eso sí, el Zamora no volvió a mandar sobre el pésimo césped del Reina Sofía. Las continuas faltas de Unionistas colapsaron el juego rojiblanco, que se contagió de ese fútbol agreste, largo y atmosférico. De tal manera, la segunda parte fue tediosa. Solo lo incierto del resultado puso algo de pasión en las gradas.

 

El Zamora tampoco funcionaba, porque Márquez aparecía muy poco, incluso un mal control pudo ocasionar el gol local, y Carbonell corría en la última trinchera, pero cometiendo algún error de bulto en el disparo (minuto 65). Burón fue el que más lo intentó, pero sus dos tiros salieron desviados, por encima del larguero.

 

Cano decidió suturar la herida ofensiva de su equipo: dio entrada a Farrell y sacó del campo a Carbonell (minuto 66). También Unionistas buscó dar más fuerza a su once, con Marco y Aarón Piñán, que tendría una buena ocasión minutos después, entraron por Jota López y Gastón (minuto 73).

 

La ocasión más clara del choque regional la tuvo Farrell, que remató, con el pie, al larguero, en el minuto 79, un centro desde la izquierda. Cuatro minutos después entró Monerris por Márquez. El exterior levantino intentó marcar con un lanzamiento duro, a media altura, pero paró el meta charro sin problemas (minuto 84).

 

El técnico de Unionista realizó dos cambios en el minuto 86: De la Nava entró por Abde Damar, el hombre más peligro de los blanquinegros, y Juanma por Juanje.

 

Los charros gozaron de dos ocasiones en el tramo final, un cabezazo que rozó la base del poste, a cargo de Piñán, y otra de De la Nava. El árbitro revisó un posible penalti de Athuman que no llegó a más.

 

El Zamora CF, con un árbitro serio y justo se habría llevado el partido, porque Unionistas habría jugado una hora con un hombre menos, lo que habría facilitado el dominio rojiblanco. No sancionó, por reiterativas y duras, acciones de los locales, que acabaron con todo atisbo de generar buen fútbol por parte de los de Óscar Cano.

 

Los rojiblancos terminan la primera vuelta con 30 puntos, a uno de cuarto y quinto, los dos filiales, Castilla y Bilbao Ath. y tres del tercero, Pontevedra.

 

Fotografías. Zamora CF

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