José Antonio Ávila López
Lunes, 12 de Enero de 2026
NOTAS DEL PENSAMIENTO

Incógnitas alimentadas y euforia contenida

José Antonio Ávila López

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Han pasado días desde la detención del tirano Maduro, y parece un oxímoron -combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, como sería el caso, por ejemplo, de un “silencio atronador”- hablar de “dulce amargo”, pero es lo que siento ante la noticia del arresto, detención y/o caída de Maduro. Ha sido una noticia bomba que hace estallar por los aires una de las peores dictaduras que existen en el mundo y apoyada por nuestro Gobierno sanchista. Pero hay muchas incógnitas alimentadas en su mayoría por lo dicho u omitido por Trump en sus declaraciones tras la detención del dictador venezolano, tras la bomba : ¿se ha intervenido por el bien de los venezolanos o por el petróleo que posee el país?¿caerá el poder en manos de títeres de EEUU o en las de los representantes elegidos democráticamente por el pueblo venezolano?, ¿se repetirá con otros dictadores cercanos como Cuba o lejanos como Marruecos?... ¡Por fin parece acabar el calvario de los venezolanos! Allí, en Venezuela, hay euforia contenida por miedo a represalias internas o a que al final todo quede en “fuegos de artificio”. Aquí en España, y en el resto del mundo, los más de 7 millones de venezolanos exiliados a la fuerza, huyendo de la pobreza y de la represión del régimen, lo celebran con júbilo. Para casi cualquiera en el mundo, excepto la pésima y estúpida excepción de nuestro Gobierno socialcomunista y sus socios, es una gran noticia la caída de Maduro y también la probable consecuencia que debería ser la instauración de una democracia con líderes elegidos por los venezolanos de manera libre. El resto del mundo debe estar vigilante ante cualquier poder que pretenda ser absoluto (Estados Unidos, Rusia y China), y Europa debe desarrollar su poder militar por encima incluso del 5% para poder ser libre. No me gusta el “hago lo que quiero porque soy el más fuerte”, pero a veces, y creo que en este caso es justificado, es necesario el uso de la fuerza.

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