1ª RFEF
Si Márquez no funciona, se pierde la capacidad ofensiva del Zamora
El traspaso de Eslava al Ibiza reducen el potencial atacante del cuadro rojiblanco, porque no creo que haya en el mercado otro futbolista de nivel del catalán
E. Navascués de Zubiría
Cuarenta y ocho horas después del derbi entre Unionistas y Zamora CF me dispongo a analizar lo que me pareció el partido. En principio, el único fútbol que se gestó sobre el pésimo césped del Reina Sofia fue obra de los rojiblancos, sobre todo durante la primera hora del choque. Dominador absoluto, con un rival metido en su campo sin capacidad de contratacar, solo cuando se cometió algún error en el pase o pérdida en ataque. Las ocasiones charras las propiciaron un saque de Fermín, obligado después a jugarse la vida en una salida visceral, y un mal control de Márquez en la medular rojiblanca, que obligó al cancerbero rojiblanco a realizar su segunda intervención importante.
¿Qué sucedió para que el Zamora perdiera el mando sobre el césped? Pues que se contagió de la propuesta local, tras la treta de portero y entrenador charros. Tres o cuatro minutos que descompusieron el excelente juego rojiblanco. Unionistas inició una serie de cambios de hombres y posiciones y potenció su agresividad, tolerada por el colegiado, que no quiso expulsar a Hiobi por doble amonestación, dándole vida a Unionistas.
La media hora colosal rojiblanca se encontró, de nuevo, con falta de inteligencia entre los centros desde las bandas y el remate de los atacantes. El meta local las pasó canutas, pero no realizó intervención extraordinaria a tiros o testarazos del Zamora.
Poco a poco me he ido convenciendo, en los dos últimos partidos, que, si Márquez desaparece, las ofensivas rojiblancas pierden eficacia, claridad, profundidad. Si el de Sanlúcar siente el fútbol, las bandas adquieren peligro máximo para el rival que toque. Cuentan que el genio gaditano se halla a la espera de ser padre de una niña, lo que, sin duda, le genera preocupaciones.
La segunda entrega del choque la protagonizó la agresividad local y la pérdida de control de los hombres de Óscar Cano, que solo realizó dos cambios, cuando el equipo necesitaba, según mi parecer, la sustitución de Márquez, una rémora en ese tramo. Hombres como María García, más poderoso físicamente, podrían haber equilibrado esa carga charra.
Farrell tuvo el gol de la victoria. Por tres centímetros, el Zamora no se llevó la cuarta victoria consecutiva lejos del Ruta de la Plata. Si Eslava hubiera contado para el resto de temporada, también habría entrado en lugar de Carbonell, pero ya parecía decidida la salida del ariete catalán rumbo al Ibiza.
Sigo pensando que el Zamora perdió dos puntos en el Reina Sofía, frente a un equipo a la baja, que no encontró otra respuesta para evitar su derrota que recurrir a un fútbol primario y obsoleto.
Me preocupa ahora si en el mercado de invierno David Vizcaíno encontrará a otro delantero con la presencia y capacidad de Eslava. Lo dudo.
Fotografías: Zamora CF
E. Navascués de Zubiría
Cuarenta y ocho horas después del derbi entre Unionistas y Zamora CF me dispongo a analizar lo que me pareció el partido. En principio, el único fútbol que se gestó sobre el pésimo césped del Reina Sofia fue obra de los rojiblancos, sobre todo durante la primera hora del choque. Dominador absoluto, con un rival metido en su campo sin capacidad de contratacar, solo cuando se cometió algún error en el pase o pérdida en ataque. Las ocasiones charras las propiciaron un saque de Fermín, obligado después a jugarse la vida en una salida visceral, y un mal control de Márquez en la medular rojiblanca, que obligó al cancerbero rojiblanco a realizar su segunda intervención importante.
¿Qué sucedió para que el Zamora perdiera el mando sobre el césped? Pues que se contagió de la propuesta local, tras la treta de portero y entrenador charros. Tres o cuatro minutos que descompusieron el excelente juego rojiblanco. Unionistas inició una serie de cambios de hombres y posiciones y potenció su agresividad, tolerada por el colegiado, que no quiso expulsar a Hiobi por doble amonestación, dándole vida a Unionistas.
La media hora colosal rojiblanca se encontró, de nuevo, con falta de inteligencia entre los centros desde las bandas y el remate de los atacantes. El meta local las pasó canutas, pero no realizó intervención extraordinaria a tiros o testarazos del Zamora.
Poco a poco me he ido convenciendo, en los dos últimos partidos, que, si Márquez desaparece, las ofensivas rojiblancas pierden eficacia, claridad, profundidad. Si el de Sanlúcar siente el fútbol, las bandas adquieren peligro máximo para el rival que toque. Cuentan que el genio gaditano se halla a la espera de ser padre de una niña, lo que, sin duda, le genera preocupaciones.
La segunda entrega del choque la protagonizó la agresividad local y la pérdida de control de los hombres de Óscar Cano, que solo realizó dos cambios, cuando el equipo necesitaba, según mi parecer, la sustitución de Márquez, una rémora en ese tramo. Hombres como María García, más poderoso físicamente, podrían haber equilibrado esa carga charra.
Farrell tuvo el gol de la victoria. Por tres centímetros, el Zamora no se llevó la cuarta victoria consecutiva lejos del Ruta de la Plata. Si Eslava hubiera contado para el resto de temporada, también habría entrado en lugar de Carbonell, pero ya parecía decidida la salida del ariete catalán rumbo al Ibiza.
Sigo pensando que el Zamora perdió dos puntos en el Reina Sofía, frente a un equipo a la baja, que no encontró otra respuesta para evitar su derrota que recurrir a un fútbol primario y obsoleto.
Me preocupa ahora si en el mercado de invierno David Vizcaíno encontrará a otro delantero con la presencia y capacidad de Eslava. Lo dudo.
Fotografías: Zamora CF













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