1ª RFEF
Un Zamora sin alardes marca en propia puerta y da una victoria injusta al líder: (0-1)
El encuentro se retraso media hora por exigencias arbitrales en torno a la camiseta del Tenerife, mientras el tanto del triunfo canario llegó en tras un córner innecesario, que choca en el rostro de Ramos y engaña a Fermín
Derrota del Zamora CF, sin duda injusta, causada por dos tonterías: ceder un córner innecesario, tras cuya ejecución se produjo el tanto tinerfeño, obra de Carlos Ramos que no quería que la pelota le golpease en la cara y engañase a Fermín. Todo ello precedido de una memez del pésimo colegiado, un señor de Plasencia que apellida Conejero Sánchez y se llama Guillermo, que considero -quizá padezca algún problema de distinción de colores- que el líder no podía disputar el partido con su primera equipación, blanca y azul al no cumplir con los criterios reglamentarios de contraste. Pues si es así, un servidor se fastidia en eso del contraste. El caso es que el encuentro comenzó media hora más tarde de la señalada. Ya digo: partido protagonizado por dos tonterías rojiblancas o verdes -verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas-, y una derrota injusta, aunque ya estoy harto de incluir este asunto en crónicas de fútbol. ¡Cómo queremos justicia en el fútbol si la sociedad es, en esencia, injusta!
A lo que voy. Más de 3.500 aficionados, con unos 200 canarios, para presencia el partido entre el cuadro rojiblanco y el líder intocable. Cano volvió a confiar en una zaga con tres centrales, con la vuelta de Luismi que provocó la suplencia de Ruiz, los dos carrileros más empleados, como son Sancho, a la diestra, y Merchán, a la siniestra. La medular para el dúo dinámico, Lozano and Ramos, Márquez que jugó su primer partido como padre de una niña -enhorabuena, aunque no trajese una victoria-, mientras que Farrell y Loren Burón ocupaban la primera trinchera en el campo de batalla.
Solo un centro, a media altura, del Tenerife, que blocó Fermín, como única llegada, antes de marcar su gol, una excelente jugada de Codina, que ocasionó dos saques consecutivos de esquina, ensayados, pero sin resultado, y el gol tonto, el que otorga otra victoria al líder. El Zamora, creo que Ramos, cede un córner innecesario, que dio el único gol del encuentro al que no lo merecía. El capitán zamorano no buscó la pelota, sino que el cuero chocó con su cara, dejando a Fermín sin posible reacción.
El resto de la primera mitad, 25 minutos, control absoluto del cuadro de Cano, mientras el Tenerife se enrocaba en su campo. De tal manera, si exceptúo un tiro de Burón que rozó el poste derecho del Tenerife, no hubo más acciones de uno y otro equipo que considerar.
Tras el paso por vestuarios, cambio en el equipo de Cervera: Marc Mateu entró por Juanjo.
El Zamora se encontró, en una buena acción individual de Farrell, con su mejor ocasión de empatar. Un control magnífico del ariete acaba, quizá de forma precipitada, con un tiro que se fue por encima del larguero. Minuto 50. Poco tiempo después la mejor ocasión del líder, tras una jugada por la línea de fondo y un centro que nadie marca hasta que Fermín se encontró con la bola.
Cano arriesgo con la entrada de Carbonell, que, junto a Farrell, formaría en el eje del ataque. Fermín hizo otra de las tonterías de la noche, al errar en un saque y entregar la pelota a un delantero rival, que tiro a puerta desde lejos, dándole oportunidad al cancerbero rojiblanco de enmendar su tremendo fallo.
El Zamora jugaba con mayor alegría en ataque, porque encontraba más espacios por ambas bandas. Ramos se encontraría con un balón franco en la medular canaria, avanzó hasta cerca del área, pero, viendo que un defensa podría abortar su acción, decidió disparar, pero sin suerte.
Pasada la hora y algo de juego, el técnico granadino introdujo dos cambios más: debutaba Ale Marcelo, que dejó excelentes sensaciones, que sustituía a Ramos, y Monerris, que hacía lo propio con Farrell.
Fermín hizo otra de las tonterías de la noche, al errar en un saque y entregar la pelota a un delantero rival, que tiro a puerta desde lejos, dándole oportunidad al cancerbero rojiblanco de enmendar su tremendo fallo.
No creo que Cervera estuviera contento con su equipo, de ahí que realizase otro cambio en el 74, al dar entrada a Ulloa por Fabricio. Tenerife adelantó líneas, para que el Zamora jugase la pelota desde atrás y exigir jugar en largo a Fermín, que jugó este partido más como hombre libre que como portero.
Mario García entró por Athuman en el minuto 80. Lozano se situó en el eje de la defensa.
Tuvo dos ocasiones el Zamora en el tramo final, un tiro de Monerris, con buena intervención del meta Dani, y otro de Marcelo que se fue por encima del larguero.
El Tenerife, nada de nada, favorecido también por el extraño criterio arbitral, que le dio por pintar de amarillo cada entrada de jugadores del Zamora.
Lo dicho. Partido que se inició con la tontería de las camisetas, según criterio arbitral y chulería canaria y que coronó un gol estúpido en propia puerta, precedido de un córner sin ninguna razón.
Corolario: el Tenerife no demostró su liderazgo en el Ruta de la Plata ante un Zamora que controló el partido, si bien no elaboró fútbol para sumar tres puntos. No obstante, si hubiera justicia en el fútbol, hecho inexplicable que escapa a la razón, un empate habría sido equitativo.
Fotografías: Zamora CF
Derrota del Zamora CF, sin duda injusta, causada por dos tonterías: ceder un córner innecesario, tras cuya ejecución se produjo el tanto tinerfeño, obra de Carlos Ramos que no quería que la pelota le golpease en la cara y engañase a Fermín. Todo ello precedido de una memez del pésimo colegiado, un señor de Plasencia que apellida Conejero Sánchez y se llama Guillermo, que considero -quizá padezca algún problema de distinción de colores- que el líder no podía disputar el partido con su primera equipación, blanca y azul al no cumplir con los criterios reglamentarios de contraste. Pues si es así, un servidor se fastidia en eso del contraste. El caso es que el encuentro comenzó media hora más tarde de la señalada. Ya digo: partido protagonizado por dos tonterías rojiblancas o verdes -verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas-, y una derrota injusta, aunque ya estoy harto de incluir este asunto en crónicas de fútbol. ¡Cómo queremos justicia en el fútbol si la sociedad es, en esencia, injusta!
A lo que voy. Más de 3.500 aficionados, con unos 200 canarios, para presencia el partido entre el cuadro rojiblanco y el líder intocable. Cano volvió a confiar en una zaga con tres centrales, con la vuelta de Luismi que provocó la suplencia de Ruiz, los dos carrileros más empleados, como son Sancho, a la diestra, y Merchán, a la siniestra. La medular para el dúo dinámico, Lozano and Ramos, Márquez que jugó su primer partido como padre de una niña -enhorabuena, aunque no trajese una victoria-, mientras que Farrell y Loren Burón ocupaban la primera trinchera en el campo de batalla.
Solo un centro, a media altura, del Tenerife, que blocó Fermín, como única llegada, antes de marcar su gol, una excelente jugada de Codina, que ocasionó dos saques consecutivos de esquina, ensayados, pero sin resultado, y el gol tonto, el que otorga otra victoria al líder. El Zamora, creo que Ramos, cede un córner innecesario, que dio el único gol del encuentro al que no lo merecía. El capitán zamorano no buscó la pelota, sino que el cuero chocó con su cara, dejando a Fermín sin posible reacción.
El resto de la primera mitad, 25 minutos, control absoluto del cuadro de Cano, mientras el Tenerife se enrocaba en su campo. De tal manera, si exceptúo un tiro de Burón que rozó el poste derecho del Tenerife, no hubo más acciones de uno y otro equipo que considerar.
Tras el paso por vestuarios, cambio en el equipo de Cervera: Marc Mateu entró por Juanjo.
El Zamora se encontró, en una buena acción individual de Farrell, con su mejor ocasión de empatar. Un control magnífico del ariete acaba, quizá de forma precipitada, con un tiro que se fue por encima del larguero. Minuto 50. Poco tiempo después la mejor ocasión del líder, tras una jugada por la línea de fondo y un centro que nadie marca hasta que Fermín se encontró con la bola.
Cano arriesgo con la entrada de Carbonell, que, junto a Farrell, formaría en el eje del ataque. Fermín hizo otra de las tonterías de la noche, al errar en un saque y entregar la pelota a un delantero rival, que tiro a puerta desde lejos, dándole oportunidad al cancerbero rojiblanco de enmendar su tremendo fallo.
El Zamora jugaba con mayor alegría en ataque, porque encontraba más espacios por ambas bandas. Ramos se encontraría con un balón franco en la medular canaria, avanzó hasta cerca del área, pero, viendo que un defensa podría abortar su acción, decidió disparar, pero sin suerte.
Pasada la hora y algo de juego, el técnico granadino introdujo dos cambios más: debutaba Ale Marcelo, que dejó excelentes sensaciones, que sustituía a Ramos, y Monerris, que hacía lo propio con Farrell.
Fermín hizo otra de las tonterías de la noche, al errar en un saque y entregar la pelota a un delantero rival, que tiro a puerta desde lejos, dándole oportunidad al cancerbero rojiblanco de enmendar su tremendo fallo.
No creo que Cervera estuviera contento con su equipo, de ahí que realizase otro cambio en el 74, al dar entrada a Ulloa por Fabricio. Tenerife adelantó líneas, para que el Zamora jugase la pelota desde atrás y exigir jugar en largo a Fermín, que jugó este partido más como hombre libre que como portero.
Mario García entró por Athuman en el minuto 80. Lozano se situó en el eje de la defensa.
Tuvo dos ocasiones el Zamora en el tramo final, un tiro de Monerris, con buena intervención del meta Dani, y otro de Marcelo que se fue por encima del larguero.
El Tenerife, nada de nada, favorecido también por el extraño criterio arbitral, que le dio por pintar de amarillo cada entrada de jugadores del Zamora.
Lo dicho. Partido que se inició con la tontería de las camisetas, según criterio arbitral y chulería canaria y que coronó un gol estúpido en propia puerta, precedido de un córner sin ninguna razón.
Corolario: el Tenerife no demostró su liderazgo en el Ruta de la Plata ante un Zamora que controló el partido, si bien no elaboró fútbol para sumar tres puntos. No obstante, si hubiera justicia en el fútbol, hecho inexplicable que escapa a la razón, un empate habría sido equitativo.
Fotografías: Zamora CF
















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