1ª RFEF
El Zamora CF pierde puntos vitales por su falta de contundencia en el fútbol estático
El Tenerife ganó tras un córner, innecesario, y el Celta marco su segundo y tercer gol en sendos saques de esquina
E. Navascués de Zubiría
Los dos últimos partidos jugados por el Zamora, en el Ruta de la Plata, ante el Tenerife, y en Balaídos, frente al Celta Fortuna, evidencias que los rojiblancos sufren como un equipo mediocre del grupo en los balones lanzados desde los banderines de córner. No se golpea con contundencia para sacar la pelota cuanto antes y los rechaces los recogen los rivales para batir a Fermín. Sucedió frente al líder, que se llevó los tres puntos de forma inmerecida, merced a un gol en propia puerta, y ayer, ante el filial olívico, con dos tantos de saques de esquina, cedidos, además, de forma tonta. Me temo que hay tanta afición a jugar la pelota desde el propio campo que los zagueros se han acostumbrado a no herir al balón con golpeos fuertes. El Zamora no mereció perder con el cuadro canario e hizo méritos suficientes para traerse los tres puntos de tierras gallegas.
El equipo de Óscar Cano juega un buen futbol, a veces peca de premioso, con demasiados pasecitos en horizontes o en cesiones a Fermín. Aconteció en la primera mitad en Balaídos y en el Ruta de la Plata en la anterior jornada. Anoche, hubo cambio de estilo en la segunda mitad, una vez que Carbonell marcó en primer gol rojiblanco, precisamente en un lanzamiento muy largo sobre Sancho con centro al área y remate excelente del ariete. En la segunda entrega, los goles del Zamora se lograron cuando el juego adquirió verticalidad y se olvidaron los pasecitos horizontales entre los tres centrales, Ramos y Markel Lozano. Y, por supuesto, cuando Márquez apareció para lanzar a Sancho como extremo y a Carbonell en la punta del ataque. Si el maestro de Sanlúcar desaparece o juega en tierra de nadie, el equipo lo nota demasiado. Él convierte al Zamora en una escuadra ofensiva. Si no está, el equipo se hace con la propiedad del balón, pero no hace daño al rival, salvo acciones individuales del dúo Merchán-Codina o de Sancho por la diestra.
Lo que más me gustó del empate en tierras viguesas fue que Carbonell demostrase, de nuevo, su matrimonio con el gol, y lo que menos, además de lo escrito con anterioridad, las tarjetas amarillas que vieron Ramos y Lozano, la quinta del curso, que acabará con el tándem que ha fortalecido el sistema defensivo rojiblanco para el partido con el Racing de Ferrol. Toca ahora a Óscar Cano encontrar a otra pareja que desarrolle una labor parecida. Me parece que Mario García sería uno de esos futbolistas. Y no sé qué otro jugador le acompañará en esa primera trinchera y en la salida de balón desde el campo propio. ¿Podría ser Ale Marcelo? ¿Entraría Erik Ruiz como central zurdo y Codina acompañaría al ex jugador del Hércules? ¿Clavería regresaría a la titularidad, para desarrollar el mismo trabajo que vino haciendo con Ramos no hace mucho tiempo? Quizá esta fuera la mejor opción, porque Miki hace una labor excepcional como centra y, además, tiene capacidad, fuerza y calidad para llegar por la banda izquierda al área contraria, como demostró ayer en el tercer gol del Zamora.
Insisto en que se debe trabajar en los lanzamientos de los rivales desde los córneres y faltas laterales cercanas al área. Se han perdido demasiados puntos, tantos como cuatro, ante Tenerife y Celta por esa candidez defensiva.
Fotografía: Zamora CF
E. Navascués de Zubiría
Los dos últimos partidos jugados por el Zamora, en el Ruta de la Plata, ante el Tenerife, y en Balaídos, frente al Celta Fortuna, evidencias que los rojiblancos sufren como un equipo mediocre del grupo en los balones lanzados desde los banderines de córner. No se golpea con contundencia para sacar la pelota cuanto antes y los rechaces los recogen los rivales para batir a Fermín. Sucedió frente al líder, que se llevó los tres puntos de forma inmerecida, merced a un gol en propia puerta, y ayer, ante el filial olívico, con dos tantos de saques de esquina, cedidos, además, de forma tonta. Me temo que hay tanta afición a jugar la pelota desde el propio campo que los zagueros se han acostumbrado a no herir al balón con golpeos fuertes. El Zamora no mereció perder con el cuadro canario e hizo méritos suficientes para traerse los tres puntos de tierras gallegas.
El equipo de Óscar Cano juega un buen futbol, a veces peca de premioso, con demasiados pasecitos en horizontes o en cesiones a Fermín. Aconteció en la primera mitad en Balaídos y en el Ruta de la Plata en la anterior jornada. Anoche, hubo cambio de estilo en la segunda mitad, una vez que Carbonell marcó en primer gol rojiblanco, precisamente en un lanzamiento muy largo sobre Sancho con centro al área y remate excelente del ariete. En la segunda entrega, los goles del Zamora se lograron cuando el juego adquirió verticalidad y se olvidaron los pasecitos horizontales entre los tres centrales, Ramos y Markel Lozano. Y, por supuesto, cuando Márquez apareció para lanzar a Sancho como extremo y a Carbonell en la punta del ataque. Si el maestro de Sanlúcar desaparece o juega en tierra de nadie, el equipo lo nota demasiado. Él convierte al Zamora en una escuadra ofensiva. Si no está, el equipo se hace con la propiedad del balón, pero no hace daño al rival, salvo acciones individuales del dúo Merchán-Codina o de Sancho por la diestra.
Lo que más me gustó del empate en tierras viguesas fue que Carbonell demostrase, de nuevo, su matrimonio con el gol, y lo que menos, además de lo escrito con anterioridad, las tarjetas amarillas que vieron Ramos y Lozano, la quinta del curso, que acabará con el tándem que ha fortalecido el sistema defensivo rojiblanco para el partido con el Racing de Ferrol. Toca ahora a Óscar Cano encontrar a otra pareja que desarrolle una labor parecida. Me parece que Mario García sería uno de esos futbolistas. Y no sé qué otro jugador le acompañará en esa primera trinchera y en la salida de balón desde el campo propio. ¿Podría ser Ale Marcelo? ¿Entraría Erik Ruiz como central zurdo y Codina acompañaría al ex jugador del Hércules? ¿Clavería regresaría a la titularidad, para desarrollar el mismo trabajo que vino haciendo con Ramos no hace mucho tiempo? Quizá esta fuera la mejor opción, porque Miki hace una labor excepcional como centra y, además, tiene capacidad, fuerza y calidad para llegar por la banda izquierda al área contraria, como demostró ayer en el tercer gol del Zamora.
Insisto en que se debe trabajar en los lanzamientos de los rivales desde los córneres y faltas laterales cercanas al área. Se han perdido demasiados puntos, tantos como cuatro, ante Tenerife y Celta por esa candidez defensiva.
Fotografía: Zamora CF




















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.213