Mª Soledad Martín Turiño
Miércoles, 28 de Enero de 2026
ZAMORANA

Zamora nevada

Mª Soledad Martín Turiño

[Img #105178]

 

Zamora se ha vestido de blanco, tan hermosa y radiante como una novia. Lo tejados, puentes, calles y edificios acompañan la enorme cola de su vestido como si fueran las damas de honor de esta capital pequeña y amable. Los tejados rojos han mutado a blanco; y la zona antigua, que también se ha teñido con este color, tiene hoy un aspecto melancólico y algo abatido, desnuda de personas, con el parque de Lobo, el castillo y la catedral olvidados de visitantes, porque hoy los excursionistas se ponen a resguardo y aparcan el turismo en favor de la gastronomía. Apetece un caldo caliente o un arroz a la zamorana en cualquiera de los restaurantes, mientras se degusta un buen vino de la tierra y hacer una larga sobremesa; también eso es cultura.

 

Esta Zamora insólita está siendo fotografiada por la gente que, retando el tiempo, ha salido a la calle y ve en el nuevo ornato de la ciudad una capital diferente. Los árboles, adornados como si añoraran la época navideña, aparecen con sus ramas espolvoreadas por la nieve, esta vez natural, prestos para el pincel de aquel que se le haya concedido el don de la pintura.  

 

La gente observa desde las ventanas esta nevada curiosa que diferencia con una nota de color blanco la cotidianidad de los días. Las aves han desaparecido, supongo que se han puesto a buen recaudo para evitar el frio; sin embargo, aún puede verse alguna cigüeña en lo alto del nido, encogida, aguantando estoicamente la caída de los copos, sin moverse un ápice para abrigar el cuerpo con su plumaje a modo de escudo.

 

Balborraz, esa calle insólita y especial por la pendiente que la caracteriza, es un reto para bajar porque el agua puede helarse y no deja de resultar un peligro para los viandantes. La Plaza Mayor hoy está solitaria. 

 

 “Adán” la escultura que se ubica en la plaza de Sagasta, parece apesadumbrado por su desnudez impropia en este día en que los copos se han apiadado de él cubriendo su figura; otro tanto ocurre con don Herminio Ramos a quien la nieve le ha encanecido el cabello colocándole además una esclavina blanca sobre su chaqueta de bronce.

 

No obstante, pese al frio y la nieve, es un excelente momento para disfrutar de esta Zamora distinta.

 

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