DENUNCIAS
La ampliación del parque de Olivares convive con caminos intransitables
Se priorizan nuevos proyectos, como “Renaturaliza”, mientras los senderos principales, que llevan años construidos, siguen siendo impracticables por falta de drenaje
El año pasado, se ejecutó, aguas abajo del Puente de los Poetas, el proyecto “Renaturaliza”, una intervención que sumó nuevas zonas de esparcimiento a la ribera. Sin embargo, estas ampliaciones parecen construirse sobre cimientos de barro, ignorando de forma sistemática lo más básico: garantizar que los caminos ya existentes sean transitables.
El problema crónico se localiza en los senderos del parque que nacen junto a la calle Mediodía. Los caminos del parque, que llevan años en servicio, presentan un estado técnico lamentable. No es una cuestión de falta de limpieza, sino de un error estructural: los senderos carecen de la inclinación necesaria para evacuar el agua y el terreno no filtra. Como resultado, las balsas de agua y el barro se adueñan del paseo durante semanas después de cualquier lluvia, mucho después de que el asfalto de la ciudad esté seco.
Resulta contradictorio que se realicen mejoras y ampliaciones periféricas sin atender las arterias principales del parque. El paso de los vehículos de mantenimiento de jardines sobre este firme, ya de por sí deficiente, termina de “sentenciar” el terreno, creando surcos profundos que convierten el paseo en una gincana para los peatones.
Es urgente que, más allá de nuevas fotos inaugurales, se proceda a una renovación del firme con materiales compactados, como zahorra o arena técnica, que soporten el uso diario y permitan el drenaje.
Respecto al citado proyecto “Renaturaliza”, la intervención en la zona de ribera resultó ser de una agresividad cuestionable. El terreno se sometió a una roturación tan profunda que quedó convertido en una suerte de tierra para sembrar, más parecida a una explotación agrícola que a un parque público.
Tras este movimiento de tierras, el mantenimiento ha sido nulo: la acumulación de basura en torno a las mesas recién instaladas ha disuadido a los ciudadanos de su uso, mientras que la desidia en el riego ha provocado que gran parte de los doscientos ejemplares de árboles plantados se hayan secado por completo durante el primer verano.
Incluso bajo el Puente de los Poetas, la ausencia de previsión en las cotas del terreno provoca que, cada vez que llueve, se forme una laguna que inunda los bancos, obligando a los usuarios a desistir de su uso. Todo ello ha dejado el entorno cubierto de maleza seca y con un riesgo evidente de incendio, retratando un proyecto mal planificado y peor ejecutado.
El año pasado, se ejecutó, aguas abajo del Puente de los Poetas, el proyecto “Renaturaliza”, una intervención que sumó nuevas zonas de esparcimiento a la ribera. Sin embargo, estas ampliaciones parecen construirse sobre cimientos de barro, ignorando de forma sistemática lo más básico: garantizar que los caminos ya existentes sean transitables.
El problema crónico se localiza en los senderos del parque que nacen junto a la calle Mediodía. Los caminos del parque, que llevan años en servicio, presentan un estado técnico lamentable. No es una cuestión de falta de limpieza, sino de un error estructural: los senderos carecen de la inclinación necesaria para evacuar el agua y el terreno no filtra. Como resultado, las balsas de agua y el barro se adueñan del paseo durante semanas después de cualquier lluvia, mucho después de que el asfalto de la ciudad esté seco.
Resulta contradictorio que se realicen mejoras y ampliaciones periféricas sin atender las arterias principales del parque. El paso de los vehículos de mantenimiento de jardines sobre este firme, ya de por sí deficiente, termina de “sentenciar” el terreno, creando surcos profundos que convierten el paseo en una gincana para los peatones.
Es urgente que, más allá de nuevas fotos inaugurales, se proceda a una renovación del firme con materiales compactados, como zahorra o arena técnica, que soporten el uso diario y permitan el drenaje.
Respecto al citado proyecto “Renaturaliza”, la intervención en la zona de ribera resultó ser de una agresividad cuestionable. El terreno se sometió a una roturación tan profunda que quedó convertido en una suerte de tierra para sembrar, más parecida a una explotación agrícola que a un parque público.
Tras este movimiento de tierras, el mantenimiento ha sido nulo: la acumulación de basura en torno a las mesas recién instaladas ha disuadido a los ciudadanos de su uso, mientras que la desidia en el riego ha provocado que gran parte de los doscientos ejemplares de árboles plantados se hayan secado por completo durante el primer verano.
Incluso bajo el Puente de los Poetas, la ausencia de previsión en las cotas del terreno provoca que, cada vez que llueve, se forme una laguna que inunda los bancos, obligando a los usuarios a desistir de su uso. Todo ello ha dejado el entorno cubierto de maleza seca y con un riesgo evidente de incendio, retratando un proyecto mal planificado y peor ejecutado.


















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