Miércoles, 04 de Febrero de 2026

Ilia Galán
Sábado, 31 de Enero de 2026
FERROCARRIL

El tren de los ineptos

Saludos y risitas, algún abrazo falso, cordialidad interesada. En los pasillos de las oficinas donde tiene su sede el partido uno presenta servilmente al otro; en sus despachos captan a los embaucadores, unos a otros se deben larga lista de favores que los atan desalmadamente, como antaño sucedía con los señores feudales. Serviciales unos; otros dirigiendo muchedumbre de fanáticos o mediocres. Se enganchan vicios y viciosos como vagones de un tren que luego lleva a todos. ¿A dónde? A la cumbre de la sociedad, para beneficiarse mutuamente, ellos, que no "los otros".

 

Las consecuencias de los errores traen luego otros postreros y tal vez más feos, terribles o siniestros. El vicio predominante de los partidos políticos, como ha quedado demostrado con el PPSOE, es que "han de" recolocar a sus protegidos, cuando llegan al poder, como una tribu o una mafia que sitúa en deseables puestos a "los suyos" para mangonear, extendiéndose por el poder como un cáncer. Algunos son válidos, otros constituyen solo gran caterva de ineptos, de imbéciles, de aduladores repugnantes y necios. La mayoría de los puestos que ocupan deberían ser técnicos, expertos, tal vez funcionarios, quienes los gestionan, y no advenedizos que así traicionan al pueblo, porque la democracia debería ser gobierno del pueblo y para el pueblo, es decir, para todos, y no solo un sistema en que se nos deja opinar y elegir una vez cada cuatro años entre unos grupitos para que luego hagan con nuestro voto lo que les dé la gana, como si no tuvieran que rendir cuentas a España entera.

 

Así colocan a gentuza en empresas o instituciones donde cobran sabrosos sueldos con o sin capacitación para realizar su debido cometido. Esto sin contar con los intereses torcidos de quienes actúan en función de bienes particulares a costa del bien general. De este modo no es extraño que entre quienes asesoran al gobierno haya una caterva de necios, puestos ahí solo para cobrar de todos nosotros su sueldo de ineptos. En el sistema ferroviario hay tiparracos colocados en puestos estupendos, que no saben llevar las ruedas a término. Necios, estafadores políticos, y mientras los partidos no cambien su estructura de servilismo con normas eficientes, poniendo a los mejores al servicio de todos, nuestra democracia seguirá siendo una gran mascarada, una simulación democrática, movida por los hilos de esta mentecata y mediocre partitocracia de traidores.

 

Esto es peligros fuente de radicalismos antidemocráticos, como sucedió en otros tiempos ineptos, donde los pueblos se enfurecieron, según leemos en la feroz historia del siglo XX. Pero los muertos no vuelven, las familias rotas quedan, con el dolor desgarrándolas durante años. El trabajo mal hecho, de supervisión, de gestión, puede ser criminal, y en el desastre ferroviario que ha segado las vidas de cuarenta y cinco personas sangrando lo vemos.

 

Ilia Galán

Catedrático de Estética y Teoría de las Artes
Humanidades: Geografía, Historia y Arte
Universidad Carlos III de Madrid

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