LDHH
Educar versus prohibir
Francisco José Alonso Rodríguez
Recientemente hemos escuchado un proyecto que pretende prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de diez y seis años. Esta medida es ya una realidad en Australia y se estudia en Francia y Portugal. Este tema no parece ofrecer resistencias partidistas para ser aprobadas y será una medida que seguramente se adopte en nuestro país próximamente.
Los que cuestionan la bondad de la medida aseguran que aparecerán redes más oscuras y difíciles de controlar, porque este negocio millonario para las plataformas, está muy lejos de ser erradicados, de ahí nace nuestra reflexión.
Antes de las redes sociales, la pornografía, por ejemplo, llegaba a los ciudadanos en revistas, videos y películas y los chicos acababan enterándose de aquello que se prohibía celosamente o se reservaba al mundo de los adultos, porque siempre hay personas que no cuidan las restricciones que rodean y protegen a los menores y terminan vendiendo a las menores revistas, alcohol o tabaco, saltándose las prohibiciones.
¿Pero sólo prohibir es suficiente?, nos saltamos la etapa educativa, que los mayores recordamos basada en valores y en una moralidad que daba valor a la virginidad, a la familia y al matrimonio. Educación en responsabilidad ante la propia fertilidad, elevando la sexualidad a otro nivel, lejos de la banalidad y superficialidad que vemos hoy en día en nuestra cultura.
Desde los principios educativos ligados a la moral religiosa, en nuestro entorna básicamente cristianos, hasta la educación en valores de una ética ciudadana que se aprende desde el hogar o la escuela, hay muchos niveles dónde se educa: educan las empresas con su filosofía empresarial, las ideologías políticas, los medios de comunicación, los códigos de las asociaciones y los grupos. Educa la música y el arte, el cine y la literatura, somos el fruto de todas esas influencias de nuestro tiempo y nuestro entorno.
Principios como: “prohibido prohibir”, las tendencias de la psicología educativa de mediados del siglo XX que señalaba los peligros de reprimir y castigar, han desembocado en una disminución de normas y prohibiciones, donde las influencias del grupo o las modas, más que la escuela o el hogar, pasan a formar los caracteres de los más jóvenes.
Fenómenos musicales que mueven grandes masas de gente joven reflejan sus gustos, preferencias y valores. Sí analizamos esos conciertos multitudinarios actuales y estudiamos sus contenidos vemos que un reguetonero, por ejemplo, no utiliza más de 30 palabras y musicalmente solo cuatro acordes básicos que se repite, de esa pobreza ideológica y musical bebe nuestra juventud. No hace muchos años, los Beatles, por ejemplo, movieron a millones de personas con sus letras revolucionarias y una música con maravillosas melodías que pasaron a formar parte del patrimonio musical de la humanidad. ¿Se está empobrecido la música en contenido y forma en los últimos años?
Sin lugar a dudas, las redes sociales son medios educativos fuera de control, ¿basta con prohibirlos?, o habrá que reflexionar cómo estamos educando desde la escuela y el hogar, ¿estamos enseñado a discriminar entre el bien y el mal? ¿Estamos desarrollamos mentes críticas, voluntades fuertes, seres humanos con valores claros?
No basta con prohibir, hay que educar simultáneamente para que la interacción entre el entorno y los chicos, sea productiva y enriquecedora, sobre todo que las redes sociales no sean solo amenazas, sino más bien oportunidades de crecimiento.
Politólogo. - Sociólogo. - Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. - Federación Internacional Pro Derechos Humanos-Españ
Recientemente hemos escuchado un proyecto que pretende prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de diez y seis años. Esta medida es ya una realidad en Australia y se estudia en Francia y Portugal. Este tema no parece ofrecer resistencias partidistas para ser aprobadas y será una medida que seguramente se adopte en nuestro país próximamente.
Los que cuestionan la bondad de la medida aseguran que aparecerán redes más oscuras y difíciles de controlar, porque este negocio millonario para las plataformas, está muy lejos de ser erradicados, de ahí nace nuestra reflexión.
Antes de las redes sociales, la pornografía, por ejemplo, llegaba a los ciudadanos en revistas, videos y películas y los chicos acababan enterándose de aquello que se prohibía celosamente o se reservaba al mundo de los adultos, porque siempre hay personas que no cuidan las restricciones que rodean y protegen a los menores y terminan vendiendo a las menores revistas, alcohol o tabaco, saltándose las prohibiciones.
¿Pero sólo prohibir es suficiente?, nos saltamos la etapa educativa, que los mayores recordamos basada en valores y en una moralidad que daba valor a la virginidad, a la familia y al matrimonio. Educación en responsabilidad ante la propia fertilidad, elevando la sexualidad a otro nivel, lejos de la banalidad y superficialidad que vemos hoy en día en nuestra cultura.
Desde los principios educativos ligados a la moral religiosa, en nuestro entorna básicamente cristianos, hasta la educación en valores de una ética ciudadana que se aprende desde el hogar o la escuela, hay muchos niveles dónde se educa: educan las empresas con su filosofía empresarial, las ideologías políticas, los medios de comunicación, los códigos de las asociaciones y los grupos. Educa la música y el arte, el cine y la literatura, somos el fruto de todas esas influencias de nuestro tiempo y nuestro entorno.
Principios como: “prohibido prohibir”, las tendencias de la psicología educativa de mediados del siglo XX que señalaba los peligros de reprimir y castigar, han desembocado en una disminución de normas y prohibiciones, donde las influencias del grupo o las modas, más que la escuela o el hogar, pasan a formar los caracteres de los más jóvenes.
Fenómenos musicales que mueven grandes masas de gente joven reflejan sus gustos, preferencias y valores. Sí analizamos esos conciertos multitudinarios actuales y estudiamos sus contenidos vemos que un reguetonero, por ejemplo, no utiliza más de 30 palabras y musicalmente solo cuatro acordes básicos que se repite, de esa pobreza ideológica y musical bebe nuestra juventud. No hace muchos años, los Beatles, por ejemplo, movieron a millones de personas con sus letras revolucionarias y una música con maravillosas melodías que pasaron a formar parte del patrimonio musical de la humanidad. ¿Se está empobrecido la música en contenido y forma en los últimos años?
Sin lugar a dudas, las redes sociales son medios educativos fuera de control, ¿basta con prohibirlos?, o habrá que reflexionar cómo estamos educando desde la escuela y el hogar, ¿estamos enseñado a discriminar entre el bien y el mal? ¿Estamos desarrollamos mentes críticas, voluntades fuertes, seres humanos con valores claros?
No basta con prohibir, hay que educar simultáneamente para que la interacción entre el entorno y los chicos, sea productiva y enriquecedora, sobre todo que las redes sociales no sean solo amenazas, sino más bien oportunidades de crecimiento.
Politólogo. - Sociólogo. - Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. - Federación Internacional Pro Derechos Humanos-Españ


















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