BALONCESTO
No hay sorpresas en baloncesto: Obradoiro mostró su categoría ante Caja Rural CB Zamora
No obstante, la escuadra zamorana ganó el primer y el último cuarto, pero se dejó el partido en el segundo, con un 11-33
Hay deportes en los que jamás se dan sorpresas, pongamos, verbigracia, el baloncesto. El club con mayor presupuesto, más en esta categoría, y mejor plantilla gana siempre. Durante el partido, quizá se produzcan sorpresas parciales, pero nunca globales. Sucedió esta noche en el pabellón “Ángel Nieto”. Caja Rural CB Zamora, inferior en todos los conceptos antes mencionados, con el presupuesto más bajo entre todas las entidades que participan en esta competición de plata del básket patrio, se permitió hacerse con el primer cuarto. Nunca sabrá si por virtudes propias o errores ajenos. Después, antes del descanso, sucedieron fenómenos esotéricos: la escuadra azul parecía reñida con la coherencia, ya al mirar la canasta rival, bien cuando se trataba de poner parapeto a las acometidas de un Obradoiro, que parecía jugar con el apóstol en su cinco titular. Le entraba todo al conjunto de Compostela, quizá el mejor que pasó esta temporada por estos lares, y el cuadro de Saulo Hernádez Bris se iba deshilachando sin darse cuenta. La canasta rival parecía embrujada. El segundo cuarto se cerró con un 11-33 para los gallegos. Abrumador. Un dato: en seis minutos los azules solo anotaron tres puntos. Alucinante. Ya digo, puro esoterismo. De tal manera, se llegaría al descanso con un 32-52 determinante.
Diré, por otra parte, que Obradoiro no necesita del apoyo o error arbitral para imponerse, hoy por hoy, al Caja Rural CB Zamora. Pero hete aquí que el trío, dos señores y una señora, también parecían encantados por alguna meiga. En fin.
Tras el paso por vestuarios, la escuadra local le echó mucho valor al envite. Los hombres de Saulo se fajaron con un rival superior, presionando, molestando, incordiando. Hubo momentos en los zamoranos se colocaron a 14 puntos, pero, de manera inmediata, la parcial actuación arbitral y los triples gallegos fueron dejando las cosas tal cual. Ni una oportunidad para encararse con este gran Obradoiro.
Y, además, se acabó el partido con dignidad, la que pusieron los azules y la que permitió la segunda militancia gallega. Lo evidencia que Caja Rural CB Zamora saliese victorioso en la segunda entrega por un 45-40.
Josep Peris, sin brillar como en pasados acontecimientos, con bajos porcentajes en tiros de dos, de tres y libres, fue el máximo anotador azul, con 17 puntos; Álvaro Martínez se fue hasta los 14, y Roberts hasta los 12. Y, por fin, Rogers rompió su maleficio en el tiro, al anotar, ya en la parte final del choque, nueve puntos.
Quizá esta noche ventosa y fría de febrero, haya pasado por el Ángel Nieto un club de la ACB, Obradoiro de Santiago de Compostela, vencedor por 77-92.
Fotografía: Esteban Pedrosa
Hay deportes en los que jamás se dan sorpresas, pongamos, verbigracia, el baloncesto. El club con mayor presupuesto, más en esta categoría, y mejor plantilla gana siempre. Durante el partido, quizá se produzcan sorpresas parciales, pero nunca globales. Sucedió esta noche en el pabellón “Ángel Nieto”. Caja Rural CB Zamora, inferior en todos los conceptos antes mencionados, con el presupuesto más bajo entre todas las entidades que participan en esta competición de plata del básket patrio, se permitió hacerse con el primer cuarto. Nunca sabrá si por virtudes propias o errores ajenos. Después, antes del descanso, sucedieron fenómenos esotéricos: la escuadra azul parecía reñida con la coherencia, ya al mirar la canasta rival, bien cuando se trataba de poner parapeto a las acometidas de un Obradoiro, que parecía jugar con el apóstol en su cinco titular. Le entraba todo al conjunto de Compostela, quizá el mejor que pasó esta temporada por estos lares, y el cuadro de Saulo Hernádez Bris se iba deshilachando sin darse cuenta. La canasta rival parecía embrujada. El segundo cuarto se cerró con un 11-33 para los gallegos. Abrumador. Un dato: en seis minutos los azules solo anotaron tres puntos. Alucinante. Ya digo, puro esoterismo. De tal manera, se llegaría al descanso con un 32-52 determinante.
Diré, por otra parte, que Obradoiro no necesita del apoyo o error arbitral para imponerse, hoy por hoy, al Caja Rural CB Zamora. Pero hete aquí que el trío, dos señores y una señora, también parecían encantados por alguna meiga. En fin.
Tras el paso por vestuarios, la escuadra local le echó mucho valor al envite. Los hombres de Saulo se fajaron con un rival superior, presionando, molestando, incordiando. Hubo momentos en los zamoranos se colocaron a 14 puntos, pero, de manera inmediata, la parcial actuación arbitral y los triples gallegos fueron dejando las cosas tal cual. Ni una oportunidad para encararse con este gran Obradoiro.
Y, además, se acabó el partido con dignidad, la que pusieron los azules y la que permitió la segunda militancia gallega. Lo evidencia que Caja Rural CB Zamora saliese victorioso en la segunda entrega por un 45-40.
Josep Peris, sin brillar como en pasados acontecimientos, con bajos porcentajes en tiros de dos, de tres y libres, fue el máximo anotador azul, con 17 puntos; Álvaro Martínez se fue hasta los 14, y Roberts hasta los 12. Y, por fin, Rogers rompió su maleficio en el tiro, al anotar, ya en la parte final del choque, nueve puntos.
Quizá esta noche ventosa y fría de febrero, haya pasado por el Ángel Nieto un club de la ACB, Obradoiro de Santiago de Compostela, vencedor por 77-92.
Fotografía: Esteban Pedrosa

















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