Redacción
Domingo, 08 de Febrero de 2026
1ª RFEF

El Zamora CF se traiciona a sí mismo y regala dos tantos inefables en Mérida: (2-0)

Con empate a cero goles, Márquez, solo con Abde, ante el portero extremeño, pudo adelantar a su equipo; después dos errores de Fermín, en una salida en el área grande, y Markel Lozano, conllevaron la derrota zamorana

Audax, Ditalco y Minuro traicionaron al Viriato rojiblanco, con errores mayúsculos, grotescos, casi de vergüenza ajena, para perder en el Romano José Fouto con las legiones futbolísticas de Quinto Servilio Cepio. Dos cuchilladas, abrieron en canal al Zamora causándole su muerte ligera. Tres momentos claves definieron la suerte de la batalla librada en Emérita Augusta: con empate a cero en el marcador, excelente contra llevada por Márquez al área local. A la izquierda del sanluqueño, muy solo, no como Gari Cooper,  Abde para batir al meta extremeño. Pero el 7 decide disparar casi desequilibrado, para enviar la pelota lejos del marco. Pudo haber sido el gol del Zamora, el que hubiera cambiado el partido. Minuto 59.

 

Cinco minutos después, la segunda de las claves que antes mencionaba: centro desde la línea de medios, izquierda de la zaga rojiblanca. Fermín sale del área chica buscando despejar el balón, pero no lo encuentra y cae al suelo. Lancho, un central, remata de cabeza sobre su portería vacía. Ahí está: en cuatro minutos, de la risa al llanto. El fútbol, en 1ª RFEF, donde el fútbol estático y los errores domésticos marcan los resultados, castigó, con dureza, a los hombres de Cano.

 

Y, por último, tercera clave, la que borró de las ilusiones rojiblancas toda posibilidad de empatar. Markel Lozano pasa a ocupar el puesto de cierre de la defensa, tras el cambio de Athuman, que llevaba jugando en la cuerda floja desde el minuto 11, cuando vio la tarjeta amarilla, para mí injusta.  El vizcaíno se arma un lío con la pelota en los pies y se la entrega, a huevo, a Sofiane, que avanza unos metros y bate a Fermín. Ahora puedo criticar la decisión del técnico granadino, porque rompió la medular de cierre con Ramos. Erik Ruiz me parece un futbolística más específico para esa labor. Pero yo no soy el técnico. Minuto75. Se acabó.

 

Ganó el Mérida, porque es un equipo eléctrico y anuló las incursiones de Merchán y Codina por la banda izquierda; aprovechó los fallos del Zamora, idénticos a los acontecidos en anteriores compromisos en ese tipo de acciones, como centros al área, donde las testas de los rojiblancos nunca sobresalen sobre las de sus rivales, o el yerro del gran jugador vizcaíno, que ya cometiera Luismi, hoy el mejor, en Pasarón.

 

Lo anuncié: para no perder en Mérida, se ruega no perder balones en la medular, andarse al loro en centros al área y no cometer imprecisiones impropias siendo el último hombre de la defensa. Nunca pensé que hombres como Lozano y Fermín fuesen reos de los dos goles del rival.

 

Poco más que contar. Hoy, Cano decidió jugar con Losada en la posición de Carbonell, mientras Abde mantenía su posición entre la banda y la media punta. Márquez, que empezó muy bien, a medida que avanzó el tiempo, se escoró demasiado a la derecha. No hubo más sorpresas.

 

La primera entrega fue muy nerviosa. Solo cuando el Zamora paró, templó y mandó, el Mérida se atoró. Porque, cuando los rojiblancos cometían la impertinencia de sacar en largo, los extremeños recobraban ganas y vigor.

 

No obstante, en el minuto 1, Fermín demostró su agilidad en un tiro cruzado a media altura. No hubo oportunidades de ninguno de los dos equipos en esa primera entrega. El Zamora se encontraba a gusto, mientras los “romanos” jugaban a golpes, buscando el error del contrario y buscando a su ariete islandés. Pero el meta rojiblanco no volvió a pasar apuros. Decir que la zaga rojiblanca se vio condicionada por la madrugadora amarilla que vio Athuman, cerca del minuto 11, para mí injusta. Después, este mal árbitro que es Juncal, pudo enseñar, con más motivos, tres amarillas a jugadores locales, sobre todo a Lancho, pero no lo consideró de tal manera.

 

Tampoco mostró acciones de ataque importantes el Zamora, excepción de los pases profundos de Márquez a Sancho, en banda diestra, y los gestos individuales de Abde. Pero el portero local no realizó intervención de mérito ni de demérito.

 

Se inició la segunda mitad con mucho brío local, con un fútbol ofensivo poco estético, pero muy desasosegado. Tampoco Fermín hizo veinte palomitas para evitar tantos. De hecho, una contra sacada desde atrás, antes relatada, pudo cambiar el partido. Márquez no sé si pecó de individualista, pero Abde pudo haber marcado su segundo gol como rojiblanco.

 

Y llegó el minuto 64 y el primera tanto local, salida poco cuerda de Fermín, y saltitos defensivos de los zagueros, y el 75, Markel Lozano, interpretando el papel de central y cambiando el diálogo. Y se acabó.

 

De los cambios introducidos por Cano, solo demostró solvencia, Mario García, porque las entradas de Carbonell, Burón, López y Farrell no dejaron huella ni sobre el blando césped.

 

Cantaba Víctor Jara que la vida es eterna en cinco minutos. Yo recuerdo que la Liga todavía tiene demasiadas horas y jornada para claudicar. El domingo, a la hora del paseo, toca acudir al Ruta de la Plata para apoyar al Zamora que recibe a otro aspirante al play-off, el Barakaldo.

Fotografía: AD. Mérida

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