Alfonso J. Vázquez Vahamonde
Viernes, 13 de Febrero de 2026
ATENEO DE MADRID

Mujeres “omega”

Alfonso J. Vázquez Vahamonde

Es una realidad histórica que la sociedad humana se ha organizado como una sociedad machista. Sólo lo niegan los necios, dicho sea, con todo respeto a su necedad similar a la de negar que la tierra es sensiblemente esférica y que hay un cambio climático antropogénico y otras lindezas de semejante jaez. Sin duda la mayor resistencia física de varón y no sufrir la limitación física del embarazo favorecieron ese machismo llevado hasta el abuso servil. No obstante, hubo suficientes mujeres que han pasado a la historia como modelo de mujeres “alfa” que además solían tener la adicional virtud anatómica de ser guapas además de inteligentes.

 

La reina de Saba, en lo que hoy es Eritrea y el Yemen, Hatshepsut y Cleopatra entre otras faraonas lo fueron de Egipto. Ya más cerca, Irene, Zoe y Teodora que fueron emperadoras del Imperio Bizantino, En España, Urraca I fue reina de León cuando ese reino limitaba con Navarra y Aragón e incluía entre sus límites a Galicia y el norte de Portugal y toda la cordillera cantábrica y por el sur hasta Extremadura. También Petronila en Aragón, la que se casó conde Ramo Berenguer, cuarto conde de Barcelona. Expulsados ya los moros, con Juana se Castilla se casó, Felipe “el guapo”, Duque de Brabante. Fuera de España, sin duda Isabel I de Inglaterra, Cristina de Suecia o Catalina II, Zarina de Rusia, son las más destacadas entre muchas docenas que demostraron que la discriminación inconstitucional de Felipe VI, perjuro de la CE78, es una vergüenza no sólo por practicarla contra sus hermanas, sino contra todos los demás a los que nos prohíbe hasta ser candidatos.

 

Sin embargo, podemos presumir que los españoles nos adelantamos hasta a los franceses que en 1789 cambiaron Europa y con su cambio casi todo el mundo, aunque no del todo. En 1931, aunque muchos otros países del norte de Europa ya lo habían hecho, reconocimos la igualdad de derechos políticos de la mujer. Eso no ocurrió en Francia hasta 1947. Allí guillotinaran a Olimpia de Gouges, entre otras “sinrazones”, por su revolucionaria actitud reivindicando la Igualdad de Derechos de la Mujer y la Ciudadana.

 

También podemos presumir de la defensa de los derechos de las mujeres por el P. Feijóo en el Capítulo XIV de su magna obra “El Teatro Universal” cuyos nueve volúmenes, publicados entre 1726 y 1940 alcanzaron la cifra de más de 600.000 ejemplares. Fue un éxito inmenso porque se tradujo, aunque no siempre íntegra, al inglés, francésitaliano, alemán, portugués, y no hace mucho al serbio.

 

Ese trabajo le ocasionó innumerables críticas en pleno S. XVIII, más de medio siglo antes de que Mary Wollstonecraft publicara en 1793 su “Vindicación de los derechos de la Mujer”. En los Estados Unidos nadie dijo nada hasta 1848. Entonces, Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott organizaron la Convención de Seneca Falls.

 

Mucho más tarde todavía, John Stuart Mill y Henry Fawcett presentaron el documento en la Cámara de los Comunes, donde la “Ladies Petition” fue rechazada pese a llevar la firma de 1.499 mujeres. En 1903 decidieron pasar a la acción y empezaron a irrumpir en discursos políticos, a asaltar los mítines del Parlamento y a usar métodos ¿terroristas? de lucha como las huelgas de hambre, los encadenamientos, los sabotajes y el uso de explosivos, pese a lo cual la sociedad machista seguía negando la realidad y tratándolas de “locas”, que es lo que se hace siempre que una mujer tiene razón en lo que pide.

 

Se las desprestigió diciendo que eran unas burguesas blancas que se aburrían. Esa mentira ase hizo añicos cuando en los EEU Sojourne Truth, a principios del S: XIX, una esclava negra, empezó a plantear que ella era víctima de una doble discriminación: ser mujer y ser negra. Pasó a la historia por todo lo que hizo a lo largo de su vida, pero también por ser la primera negra que ganó un juicio contra un hombre blanco.

 

Tuvo que pasar un siglo hasta que el 1.XII.1955 Rosa Parks no le dejara su asiento en el autobús a un hombre blanco. Esa discriminación aún sigue viva. Tras el asesinato de una mujer negra por los terroristas del ICE que financia Trump, se destacó que el enfermero asesinado era blanco. Mas de uno habrá pensado: ¿hasta ahí hemos llegado? ¡Asesinar a varones blancos! ¡habrase visto!”

 

¿Saben qué hacen todas esas mujeres, ¡blancas o no!, que votan al PP que se sum al negacionismo del crimen machista de VOX y al de la modificación del clima y las engañan diciendo que los inmigrantes – salvo los ricos – son delincuentes? No les pido solidaridad, sino egoísmo. El siguiente paso será que ellas pierdan el derecho a interrumpir su embarazo, a divorciarse, a usar preservativos, a tener cuenta corriente individual, a decirle que “no” al marido si no les apetece a ellas … a ser personas libres.

 

Comprendo el voto del “macho alfa”: todos son beneficios para él; no entiendo el voto de las” mujeres omegas”; todos los perjuicios serán para ellas. Pero ahí lo tenemos: Extremadura, Aragón … ¿también Castilla León?

 

Abogado. - EsSecretario 1º del Ateneo de Madrid. - Secretario General “Centro de Estudios Ateneos”-

 

 

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