CIUDADANOS DECENTES
Regular, izar y caer
Se acerca, su piel oscura lo distingue de la mayoría, no es oriundo de España. Vino aquí, atravesando Marruecos y luego gastando todos sus ahorros en una barcaza de infame apariencia en la que casi se hundieron por el oleaje, alcanzando nuestras fronteras. Va pidiendo en los vagones de los trenes de cercanías que rodean la gran urbe que formó la hispánica corte. No es el único: son de distintas etnias o regiones del planeta, en cada trayecto pasan varios. Unos venden pañuelos de papel, otros golosinas, algunos ni hablan nuestra lengua, llevan un papelito escrito diciendo que no tienen ayuda alguna, sí hijos pequeñitos, a veces se conforman con simple comida. Suelo llevar monedas para estas personas, que llegaron aquí pensando hallar el paraíso y se encuentran apartados de todos, pululando y durmiendo por nuestras frías y húmedas calles invernales porque nadie les ayuda. En ocasiones hablo con los jóvenes: "en los pueblos hay muchos puestos de trabajo, en el campo, la agricultura, faltan recolectores, pastores, albañiles, camareros... Esta enorme ciudad es muy dura." Les animo a visitar a los asistentes sociales o la asociación de la Iglesia, a la que dono algunos dineros, Caritas, para que les den alojamiento temporal y tal vez un billete para viajar hacia algún trabajo. No es raro que me respondan, con tristeza, "pero no tengo papeles y así nadie quiere contratarme."
Paradoja generada por nuestros gobernantes, irresponsables. De un lado, dejan que vengan miles de personas de cualquier zona del planeta. Una vez entran, la mayoría se quedan, aunque sea ilegal su presencia. Pero no son cosas, son personas, y si no se les devuelve a las tierras de las que vinieron, necesitan lo que todos requerimos: cuidados en su salud, un puesto laboral... Que aquí se queden como en un limbo es ridículo. O se devuelve a sus tierras a quienes se considere rechazables o se les ha de dar la documentación para que puedan vivir con decencia. Nuestro actual gobierno quiere regularizar de golpe y rápidamente a muchos de esos miles. Las alarmas saltan, porque en unos años recibirían la nacionalidad (aunque podríamos cambiar esa ley), y muchos acabarían siendo españoles sin haber filtrado a quienes nos odian, terroristas o delincuentes, fanáticos islámicos que más tarde querrán matarnos. Acaban de aparecer 175 cadáveres maniatados asesinados por los radicales musulmanes en Nigeria. Desde allí llegan muchos, como de Marruecos, que favorece su "exilio". Un examen riguroso para ver quiénes tienen antecedentes penales, quiénes pueden ser peligrosos, parece obligado, pero según nuestros dirigentes hay que conformarse con unas declaraciones que fácilmente pueden resultar mentiras criminales, con las que luego veremos mermadas nuestra seguridad y nuestras libertades.
La población menguante, la falta de infantes nos lleva a tener que recurrir a inmigrantes, pero solo quienes puedan ser ciudadanos decentes.
Ilia Galán
Catedrático de Estética y Teoría de las Artes
Humanidades: Geografía, Historia y Arte
Universidad Carlos III de Madrid
Se acerca, su piel oscura lo distingue de la mayoría, no es oriundo de España. Vino aquí, atravesando Marruecos y luego gastando todos sus ahorros en una barcaza de infame apariencia en la que casi se hundieron por el oleaje, alcanzando nuestras fronteras. Va pidiendo en los vagones de los trenes de cercanías que rodean la gran urbe que formó la hispánica corte. No es el único: son de distintas etnias o regiones del planeta, en cada trayecto pasan varios. Unos venden pañuelos de papel, otros golosinas, algunos ni hablan nuestra lengua, llevan un papelito escrito diciendo que no tienen ayuda alguna, sí hijos pequeñitos, a veces se conforman con simple comida. Suelo llevar monedas para estas personas, que llegaron aquí pensando hallar el paraíso y se encuentran apartados de todos, pululando y durmiendo por nuestras frías y húmedas calles invernales porque nadie les ayuda. En ocasiones hablo con los jóvenes: "en los pueblos hay muchos puestos de trabajo, en el campo, la agricultura, faltan recolectores, pastores, albañiles, camareros... Esta enorme ciudad es muy dura." Les animo a visitar a los asistentes sociales o la asociación de la Iglesia, a la que dono algunos dineros, Caritas, para que les den alojamiento temporal y tal vez un billete para viajar hacia algún trabajo. No es raro que me respondan, con tristeza, "pero no tengo papeles y así nadie quiere contratarme."
Paradoja generada por nuestros gobernantes, irresponsables. De un lado, dejan que vengan miles de personas de cualquier zona del planeta. Una vez entran, la mayoría se quedan, aunque sea ilegal su presencia. Pero no son cosas, son personas, y si no se les devuelve a las tierras de las que vinieron, necesitan lo que todos requerimos: cuidados en su salud, un puesto laboral... Que aquí se queden como en un limbo es ridículo. O se devuelve a sus tierras a quienes se considere rechazables o se les ha de dar la documentación para que puedan vivir con decencia. Nuestro actual gobierno quiere regularizar de golpe y rápidamente a muchos de esos miles. Las alarmas saltan, porque en unos años recibirían la nacionalidad (aunque podríamos cambiar esa ley), y muchos acabarían siendo españoles sin haber filtrado a quienes nos odian, terroristas o delincuentes, fanáticos islámicos que más tarde querrán matarnos. Acaban de aparecer 175 cadáveres maniatados asesinados por los radicales musulmanes en Nigeria. Desde allí llegan muchos, como de Marruecos, que favorece su "exilio". Un examen riguroso para ver quiénes tienen antecedentes penales, quiénes pueden ser peligrosos, parece obligado, pero según nuestros dirigentes hay que conformarse con unas declaraciones que fácilmente pueden resultar mentiras criminales, con las que luego veremos mermadas nuestra seguridad y nuestras libertades.
La población menguante, la falta de infantes nos lleva a tener que recurrir a inmigrantes, pero solo quienes puedan ser ciudadanos decentes.
Ilia Galán
Catedrático de Estética y Teoría de las Artes
Humanidades: Geografía, Historia y Arte
Universidad Carlos III de Madrid


















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