BALONMANO
BM Caja Rural de Zamora se impone a uno de los colistas con solvencia: (36-26)
Coser y cantar, atacar y defender, marcar y ganar. BM Caja Rural de Zamora, como había anunciado, rubricó la crónica de una victoria anunciada. Esta noche no hubo sorpresas, ni cuitas, ni victorias in extremis y por un solo gol. Esta fría noche la afición zamorana no sufrió, sino que gozó con su equipo, con la escuadra pistacha, que, no obstante, tardó toda la primera mitad para explicarle al Camarco, penúltimo clasificado, que solo viajó a Zamora para conocer el románico, porque ganar al líder en el Ángel Nieto formaba parte de lo que se considera utopía. Como digo, tardó media hora el cuadro de Félix Mojón en dejar claras las cosas. Así, la primera mitad registró la máxima ventaja local sobre el visitante: 18-11. Siete goles de diferencia, suficientes para que el encuentro se quedase en casa.
Tras el descanso, aguantó 20 minutos el cuadro cántabro al BM Caja Rural. Bajo de los siete goles de diferencia, para oscilar entre los cuatro y los seis tantos, hasta que, a falta de diez minutos para el finiquito, la escuadra pistacha se fue a los ocho de ventaja. De tal manera, los diez últimos minutos se dedicaron al espectáculo, a premiar a la fiel hinchada con bellas acciones de balonmano, hasta completar el definitivo 36-26.
Gianinni tuvo una noche feliz en ataque, al marcar ocho goles; Jortos, con cinco tantos, recordó al de siempre, al memorable, y con cuatro goles se quedó Eugenio Cabezas.
Fotografías. Esteban Pedrosa
Coser y cantar, atacar y defender, marcar y ganar. BM Caja Rural de Zamora, como había anunciado, rubricó la crónica de una victoria anunciada. Esta noche no hubo sorpresas, ni cuitas, ni victorias in extremis y por un solo gol. Esta fría noche la afición zamorana no sufrió, sino que gozó con su equipo, con la escuadra pistacha, que, no obstante, tardó toda la primera mitad para explicarle al Camarco, penúltimo clasificado, que solo viajó a Zamora para conocer el románico, porque ganar al líder en el Ángel Nieto formaba parte de lo que se considera utopía. Como digo, tardó media hora el cuadro de Félix Mojón en dejar claras las cosas. Así, la primera mitad registró la máxima ventaja local sobre el visitante: 18-11. Siete goles de diferencia, suficientes para que el encuentro se quedase en casa.
Tras el descanso, aguantó 20 minutos el cuadro cántabro al BM Caja Rural. Bajo de los siete goles de diferencia, para oscilar entre los cuatro y los seis tantos, hasta que, a falta de diez minutos para el finiquito, la escuadra pistacha se fue a los ocho de ventaja. De tal manera, los diez últimos minutos se dedicaron al espectáculo, a premiar a la fiel hinchada con bellas acciones de balonmano, hasta completar el definitivo 36-26.
Gianinni tuvo una noche feliz en ataque, al marcar ocho goles; Jortos, con cinco tantos, recordó al de siempre, al memorable, y con cuatro goles se quedó Eugenio Cabezas.
Fotografías. Esteban Pedrosa


















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