1ª RFEF
Cano ejerce de magnífico crítico periodístico de su equipo ante el Barakaldo
El técnico rojiblanco disecciona, a la perfección, los males del Zamora ante la escuadra vizcaína, que se vienen produciendo en las últimas jornadas
E. Navascués de Zubiría
Sostengo que las ruedas de prensa, tanto de jugadores como de entrenadores, vienen cargadas de lugares comunes, las de Óscar Cano me parecen excepcionales, por la calidad de su verbo, por sus argumentaciones, por su lenguaje. Lógico. Paisano del inmenso Federico García Lorca. Ayer escuché por una emisora de radio sus explicaciones sobre el reparto de puntos ante el Barakaldo, un equipo que me agradó sobremanera: atlético, bien construido, disciplina y penitencia y calidad. Y, hoy, por la mañana, volví a escuchar esas manifestaciones del entrenador rojiblanco. Y creo que estamos ante el mejor crítico de fútbol que he conocido. Podría ejercer de invitado en cualquier emisora de radio nacional o en televisiones. Porque ayer no habló como técnico rojiblanco, sino que realizó una crítica extraordinaria, profunda y sin posibilidad de réplica sobre las carencias futbolísticas de su equipo ante los vizcaínos. Cano le echó la culpa al sistema defensivo, tanto al bloque bajo como al alto (así define la pedantería moderna a las tramas defensivas), porque uno y otro le costaron los dos goles al Zamora. Pero no es de ahora ese déficit, porque el equipo lleva encajados siete goles en tres partidos y con esa sangría defensiva no se juega play-off, a no ser que se marcasen más de cuatro tantos en cada jornada, tanto en casa como a domicilio. No obstante, Cano afirmó también ayer que el Zamora jugara el play-off. Ojalá se cumpla su profecía.
Los dos tantos del equipo vizcaíno fueron evitables: el primero, pase entre los dos centrales a Mandiang que solo tuvo que avanzar unos metros para presentarse ante Fermín y batirle. Pero, ya en la primera mitad, en los dos últimos 15 minutos, el Barakaldo se presentó solo ante el meta rojiblanco, pero dos fueras de juego, mínimos, milimétricos, evitaron sendos tantos. Y De la Sota pidió a los suyos que insistieran en esas acciones, porque ahí vio la posibilidad de quebrar a la zaga local. Y al técnico vasco le salió bien su estrategia.
Cuando Cano se dio cuenta del desaguisado, la zaga del Zamora retrasó líneas. El segundo gol llega después de un mal centro desde la izquierda, que controla Valiño para disparar dos veces, Erik evitó su primer intento, pero el segundo entró en el marco rojiblanco. Los centrales, descolocados. ¿Problemas individuales o colectivos?
No comparto las suplencias de Sancho ni de Merchán, ni tampoco la titularidad de Álvaro Romero. Excelentes las aportaciones de Mario García, de Abde y, por momentos, de Loren Burón. Losada necesita a un compañero más cerca para hacer más daño a las defensas rivales.
Durante esta semana que concluirá el sábado en Lezama frente a un equipo que juega muy bien la pelota, pero que carece de defensas duros y de centrocampistas agresivos, Cano deberá darle vueltas a cómo enrocar su defensa, qué jugadores conformarla y cómo evitar dar sumas facilidades a los rivales en faltas al área y saques de esquina. Y, al loro, con la velocidad del exterior Gift.
El sábado, a las dos de la tarde, partido clave en Lezama, que considero terreno neutral, porque el público que acude a los partidos del filial no presiona, no se mete con los rivales y se limita a felicitarse si marca su equipo y poco más. Y a esas horas, propias de tomarse unos chiquitos y después dar buena cuenta de extraordinarias viandas, sospecho que habrá más seguidores del Zamora que del filial de San Mamés.
Por cierto, el viernes, el árbitro le robó el partido en Valdebebas. El gol del triunfo del Castilla, en fuera de juego de medio metro. Se trata de un equipo que juega muy bien al fútbol, pero físicamente no es nada del otro mundo. Ya hablaré, con más prodigalidad, del Bilbao Athletic esta semana, cuando se aproxime un partido que considero vital para la suerte de la temporada.
Fotografias: Zamora CF
E. Navascués de Zubiría
Sostengo que las ruedas de prensa, tanto de jugadores como de entrenadores, vienen cargadas de lugares comunes, las de Óscar Cano me parecen excepcionales, por la calidad de su verbo, por sus argumentaciones, por su lenguaje. Lógico. Paisano del inmenso Federico García Lorca. Ayer escuché por una emisora de radio sus explicaciones sobre el reparto de puntos ante el Barakaldo, un equipo que me agradó sobremanera: atlético, bien construido, disciplina y penitencia y calidad. Y, hoy, por la mañana, volví a escuchar esas manifestaciones del entrenador rojiblanco. Y creo que estamos ante el mejor crítico de fútbol que he conocido. Podría ejercer de invitado en cualquier emisora de radio nacional o en televisiones. Porque ayer no habló como técnico rojiblanco, sino que realizó una crítica extraordinaria, profunda y sin posibilidad de réplica sobre las carencias futbolísticas de su equipo ante los vizcaínos. Cano le echó la culpa al sistema defensivo, tanto al bloque bajo como al alto (así define la pedantería moderna a las tramas defensivas), porque uno y otro le costaron los dos goles al Zamora. Pero no es de ahora ese déficit, porque el equipo lleva encajados siete goles en tres partidos y con esa sangría defensiva no se juega play-off, a no ser que se marcasen más de cuatro tantos en cada jornada, tanto en casa como a domicilio. No obstante, Cano afirmó también ayer que el Zamora jugara el play-off. Ojalá se cumpla su profecía.
Los dos tantos del equipo vizcaíno fueron evitables: el primero, pase entre los dos centrales a Mandiang que solo tuvo que avanzar unos metros para presentarse ante Fermín y batirle. Pero, ya en la primera mitad, en los dos últimos 15 minutos, el Barakaldo se presentó solo ante el meta rojiblanco, pero dos fueras de juego, mínimos, milimétricos, evitaron sendos tantos. Y De la Sota pidió a los suyos que insistieran en esas acciones, porque ahí vio la posibilidad de quebrar a la zaga local. Y al técnico vasco le salió bien su estrategia.
Cuando Cano se dio cuenta del desaguisado, la zaga del Zamora retrasó líneas. El segundo gol llega después de un mal centro desde la izquierda, que controla Valiño para disparar dos veces, Erik evitó su primer intento, pero el segundo entró en el marco rojiblanco. Los centrales, descolocados. ¿Problemas individuales o colectivos?
No comparto las suplencias de Sancho ni de Merchán, ni tampoco la titularidad de Álvaro Romero. Excelentes las aportaciones de Mario García, de Abde y, por momentos, de Loren Burón. Losada necesita a un compañero más cerca para hacer más daño a las defensas rivales.
Durante esta semana que concluirá el sábado en Lezama frente a un equipo que juega muy bien la pelota, pero que carece de defensas duros y de centrocampistas agresivos, Cano deberá darle vueltas a cómo enrocar su defensa, qué jugadores conformarla y cómo evitar dar sumas facilidades a los rivales en faltas al área y saques de esquina. Y, al loro, con la velocidad del exterior Gift.
El sábado, a las dos de la tarde, partido clave en Lezama, que considero terreno neutral, porque el público que acude a los partidos del filial no presiona, no se mete con los rivales y se limita a felicitarse si marca su equipo y poco más. Y a esas horas, propias de tomarse unos chiquitos y después dar buena cuenta de extraordinarias viandas, sospecho que habrá más seguidores del Zamora que del filial de San Mamés.
Por cierto, el viernes, el árbitro le robó el partido en Valdebebas. El gol del triunfo del Castilla, en fuera de juego de medio metro. Se trata de un equipo que juega muy bien al fútbol, pero físicamente no es nada del otro mundo. Ya hablaré, con más prodigalidad, del Bilbao Athletic esta semana, cuando se aproxime un partido que considero vital para la suerte de la temporada.
Fotografias: Zamora CF


















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