Redacción
Miércoles, 18 de Febrero de 2026
ZAMORA

El Arco de Doña Urraca se cierra al tráfico por seguridad y protección patrimonial

El Ayuntamiento defiende la medida tras años de advertencias policiales y descarta alternativas que comprometan la conservación del monumento

El cierre definitivo al tráfico rodado del Arco de Doña Urraca ha generado debate entre algunos vecinos, pero desde el Ayuntamiento de Zamora insisten en que se trata de una decisión meditada, basada en criterios de seguridad vial y en la necesidad de preservar uno de los elementos patrimoniales más valiosos de la ciudad.

 

Según explican fuentes municipales, la postura del Consistorio es clara y conocida desde hace años. Ya en 2020, un informe de la Policía Municipal de Zamora alertaba de los riesgos que suponía el paso de vehículos por este arco románico del siglo XII. El documento advertía de problemas graves de seguridad, tanto para conductores como para peatones, una situación que se ha ido agravando con el aumento del tamaño de los vehículos actuales.

 

La reciente restauración del monumento ha sido un punto de inflexión. El arco, ahora en perfecto estado de conservación, se ha convertido en un foco aún mayor de atracción turística. En los informes municipales se incluyen imágenes en las que se observa a grupos de turistas compartiendo espacio con coches que apenas pasan a centímetros de la piedra, una circunstancia que el Ayuntamiento considera inasumible.

 

Desde el gobierno local se rechaza que el cierre tenga un impacto negativo en el comercio. De hecho, los vehículos de reparto ya tenían restringido el paso desde hace tiempo. Además, se subraya que los accesos alternativos siguen garantizados, especialmente a través de la Calle del Riego, lo que permite llegar a viviendas y garajes sin prohibición de entrada, aunque con un ligero rodeo.

 

Ese desvío, según los cálculos municipales, supone apenas un minuto y cuarenta segundos más de trayecto, una diferencia que consideran asumible frente al beneficio colectivo. “No hay una restricción de acceso a los vecinos, sino la limitación del paso de vehículos por una puerta histórica que no puede soportar ese uso”, señalan.

 

En cuanto a las posibles alternativas, el Ayuntamiento descarta soluciones como la instalación de cámaras de control o bolardos automáticos. Las primeras podrían generar sanciones involuntarias a residentes y clientes, mientras que los segundos están siendo retirados en muchas ciudades por los problemas que ocasionan al tráfico. También se han estudiado cambios de sentido en algunas calles, aunque la policía no los ve viables en este momento.

 

Desde el Consistorio insisten en que no se trata de un capricho ni de una decisión improvisada. Durante cinco años se han analizado opciones y se ha trabajado de forma coordinada con los técnicos y responsables de seguridad vial. Aunque se mantiene abierta la revisión de alternativas, el cierre del arco al tráfico se considera, hoy por hoy, la única solución compatible con la seguridad ciudadana y la protección del patrimonio.

 

“El Arco de Doña Urraca es, probablemente, la puerta más bella de acceso a la muralla del primer recinto de la ciudad”, concluyen desde el Ayuntamiento. “Nuestra obligación es conservarlo y ponerlo en valor, incluso cuando eso implique pequeños sacrificios en la movilidad cotidiana”.

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