Redacción
Miércoles, 18 de Febrero de 2026
ZAMORA

David Gago: “El Duero nos obliga a repensar los umbrales de riesgo en Zamora”

El concejal de Seguridad Ciudadana analiza la reciente crecida del río, los daños en La Rinconada y la necesidad de revisar los protocolos ante inundaciones progresivas.

El concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Zamora, David Gago, ha realizado una valoración detallada de la situación vivida en los últimos días a causa de la crecida del río Duero a su paso por Zamora. Según explicó, el caudal ha descendido de forma progresiva y actualmente se sitúa en torno a los 1.200 metros cúbicos por segundo, lo que ha permitido reabrir algunos accesos que habían sido cerrados por precaución.

 

Gago insistió en que no se trata de “alertas”, sino de avisos emitidos por la Confederación Hidrográfica del Duero, que han pasado de nivel rojo a naranja conforme ha ido bajando el caudal. En este contexto, el Ayuntamiento actúa siempre siguiendo las indicaciones de las administraciones competentes en materia de emergencias y protección civil.

 

Durante la mañana, el concejal visitó la zona de La Rinconada, donde comprobó daños significativos en caminos rurales, vías pecuarias y accesos a explotaciones agrícolas y ganaderas. El agua llegó a cubrir completamente algunos pasos, lo que obligó a cortar el tránsito “por puro sentido común”, una medida que, según afirmó, se revertirá del mismo modo cuando las condiciones lo permitan.

 

También se registraron afecciones en infraestructuras vinculadas a canales de riego, como el canal Toro-Zamora, aunque en estos momentos ya no permanecen cortados porque el agua ha dejado de circular por encima de los accesos.

 

Uno de los aspectos que más preocupa a los servicios de emergencia es la comparación con crecidas anteriores. Gago recordó que en 2013 se alcanzaron picos de hasta 1.568 metros cúbicos por segundo sin que el agua llegara a las viviendas, mientras que en esta ocasión, con caudales inferiores, se han anegado amplias zonas de La Rinconada.

 

Este hecho lleva a pensar que los umbrales de desbordamiento han cambiado, posiblemente por modificaciones en el lecho del río, un menor “tragado” del fondo o alteraciones en la dinámica natural del Duero, un río de arrastre que evoluciona con el tiempo. “No soy ingeniero”, matizó Gago, “pero los datos están ahí y habrá que pedir explicaciones técnicas”.

 

Situaciones similares se han dado en otros puntos, como en la zona de las aceñas de Pinilla, donde el agua alcanzó bodegas y zonas bajas con caudales sensiblemente menores que en episodios pasados.

 

La mayoría de las edificaciones afectadas son viviendas de recreo. En muchos casos, los propietarios habían colocado sacos de protección y retirado muebles con antelación, lo que ha evitado daños mayores. Por ahora, los vecinos no trasladan perjuicios graves, más allá de humedades y desperfectos leves que podrán repararse.

 

Desde el Ayuntamiento se mantiene el contacto permanente con los residentes y se ha ofrecido apoyo con bomberos y otros medios municipales si fuera necesario para facilitar el drenaje del agua y reducir el impacto en cultivos y viviendas.

 

Gago subrayó que una de las ventajas del Duero frente a otros episodios recientes en España es que avisa con días de antelación, gracias a una amplia red de estaciones de aforo y al control de embalses como Cuerda del Pozo, en cabecera. Se trata de crecidas progresivas, muy diferentes a las riadas súbitas provocadas por lluvias torrenciales en otras regiones.

 

No obstante, recordó que el Duero registra grandes crecidas de forma cíclica —en 2001, 2013 y ahora— y que los ríos “son entes vivos que se mueven y cambian”. Por ello, los datos de este episodio serán trasladados al CECOPI y a las autoridades competentes para su análisis.

 

El concejal defendió la utilidad de los mapas de inundabilidad, actualizados en los últimos años, que explican por qué se han puesto límites a determinadas urbanizaciones en zonas de riesgo. “No es un capricho político”, señaló, “es una cuestión de seguridad y de respeto al cauce natural del río”.

 

En este sentido, recordó que infraestructuras como el último ojo del Puente de Piedra están diseñadas para dejar pasar el agua en episodios de crecida, aunque durante la mayor parte del año se integren en paseos y zonas de uso ciudadano.

 

Para finalizar, David Gago quiso lanzar un mensaje de tranquilidad. Aseguró que Zamora es una ciudad históricamente preparada para convivir con el Duero y que, aunque este episodio obliga a reflexionar y mejorar protocolos, no se está ante una situación de alarma generalizada. “La prioridad siempre es la vida de las personas y actuar con prudencia, datos y coordinación entre administraciones”, concluyó.

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