AGRADECIMIENTO
Para Ángel Almeida (Galería Espacio 36)
Por Olga Seco
![[Img #105880]](https://eldiadezamora.es/upload/images/02_2026/1020_d1e44018-c84c-4a28-af12-d8e16f415719.jpg)
Treinta años no se cumplen todos los días, y menos cuando detrás hay una vida entera dedicada a sostener, impulsar y creer en el arte con una constancia casi obstinada. Ángel Almeida lleva tres décadas al frente de su galería, pero quienes le conocemos desde mucho antes sabemos que su historia con la cultura viene de lejos. Yo lo recuerdo en la etapa de Caché, cuando ya se intuía en él una mirada distinta, una curiosidad inagotable y una forma muy seria —y muy valiente— de entender el trabajo con los artistas. Allí expuso también mi marido, ya fallecido, y de aquellos años me queda la certeza de que Ángel siempre ha estado donde tenía que estar: acompañando, apostando, sosteniendo.
Ángel es, sencillamente, impresionante. No es solo un galerista; es alguien con una cultura artística brutal, de las que no se improvisan ni se fingen. Sabe, lee, observa y escucha. Y, sobre todo, cree. Cree en el arte y cree en las personas que lo hacen posible. Ese compromiso, mantenido durante treinta años, tiene un mérito enorme, más aún en tiempos en los que lo fácil habría sido rendirse o cambiar de rumbo.
Por eso este aniversario no es solo una cifra redonda: es la celebración de una trayectoria construida a pulso, de una forma de entender la cultura como algo vivo, cercano y necesario.
Espero ver a mucha gente acompañándole en este momento. La cita es este viernes, a las 12 de la mañana, en la Biblioteca de Zamora. Un buen lugar para celebrar tres décadas de trabajo, de pasión y de resistencia. Ángel se lo merece.
![[Img #105880]](https://eldiadezamora.es/upload/images/02_2026/1020_d1e44018-c84c-4a28-af12-d8e16f415719.jpg)
Treinta años no se cumplen todos los días, y menos cuando detrás hay una vida entera dedicada a sostener, impulsar y creer en el arte con una constancia casi obstinada. Ángel Almeida lleva tres décadas al frente de su galería, pero quienes le conocemos desde mucho antes sabemos que su historia con la cultura viene de lejos. Yo lo recuerdo en la etapa de Caché, cuando ya se intuía en él una mirada distinta, una curiosidad inagotable y una forma muy seria —y muy valiente— de entender el trabajo con los artistas. Allí expuso también mi marido, ya fallecido, y de aquellos años me queda la certeza de que Ángel siempre ha estado donde tenía que estar: acompañando, apostando, sosteniendo.
Ángel es, sencillamente, impresionante. No es solo un galerista; es alguien con una cultura artística brutal, de las que no se improvisan ni se fingen. Sabe, lee, observa y escucha. Y, sobre todo, cree. Cree en el arte y cree en las personas que lo hacen posible. Ese compromiso, mantenido durante treinta años, tiene un mérito enorme, más aún en tiempos en los que lo fácil habría sido rendirse o cambiar de rumbo.
Por eso este aniversario no es solo una cifra redonda: es la celebración de una trayectoria construida a pulso, de una forma de entender la cultura como algo vivo, cercano y necesario.
Espero ver a mucha gente acompañándole en este momento. La cita es este viernes, a las 12 de la mañana, en la Biblioteca de Zamora. Un buen lugar para celebrar tres décadas de trabajo, de pasión y de resistencia. Ángel se lo merece.


















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